Mostrando entradas con la etiqueta historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historias. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de octubre de 2015

Los sabios consejos de una anciana feliz


La señora Elsy, bien equilibrada y orgullosa, de 92 años de edad, completamente lista cada mañana para a las 8 en punto, con su cabello peinado estilo peluquería y un maquillaje perfectamente aplicado,aun sabiendo que ella era casi ciega, se mudó a un asilo de ancianos.

Su marido con el que estuvo casada durante 70 años, recientemente había muerto, obligando a que esta mudanza fuera necesaria.
Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, sonrió muy dulcemente cuando le avisaron que su habitación estaba lista.
Mientras ella maniobraba su andador hacia el ascensor, la empleada le daba una descripción detallada de su nuevo pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana.
“Me encantan”,dijo ella con el entusiasmo de un chiquillo.
“Sra. Elsy usted aún no ha visto el cuarto… espere a verlo”.
“Eso no tiene nada que ver”,contestó la anciana.
“La felicidad es algo que uno decide con anticipación. El hecho de que me guste mi cuarto o no me guste, no depende de cómo esté arreglado el lugar, depende de cómo yo arregle mi mente. Yo ya había decidido de antemano que me encantaría”.
“Es una decisión que tomo cada mañana al levantarme”.
“Estas son mis posibilidades: puedo pasarme el día en cama enumerando las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o puedo levantarme de la cama y agradecer por las que si funcionan”.
“Cada día es un regalo, y por el tiempo que mis ojos se abran me enfocaré en el nuevo día y en las memorias felices que he guardado en mi mente… sólo por este momento en mi vida”.
“La vejez es como una cuenta bancaria… uno extrae de lo que había depositado en ella”.
“Entonces, mi consejo para ti sería que deposites gran cantidad de momentos de felicidad en la cuenta bancaria de tus recuerdos.”
Cinco simples reglas para ser feliz:
— 1. Libera tu corazón de odio.
— 2. Libera tu mente de preocupaciones.
— 3. Vive humildemente.
— 4. Da más.
— 5. Espera menos....

domingo, 23 de agosto de 2015

6 pequeñas historias

Espero te gusten estas seis pequeñas historias,  tan pequeñas que sólo te tomará un minuto leerlas. 
1.- Un día los hombres del pueblo decidieron rezar para pedir que lloviera. El día del rezo, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con paraguas. Eso es FE.
2.- Cuando coges a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo. Eso es CONFIANZA.
3.- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente, y sin embargo ponemos la alarma para levantarnos. Eso es ESPERANZA.
4.- Hacemos grandes planes para mañana a pesar de que no conocemos el futuro en lo absoluto. Eso es SEGURIDAD.
5.- Vemos el sufrimiento en el mundo y a pesar de ello nos casamos y tenemos hijos. Eso es AMOR.
6.- Había un anciano con la siguiente leyenda escrita en su camiseta: “No tengo 70 años, Tengo 16 con 54 años de experiencia”. Eso es ACTITUD.
Vive tu vida con Fe, Confianza, Seguridad, Amor y Actitud !!!!
(Fuente: Escuela para aprender a ser feliz)

domingo, 10 de mayo de 2015

¡¡Cuida tus palabras!! El método de los tres filtros de Socrates


Eres realmente consciente de cuántas veces eres parte activa de la proliferación de los rumores? ¡Cuida tus palabras! Los rumores son eso, muchas veces información poco o nada contrastada, algo que alguien dijo de otro alguien. 

Los rumores son grandes generadores de malestar y conflicto. Es importante tu toma de conciencia al respecto porque una buena comunicación empieza por revisar qué vas a comunicar, cuál es el mensaje. Puedes preguntarte cosas cómo: ¿para qué me llegó esto?, ¿a quién beneficia?, ¿puedo confirmar su veracidad?

En ese tipo de situaciones hay una forma de validar el mensaje que puede evitarte muchos disgustos y recolocarte en otro lugar. Te propongo utilizar el Método de los 3 filtros de Sócrates:

Un discípulo llegó muy agitado a la casa de Sócrates y empezó a hablar de esta manera:

- “¡Maestro! Quiero contarte qué va hablando de ti un amigo tuyo…”

Sócrates lo interrumpió diciendo: -“¡Espera! ¿Ya hiciste pasar a través de los Tres Filtros lo que me vas a decir?-

-“¿Los Tres Filtros…?”

-“Sí” – replicó Sócrates. El primer filtro es la VERDAD. –“¿Ya te aseguraste si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?”

-“No… me lo contó una persona…”

-“Pero al menos lo habrás hecho pasar por el segundo Filtro, que es la BONDAD: ¿Lo que me quieres decir es por lo menos bueno?”

-“No, en realidad no… al contrario…”

-“¡Ah!” – interrumpió Sócrates. – Tu intención es contarme algo que es malo y no sabes si es cierto. Todavía puede pasar el tercer y último filtro, laUTILIDAD. ¿Es UTIL para mi que me cuentes eso?”

- “Para ser sincero, no…. Util no es.”

- “Entonces – sonrió el sabio – si no es verdadero, ni bueno, ni útil, ¿para qué contarlo?… ”

¿Tienes algo que decir a otra persona?¿Has oído hablar algo de alguien? ¿Una persona te contó algo de otra que conoces?… Recuerda pasarlo por la VERDAD, la BONDAD y la UTILIDAD antes de decirlo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Las sabanas


Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.
En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendal.
-¡Qué sábanas sucias está colgando en el tendal!
-Está precisando de un jabón nuevo... ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-
El marido miró y quedó callado.
Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en el tendal y la mujer comentó con el marido:
-¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar ropas!-
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina colgaba sus ropas en el tendal.
Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido.
-¡Mira, ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que la otra vecina le enseñó...? Porque yo no hice nada.-
El marido calmosamente respondió:
-¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! -
Y así es. Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, verifiquemos si hicimos alguna cosa para contribuir. Verifiquemos nuestros propios defectos y limitaciones.

Lave sus vidrios. Abra su ventana...

sábado, 27 de julio de 2013

El amor y el taxista


El otro día, cogí un taxi con un amigo. Cuando nos bajamos, mi amigo le dijo al taxista:

—Le agradezco el viaje. Es usted un conductor estupendo.
Durante un segundo, el hombre se quedó atónito. Después reaccionó:
—Oiga, ¿me está tomando el pelo o qué?
—Nada de eso, amigo mío, no tengo intención de molestarlo. Admiro la tranquilidad con que se mueve en medio de semejante tránsito.
—Ah —farfulló el conductor, y siguió su recorrido.
—¿A qué venía eso? —pregunté.
—Estoy tratando de restaurar el amor en la Valladolid —me respondió mi amigo—. Creo que es lo único capaz de recuperar la ciudad.
—¿Cómo es posible que un solo hombre salve la ciudad?
—No es cuestión de un solo hombre. Creo que a ese taxista le he cambiado el día. Suponte que haga veinte viajes. Pues será amable con esos veinte pasajeros porque alguien fue amable con él. Ellos, a su vez, serán más cordiales con sus empleados, servidores o colaboradores, e incluso con sus respectivas familias. En última instancia, la buena disposición podría extenderse a un millar de personas por lo menos. No está mal, ¿no te parece?
—Pero tú confías en que ese taxista transmita tu buena disposición a los demás.
—No estoy confiando en nada —respondió mi amigo—. Me doy cuenta de que el sistema no es totalmente seguro. Hoy puedo encontrarme con diez personas muy diferentes, si de entre esos diez puedo hacer felices a tres, finalmente podré influir en forma indirecta sobre las actitudes de tres mil más.
—Teóricamente suena bien —admití—, pero no estoy seguro de que en la práctica funcione.
—Si no funciona no se pierde nada. No perdí ni un minuto en decirle a ese hombre que estaba haciendo muy bien su trabajo. Y si mis palabras cayeron en oídos sordos, ¿qué importa?
Mañana habrá algún otro taxista a quien pueda tratar de hacer feliz.
—Oye, tú estás un poco chiflado —señalé.
—Este asunto lo tengo estudiado. Lo que al parecer les falta a los trabajadores, aparte de dinero, por cierto, es que nadie les dice lo bien que están haciendo su trabajo.
—Pero si no están haciendo bien su trabajo.
—Si no están haciendo bien su trabajo es porque sienten que a nadie le importa cómo lo hacen. ¿Por qué no decirles una palabra que les anime?
En ese momento pasábamos junto a un edificio en construcción, donde cinco obreros estaban almorzando. Mi amigo se detuvo.
—Qué trabajo estupendo habéis hecho —señaló—. Debe de ser algo muy difícil y peligroso.
Los hombres lo miraron con desconfianza.
—¿Cuándo estará terminado?
—En junio —gruñó uno de ellos.
—Ah. Pues realmente, es impresionante. Debéis de estar muy orgullosos.
Seguimos caminando y yo le señalé:
—No he visto a nadie como tú desde que leí el Quijote.
—Cuando esos hombres asimilen mis palabras se sentirán más felices y, de alguna manera, su felicidad será un beneficio para la ciudad.
—Pero, ¡esa no es una tarea para que la hagas tú solo! —protesté yo—. Al fin y al cabo, no eres más que un hombre.
—Lo más importante es no descorazonarse. Intentar que la gente de la ciudad vuelva a ser feliz no es tarea fácil, pero si puedo enrolar a más gente en mi campaña...
—Acabas de guiñarle el ojo a una mujer feísima —le señalé.
—Ya lo sé —me respondió—. Piensa que si es maestra de escuela hoy sus alumnos tendrán un día fantástico.

martes, 9 de julio de 2013

Los cuatro acuerdos de la sabiduría tolteca



1. NO SUPONGAS
No des nada por supuesto.
Si tienes DUDA, aclárala.
Si SOSPECHAS, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles
que sólo envenenan tu alma y que no tienen FUNDAMENTO.

2. HONRA TUS PALABRAS
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.

3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR
Si siempre haces lo mejor que puedas, nunca podrás recriminarte ni arrepentirte de nada.

4. NO TE TOMES NADA PERSONAL
Ni la peor OFENSA.
Ni el peor DESAIRE.
Ni la más grave HERIDA.
En la medida que alguien te quiere hacer daño,
en esa medida ese alguien se hace daño a sí mismo. Pero el problema es de Él y no tuyo.

martes, 4 de junio de 2013

El triple filtro




Sócrates tenía una alta reputación y era muy estimado por su elevado conocimiento.
Un día un conocido del gran filósofo se le aproximó y dijo:
- “Sócrates, ¿sabes lo que acabé de oír sobre aquel tu amigo?”
- “Espera un minuto,” – respondió Sócrates – “antes que digas alguna cosa me gustaría hacerte una pregunta. Se llama la Pregunta del Triple Filtro.”
- “¿Triple filtro?”
- “Si,” continuó Sócrates, “antes que hables de mi amigo,tal vez sería una buena idea parar un momento y filtrar aquello que vas a decir. Por eso le llamé el Triple Filtro. Y continúo: “El primer filtro es la VERDAD. ¿Tienes la certeza absoluta de que aquello que me vas a decir es perfectamente verdadero?”
- “No, dijo el hombre, lo que sucede es que oí decir que…”
- “Entonces, ” – dice Sócrates, “no sabes si es verdad. Pasemos al segundo filtro , que es la BONDAD. ¿Lo que me vas a decir sobre mi amigo es BUENO?
- “No mucho, al contrario…”
- “Entonces, continuó Sócrates, quieres decirme algo malo sobre él y aún por encima no sabes si es verdadero o no?? Pero bien, puede ser que aún pases el tercer filtro: El último filtro es la UTILIDAD. ¿Lo que me vas a decir sobre mi amigo será útil para mí?”
- “No, creo que no…”
- “Bien, ” – concluyó Sócrates – “si lo que me dirás no es NI BUENO, NI ÚTIL, Y MUCHO MENOS VERDADERO, ¿para que decírmelo?”
Usemos el Triple Filtro en nuestra vida diaria cada vez que fuésemos a hablar sobre alguien.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Las palabras no se las lleva el viento


Cuenta la historia que en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás. De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:
¡No engañes a la gente!
El poder está en las ideas, no en la palabra. Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. Lo que usted dice no tiene ningún valor! 
El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina, le grita 
con fuerza: 
¡Cállate, estúpido; siéntate, idiota!
Ante el asombro de la gente, el aludido se llena de furia, suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alza la voz y le dijo:
-Perdone caballero, lo he ofendido y le pido perdón. Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo 
El Señor se calma y le dijo al maestro: 
-Lo entiendo... y también yo le presento mis excusas por mi conducta. No hay ningún problema, y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones. 
El maestro le sonrió y le dijo: 
"Perdone Usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto del modo más claro, el gran poder de las palabras. Con unas pocas palabras lo exalté y con otras le he calmado" 
Solo te lo dejo para Reflexionar tienes el poder de usar la palabra en forma positiva o no. Recuerda las palabras no se las lleva en viento.

miércoles, 31 de octubre de 2012

La historia del bambú japones



No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada.

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad,no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad,este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo,en la vida cotidiana,muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, en nuestro interior…

Estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces...

domingo, 22 de julio de 2012

¿Sabéis como capturan a los monos en indonesia?

Ponen una naranja en una calabaza muy grande, el mono mete la mano, coge la fruta… pero no consigue sacar la mano. Como no quiere soltar la naranja, ahí se queda, inmovilizado, y lo captura.
Te ha preguntado alguna vez ¿Cuál es tu naranja?, ¿Qué es lo que no logras soltar?

sábado, 7 de abril de 2012

El padre y la hija

Padre hija a la celebración de playa sonriente
 Foto de archivo - 3476882



Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir. Sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.
Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿Qué ves?”; “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó: – “¿Qué significa esto, padre?” Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua. “¿Cuál eres tú, hija?, Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?”, le preguntó a su hija.

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y positivismo el “dulce aroma del café”.

¿Y tú?, ¿Cuál de los tres eres?