lunes, 10 de noviembre de 2014

UNIVERSOS: Un espacio para el crecimiento al servicio de todos

Casi por casualidad, aunque en el Universo todo tiene una razón , hemos descubierto que se está Creando un Espacio dedicado al Crecimiento personal y humano,  abierto a todo tipo de actividades que lo fomenten. Ese espacio tiene el nombre de UNIVERSOS, y es obra de Raúl, un veterano empresario, que un día decidió cambiar su vida dedicando su trabajo, su tiempo y sus recursos de manera generosa a un proyecto diferente al servicio de los demás.


Situado cerca de Hornillos de Eresma (Valladolid), es un gran espacio natural al lado del rio Eresma. Contiene diversos edificios para las actividades, una huerta ecológica cultivada según la Permacultura, y una gran pirámide energética y mucho mas.

Preparado para actividades como Yoga, meditación, biodanza, diversos tipos de sanación está en pleno desarrollo. Está esperando que le proporcionemos actividades, contenidos y participación.

Como curiosidad deciros que cuando llegamos estaban desmontando un tipi ( tienda india ) en la que un indio Navajo había estado realizando un ritual durante toda la noche en compañía de un grupo de personas.

El paisaje es muy propicio para dar paseos de meditación, o pasar un bonito día de campo. Tiene una pequeña playa a orillas del río y una buena arboleda.

En fin, un espacio con tantas posibilidades como se puedan pensar.

Quiero agradecer desde aquí a Raul y a Alberto, especialista en permacultura , así mismo, gran empresario que ha decidido llevar una vida auténtica, por compartir con nosotros este proyecto y sobre todo por compartir sus propias y ricas experiencias vividas. Bueno también compartieron  con nosotros unos auténticos y riquísimos tomates, pimientos y patatas.













lunes, 3 de noviembre de 2014

Taller " Familia Feliz: Territorio Coaching"

         
 El próximo viernes día 7 de noviembre presentaremos Diana y yo el taller "Familia Feliz:          Territorio Coaching" en el Museo de la Ciencia de Valladolid. Estamos preparándolo con mucha ilusión. ¡No te lo puedes perder!


                                    

miércoles, 29 de octubre de 2014

III Congreso de Coaching de Castilla y León



Si estas en Valladolid los días 6 y 7 de noviembre ¡No te lo  puedes perder!
III Congreso de Coaching de Castilla y León "En todo lo que vives". 
En todo lo que vives es de aplicación el Coaching: para motivarte a desarrollar nuevas ideas, para aprender a ser feliz, para tener éxito en tu vida, para mejorar la relación con tu pareja, con tu familia.... 
Se celebrará en el Museo de la Ciencia. El precio son 49€ la asistencia a todo el Congreso y también hay posibilidad de asistir solo por las tardes a  los talleres que daremos los asociados y en este caso el precio son 29€. Mas información e inscripciones en: www.coaching-cyl.org

sábado, 25 de octubre de 2014

Cuando los padres son una bomba de relojeria


Una de las cosas que más afectan a la relación padres e hijos es la ira mal manejada de los padres. Cuando nos enfadamos con nuestros hijos, los sentimientos se agolpan en nuestro interior. Salen de nuestra boca verdaderas serpientes que acaban asustando a nuestros hijos, hiriéndoles en el alma y destrozando nuestro prestigio.
No hablo de un vulgar enfado sino de cuando nos invade la ira, cuando estamos a punto de perder todo nuestro autocontrol y solo nos quedan tres segundos para agredirles físicamente, echarlos de casa o traspasarles toda nuestra basura emocional con palabras de recriminación exageradas y fuera de lugar. Es prácticamente instintivo. El cansancio, el estrés, la impotencia, las dificultades económicas, nuestra propia limitación para manejar el comportamiento de nuestros hijos nos convierten en una bomba de relojería.
Somos humanos y en algunas circunstancias podemos tocar fondo. Sabemos que desahogarnos de esa manera no conduce a nada, tan solo al abatimiento, al rencor y al arrepentimiento posterior. Y a pesar de saberlo, lo hacemos. En ocasiones, hasta nos sorprende a nosotros mismos la magnitud de nuestra ira.
¿Cómo podemos manejar nuestra ira sin convertir a nuestros hijos en víctima de ella?
  • Trasforma la ira en necesidades y sentimientos. En lugar de culpar a tus hijos céntrate en ti.

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  • No les hagas responsables de tu ira. Ellos son responsables de su comportamiento pero no de tus sentimientos. Puedes corregirlos con cariño y disciplina o puedes perder los estribos y desencadenar toda tu ira. Eso lo eliges tú, no ellos. Si les haces responsables de tus sentimientos, les da a entender que ellos gobiernan tus emociones, depositando sobre sus espaldas una carga que no es la suya y dándoles un poder que a la larga puede ser contraproducente para ti.

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  • Hazte una pregunta, SOLO UNA, cuando estés a punto de perder el control: ¿Qué va a aprender mi hijo con mi reacción desmesurada? Lo que aprenda hoy con tu manejo de la ira es lo que aplicará posteriormente cuando la sienta también, incluso contra ti. Esto te ayudará a expresar tu ira de una manera menos reactiva. 
  • Revisa tus expectativas. Hay que exigir pero de manera proporcional a sus capacidades. Si las sobrepasas estarás constantemente defraudado e insatisfecho, siendo más fácil sentir rabia e ira.
  • Aléjate de tu hijo. Así de sencillo. Cuando notas que se te acelera el corazón y se te retuerce el estómago es el momento de no decir ni una palabra más y alejarte de él: Me voy a mi habitación; cuando me haya tranquilizado un poco hablaremos de lo que ha ocurrido aquí.
  • Analiza el motivo principal de tu ira. ¿Te enfadas porque tu hijo se va al colegio sin hacer su cama o porque estás desbordado de trabajo, porque no recibes la ayuda que esperabas de tu pareja, etc? A veces, junto a nuestra ira, conviven otros sentimientos de soledad, abandono, incapacidad o rencor que no se arreglan desahogando la ira con tu hijo sino siendo consciente de ello y trabajando de manera personal.
  • Y si has explotado, nunca es tarde para pedir perdón. “Sigo muy enfadado por lo que has hecho pero reconozco que podría habértelo dicho de otra manera. Lo siento. Intentaré que no se repita”
  •   (Fuente: Elena Roger Gamir)

domingo, 19 de octubre de 2014

El miedo como aliado


Todas las emociones que vienen a nuestra vida contienen información valiosa para nosotros. La palabra emoción significa moverse a la acción. En este sentido podemos decir que toda emoción es positiva y valida.
Una de las emociones más comunes y que afecta a nuestro día a día es el miedo. En nuestras vidas el miedo surge cada vez que nos enfrentamos a nuevos retos, a situaciones desconocidas. Lo importante es saber que cada vez que elegimos crecer, salir de nuestra zona de confort, intentar conseguir nuevos objetivos una de las emociones que aparece en todos los humanos es el miedo. Como toda emoción el miedo tiene su significado, qué es, tener precaución porque existe un potencial peligro, aunque éste muchas veces es irreal porque es sólo fruto de nuestra mente. Algunas de las verdades sobre el miedo son:
  1. Todo ser humano lo siente.
  2. El miedo no desaparecerá de tu vida mientras quieras seguir creciendo, progresando. El final de un reto es el comienzo de otro.
  3. Vivir con miedo es mucho más doloroso que enfrentarse a él. Por tanto, la única clave para que el miedo desaparezca de tu vida es enfrentarlo.
Por ejemplo si tienes miedo a hablar en público, a hacer un examen, a pedir un favor a alguien, a volar… La única forma de que ese miedo no condicione tu vida y sientas que pierdes el control de ella es enfrentarte a la situación concreta que te desagrada. Una vez hecho esto, el miedo pierde poder y llega incluso a desparecer. Durante mi formación en Coaching nos propusieron una dinámica que consistía en atravesar por un camino totalmente cubierto de cristales cortantes. Para ello nos enseñaron la técnica y después de hacerlo resultó bastante fácil, mucho más de lo que imaginaba. Pero os seguro que el miedo que pasé antes y durante el entrenamiento fue mucho mayor que el hecho en sí de atravesar los cristales. Esto nos lleva a la conclusión de que en la mayoría de los casos es mucho peor lo que anticipamos en nuestra mente que la realidad.

sábado, 18 de octubre de 2014

La aceptación: el proceso de tu desarrollo personal



En la vida nos iremos encontrando con etapas que no serán como deseamos, la única solución para que nuestro bienestar emocional no se vea muy alterado, es la de instalar en nuestra vida la aceptación. Aceptar lo que no puedes cambiar es de vital importancia para que puedas seguir adelante y transformar tu vida. ¿Quién no ha deseado alguna vez que la realidad fuera otra diferente a la que está viviendo?, ¿quién no ha cometido algún error?, ¿a quién no le ha molestado la actitud o forma de vida de otra persona? 
Ante cualquier situación que te produzca malestar, analiza si puedes hacer algo para solucionarlo. De ser así, crea un plan de acción para mejorar tu vida, pero en el caso de que veas que no puedes hacer nada para cambiar algo, si quieres seguir adelante tienes que aceptar la realidad o sufrirás más de lo necesario. Luchar en contra de una realidad inamovible, será un gasto de energía inútil y dañina. Sólo desde la aceptación podrás seguir adelante sin estancarte.

ACEPTAR NO SIGNIFICA CONFORMARSE

- La aceptación va encaminada a tolerar una situación, saber que la vida es así. Se puede convivir con esa situación desagradable sin que eso cause un malestar exagerado, pero a pesar de vivir bajo una circunstancia que no nos gusta, se logra centrar el interés y el foco de atención hacia otras áreas, se intentan abrir nuevas puertas. 
Aceptar, es abandonar una lucha hacia algo que no tiene solución y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría. Los pensamientos son del tipo: “Esto es lo que hay y no puedo hacer nada, lo esquivo y sigo con mi vida para ver si consigo mis propósitos”

- La conformidad se produce cuando no toleramos una situación. Como las cosas no son como queremos, nos cerramos en banda y tendemos a la falta de acción y estancamiento. Las emociones negativas aparecen y nos rendimos, creemos que no podemos mejorar nuestra vida. Se tienen pensamientos del tipo: “No puedo hacer nada para cambiar mi vida, soy un desgraciado y siempre seré infeliz”. Se tiende a la lamentación y victimismo, se pierde la esperanza de poder mejorar en el futuro. La persona no se abre a nuevas posibilidades y tira la toalla, se conforma con la vida que tiene aunque no le guste, no moverá un dedo para cambiar su situación, lo que provocará cada vez más frustración.

TU FUTURO ESTÁ EN TUS MANOS

Acepta la realidad y haz algo para que en el futuro puedas salir de esa situación que te hace infeliz, no todo puede ser de nuestro agrado, ni todas las personas que nos rodean pueden ser iguales que nosotros, por ello, la aceptación será tu mejor aliada para llevar una vida menos estresante. 
Abre tu mente a nuevas posibilidades y aunque tu entorno y tu vida no sea ahora como deseas, si lo podrá ser en un futuro si siembras en el presente. Todos tenemos el poder de crear y cambiar nuestra vida. 
(Fuente: la mente es maravillosa)

martes, 14 de octubre de 2014

Tú eres tu mejor compañia



No nos han enseñado a estar solos, y en el fondo a casi nadie le gusta estarlo. Ante la presión social, en ocasiones nos sentimos frustrados y nos estresamos cuando el tiempo pasa y seguimos sin pareja. Pero lo peor es que a menudo se toman decisiones equivocadas, como iniciar una relación sentimental con alguien con quien no es compatible, simplemente por el hecho de evitar la soledad. O más terrible aún, motivados por el miedo al “qué dirán”.

¿Necesitas a alguien más para estar mejor?

Lo cierto es que no deberíamos ver el estar sin pareja como algo necesariamente negativo. 
Ese período puede ser muy positivo para nosotros como aprendizaje e incluso de cara al futuro y nuestra próxima pareja. Está claro que visto de este modo, el panorama cambia. Sin embargo muchos siguen contrariados por no tener cerca a alguien a quien querer y que les quiera.

Si no logras sentirte bien a solas, es probable que veas el hecho de no tener pareja como una tragedia. Pero todo depende de cómo te lo tomes y cómo manejes la situación. Si se saben aprovechar, las épocas en solitario pueden ser sumamente fructíferas en cuanto a crecimiento personal. Realmente debemos plantearnos cómo vamos a poder vivir con otro, si no somos capaces de vivir con nosotros mismos.

En lugar de buscar pareja desesperadamente, es mejor primero aprender y ser capaz de “estar solo”. Para ello es fundamental crecer como persona, para no buscar una relación de pareja únicamente para salir de esa abrumadora soledad. Estando solos podemos encontrarnos a nosotros mismos, entendiendo mejor nuestras virtudes y defectos, pensando qué es lo que nos hace felices en una relación sentimental. 

Aprendiendo a estar en soledad 

Seguidamente, unas ideas para aprender a “estar solos” como punto de partida para llegar a una relación sentimental más feliz y auténtica. 
- Activa tu espíritu aventurero y lánzate a probar cosas nuevas que se salgan de lo que haces normalmente. 
 - Determina qué cosas son importantes para ti y te hacen feliz, es decir cuáles son tus valores. Descubre qué posibilidades tienes de hacer algo que sea coherente con tu escala de valores. 
 - No seas tan duro contigo mismo. Baja un poco el nivel de auto-exigencia y aprende a aceptarte. 
 - Olvídate de los convencionalismos. Conoce cuáles son las limitaciones y fortalezas de los otros y así no será un problema cuando estos no actúen según tus expectativas. 
 - Procura esforzarte en mejorar cada día. No para alguien más, solo para ti. 
 - Quiérete y mímate. Descubre qué cosas te animan cuando estás hundido.

La vida al ciento por ciento

Tienes que vivir el momento actual en plenitud, sin importar si va a llegar -o no- esa “media naranja” pues tú eres "la naranja completa"

Realmente se trata de orientar nuestros esfuerzos hacia dentro, mejorar tú como persona, encontrando cuáles son tus metas y perseguirlas. Ten en cuenta que solo una persona plena, satisfecha y feliz con sí mismo y con la vida que lleva puede construir la felicidad con alguien más a su lado.





viernes, 10 de octubre de 2014

Confía en tu hijo para construir en él

A veces, los primeros que no creemos en nuestros hijos somos nosotros. En ocasiones, son ellos los que no se creen capaces. Incluso puede que no lo sean en ese momento. Tienen en contra muchas variables que pueden impedirles llegar a desarrollar las enormes potencialidades que hay en ellos.
Pero nosotros sabemos que son personas en formación. Creer en ellos es la herramienta pedagógica más potente que tenemos en nuestras manos para conseguir ayudarles a llegar a su plenitud. Sin confianza en ellos, posiblemente su evolución quedará a medias.
Por eso, introduce en vuestras vidas un “como si…” . Trátalo como si fuera capaz de sacarse el curso,como si nunca antes hubiera perdido las llaves de casa, como si levantarle por la mañana fuera un verdadero placer y no una batalla de prisas y estrés.
El Como si… implica confianzasegundas oportunidades y construye un escenario idílico donde tu hijo puede imaginarse alcanzando el éxito. Si tú crees en él, él creerá en sí mismo.
Y aplícatelo a ti mismo. Si no confías en él, haz como si confiaras. Por supuesto, no hablamos de una confianza ciega sino en una confianza racional, que entiende los errores como si fuesen una magnifica oportunidad para aprender. La confianza que permite analizar con tu hijo cada crisis, ayudándole a definir los problema, buscando soluciones alternativas y sabiendo que tiene talento para encontrarlas. Esta es la confianza que crea y enriquece. La que tiene plena fe en las capacidades y talentos de los hijos para aprender de los errores.
¿Se ha equivocado? ¿Cinco veces seguidas en el mismo error? ¿Por eso le retiras tu confianza?
Quizás necesita le ayudes a detectar el error. Cuando un niño no sabe detectar su propio error, el que realmente le está causando las consecuencias negativas, no pondrá las soluciones necesarias para no repetirlo. Se limita a caer y caer en el mismo error.
Por eso, hazle las preguntas necesarias para que defina correctamente el problema y así pueda buscar soluciones acertadas.
Esto es confiar en él: confiar en su capacidad cognitiva y emocional para solucionar problemas. Y si no puede o no sabe, la solución no es retirarle tu confianza ni castigarle sino desarrollar/mejorar  en él las capacidades cognitivas que necesita. A veces es tan sencillo como enfocar el problema desde otro punto de vista. Este es el primer paso.
(Fuente: Elena Roger Gamir)

martes, 7 de octubre de 2014

Aprende a hablar el idioma de las emociones. ¡ Es el único que entiende tu hij@ !

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A veces no puedes comprender cómo tu hijo no entiende los argumentos que le das. 
Pues te lo explicamos: porque no habláis el mismo idioma. 
Tu hablas el idioma racional, el del adulto experimentado.
Él habla el del niño sensible y vulnerable o el del adolescente desorientado y en búsqueda de sí mismo. 
¿Cómo podéis llegar a comunicaros?
Lo queramos o no, para suerte o para desgracia, somos las personas que MÁS influimos en la vida de nuestros hijos. Lo que les trasmitimos (que no es solo lo que decimos) va directo al corazón. Con 4 o con 17 años.
Cuando le sobreproteges (no puedes hacerlo tu solito, cariño, papá te ayudará…), cuando le hablas con ironía, cuando le prohíbes o castigas. Por supuesto, cuando le gritas o insultas, tu mensaje no atraviesa sus oídos, como te ocurre a ti.
Tu mensaje hace un recorrido diferente y aterriza en su corazón. Y desde allí, el escucha con total claridad el eco de tu mensaje: me necesitas para hacer bien las cosas, no serás capaz, es más valioso mi tiempo que tú…
Con la mejor intención (corregir o ayudar a los hijos), los peores resultados (desgaste emocional para ellos).
Muchos ¡muchísimos! comportamientos de nuestros hijos se explican por la comunicación poco adaptativa en el hogar. Ya no se trata de falta de cariño. Ni de preocupación. Ni de ocupación. Se trata de una comunicación poco asertiva y comprensiva con las necesidades emocionales de los demás. De los hijos. De la pareja. Incluso con nosotros mismos.
Dedica un tiempo a reflexionar cómo es la comunicación de tu familia. Es así de sencillo: aprende a hablar de corazón a corazón.
Aprende a hablar el idioma de las emociones.¡Es el único que entiende tu hijo!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Inteligencia emocional para educar niños felices




No es fácil educar a un niño, lo sabemos. Nadie dispone del manual del padre o madre perfecto, del educador ideal que sabe cuándo imponer, cuando permitir y qué palabra utilizar. También sabemos que no todos los niños son iguales, que habiendo varios hermanos cada uno de ellos tiene un carácter, pero aun así, hay algo que está claro, todos tienen las mismas necesidades: el sentirse queridos, escuchados y atendidos para crecer en confianza.


La necesidad de ofrecer un aprendizaje basado en las emociones, les permitirá el día de mañana poder gestionar muchas áreas de su vida con mayor efectividad, poder comunicarse mejor, reconocer emociones en las otras personas para poder respetar, para poder entender y disponer de una mejor conexión con la sociedad. Educar en el respeto, en la asertividad y en unas buenas habilidades sociales, les permitirá sin duda ir madurando con mayor autonomía.

Pero para ello, para infundir en los niños la tan necesaria Inteligencia Emocional, es necesario que también tú sepas aplicarla en el día a día con los más pequeños. Te ofrecemos unas pautas.

CLAVES PARA EDUCAR EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

1. La necesidad de gestionar las emociones del niño

Seguro que más de una vez te has visto en esta situación: niños que demandan las cosas llorando, que disponen de una facilidad enorme para dejar caer las lágrimas mientras su nivel de ira asciende si no le ofrecemos aquello que quieren. Rabietas que acaban estallando en golpes y gritos.

Es imprescindible que afrontemos estas situaciones desde bien pequeños. Las rabietas hay que ignorarlas. Les atenderemos solo cuando sus lágrimas sean sinceras, evitando reforzar comportamientos inadecuados. Una vez haya comprendido que no vamos a atender a su chantaje o a sus gritos, hablaremos con ellos. Deben aprender dónde están los límites para evitar frustraciones el día de mañana, deben saber también que la rabia, no ofrece resultados. Que solo les atenderemos cuando se dirigen a nosotros con normalidad, sin gritar y sin llorar.

2. Comunicación continúa

Establece con el niño una comunicación abierta y sincera. Evita hablarles en voz alta o gritándoles, y hazlo con madurez. Los niños entienden muchas más cosas de las que crees, y muchos padres y madres caen en el error de dirigirse a ellos con cierta ingenuidad, como si no comprendieran muchas cosas. La comunicación y el diálogo motivador harán que el niño madure, responde a todas sus preguntas, a sus ocurrencias y fantasías. Y más aún, despierta en todo momento la curiosidad en ellos. Hazlos crecer en confianza.

3. Aprender a reconocer emociones en los otros y en ellos mismos

Este aspecto debemos desarrollarlo desde que son pequeños. Es esencial que fomentes la empatía en el niño desde muy temprano con preguntas como esta: ¿Cómo crees que está hoy la abuela, triste o alegre? ¿Cómo piensas que se siente ahora tu hermano después de lo que has hecho? ¿Sabes por qué está enfadado tu amigo del cole, qué puedes hacer para que se sienta mejor? Debemos, en esencia, despertar su interés emocional por las otras personas.

Ahora bien, para reconocer la emoción en el otro, primero ha de aprender a reconocer las suyas propias. Hay muchos niños que tienden a confundir, por ejemplo, la tristeza con la rabia. Reaccionan ante la pena o el sentimiento de desconsuelo con una patada, con gritos o de un modo inadecuado. Es en estos casos cuando mayor trabajo tenemos con ellos, de ahí la importancia que establezcan una separación entre la tristeza y la rabia, y los modos en que pueden canalizarla. Nunca obvies pues con ellos un “¿cómo te sientes? ¿Por qué crees que te sientes así? ¿Qué podrías hacer para sentirte mejor?

Llegada la adolescencia, si son capaces de hablar en voz alta de sus emociones, argumentarlas y gestionarlas, será mucho más fácil para ellos en ese momento evolutivo donde se está asentando su autoconcepto.

4. Fomenta la asertividad y sus habilidades sociales

El niño debe ser capaz de poner en voz alta su opinión, sus necesidades y saber argumentarlas. Todo esto se consigue con un estilo de educación democrática, nunca autoritaria. Esto, como puedes ver, nos vuelve a realzar la necesidad de establecer siempre un diálogo abierto y constructivo. Como padres debemos establecer normas y límites, también prohibiciones, pero arguméntalas con ellos para que comprendan la finalidad, para que sean partícipes y se sientan involucrados.

Si sienten que sus palabras siempre van a ser escuchadas, al igual que sus necesidades y pensamientos, confiarán más en sí mismos, se sentirán seguros, para hacer lo mismo por ejemplo, en el colegio y con sus amistades, evitando así verse dominados o controlados por los demás. Debemos fomentar su autonomía para que se sientan capaces y seguros de sí mismos, viendo siempre dónde están los límites. Respetando a los demás y reconociendo las emociones propias y ajenas.

Todo ello les ayudará a crecer con optimismo, sintiéndose queridos para ser también felices el día de mañana. Educar es una tarea difícil, pero es una aventura que merece la pena. 
(Fuente: la mente es maravillosa)

lunes, 1 de septiembre de 2014

No puedo


Hoy quiero compartir  con vosotros un cuento. El cuento es de uno de los grandes maestros que he tenido la suerte de conocer a lo largo de mi vida. Dicen que los cuentos duermen a los niños y despiertan a los adultos. Hay cuentos que nos ayudan a pensar, a entender la vida, y creo que el de hoy es uno de ellos.
“Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Pregunté por el misterio del elefante a cuantos adultos encontré. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo olvidé el misterio del elefante. Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había encontrado la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.”
Ahora piensa por un momento cuántas estacas te atan desde hace tiempo y a lo mejor ni siquiera recuerdas su existencia.
(Fuente: Montserrat Hidalgo)

martes, 19 de agosto de 2014

¿Sabes en que consiste la comunicación asertiva y como ponerla en practica?





Este vídeo explica de forma muy sencilla los tres modelos de comunicación : comunicación pasiva, agresiva y asertiva. La comunicación asertiva mejora nuestras relaciones. Todos podemos aprender a comunicarnos asertivamente. Es cuestión de practicar una y otra vez. El video nos da las pautas. Enseñemos a nuestros hijos a comunicarse asertivamente a través de nuestro ejemplo.





sábado, 16 de agosto de 2014

Cosas que un adolescente no necesita de sus padres

Cuando hablamos de la etapa de la adolescencia, muchas veces nos centramos más en expresar que es una etapa difícil que vive un adolescente e implica muchos retos para los padres, los cuales ante la entrada de su hijo a esta etapa, pueden experimentar ansiedad y temor ante los cambios que vivirá su hijo.

Una de las mayores influencias que tenemos en la vida es la experiencia de nuestros padres, el contexto en que nos criaron llegan a afectar nuestro futuro comportamiento. Si los padres se centran en la idea de lo negativo que será la etapa de la adolescencia, pueden olvidan que es una etapa de crecimiento y múltiples cambios desde lo físico, lo emocional, el desarrollo de la independencia y la identidad que vive el adolescente, y ciertamente es una etapa muy importante del ciclo vital del ser humano. Mantener esta idea puede ejercer presión negativa sobre el desarrollo del adolescente incluso cuando este todavía no ha llegado a ella.

El  hecho de que los padres piensen y se predispongan a esta etapa como algo difícil y negativo traerá como consecuencia:

  • Que esto suceda así.
  • Que los padres de antemano se rindan.
  • No busquen la forma de entender y aceptar a sus hijos.

Por lo tanto esa profecía negativa de la adolescencia se hará realidad, porque cuando creemos fielmente en algo y tenemos la expectativa de que ocurra, y acompañamos esto de lenguaje no verbal, gestos y palabras, se volverá realidad.

¿Pero qué pasa si nos preparamos de manera positiva y le damos otra mirada a la etapa y ante la llegada de este ciclo nos hacemos expectativas positivas sobre los cambios que experimentarán nuestros hijos y sobre nuestro papel como padres? ¿Las cosas podrían resultar diferentes?

Estoy completamente segura que será así, la creencia o expectativa que se hagan los padres influirá en la vida de sus hijos. Si esa expectativa es negativa así lo será en el hijo, quien entonces desarrollará problemas con la autoestima, pero si es todo lo contrario y la expectativa que se hacen los padres con sus hijos son positivas estas influirán determinantemente en el desarrollo de la adolescente.

El adolescente NO necesita:

  1. Uno padres que piensen que la relación con sus hijos cambiará y será difícil.
  2. Reglas estrictas e impuestas sin derecho a la negociación.
  3. Pelear con un padre o madre cada día, en vez de intentar hablar.
  4. Ausencia de comunicación entre dos, porque el único que habla es papá o mamá, y no habla, solo pelea.
  5. Que le impongas tus puntos de vistas y no escuches los de él.

Las expectativas negativas hacia tu hijo solo te permitirán que no exista la confianza entre padres e hijos, que tus hijos no sepan valorarse como persona, y tengan muchas dificultades de Autoestima.

El Adolescente SI necesita:

  1. Que hables con él sobre los cambios que experimentará su cuerpo.
  2. Que le preguntes qué te pasa y escuches sinceramente lo que te quiere decir.
  3. Que le expliques el por qué de las cosas, es decir, que en vez de decirle “yo no te dejo ir a la fiesta porque no quiero”, le digas: “yo no te dejo ir a la fiesta porque es un lugar muy peligroso y no habrán personas adultas”.
  4. Que negocies con él las salidas y los permisos.
  5. Respetar sus silencios.
  6. Darle su espacio.
  7. Aceptarlo como es.

Al reconocer como padres lo que nuestros adolescentes necesitan y no necesitan, podemos decidir impactar sus vidas de manera positiva, lo que permitirá la madurez de sus pensamientos, de sus emociones, la capacidad de autovaloración positiva, la formación de su autoconcepto, llevándolo así a ser una persona íntegra.

Una relación positiva entre ambos creará lazos de confianza, lo que les permitirá ser felices y exista entre ambos el amor y el respeto, lo que traerá como consecuencia el bienestar y la salud emocional.

Si como padre/madre te distingues por tener actitudes positivas ante tu familia y las personas que te rodean, podrás generar relaciones eficaces y por lo tanto ser ejemplo para tu familia, tus hijos y los que te rodean.

Recuerda que cuentas con todos los recursos internos y potencial para cambiar tu vida y ello influirá en la de los demás.