sábado, 22 de febrero de 2014

Frases motivadoras para decir a nuestros hijos

Si cada día corregimos 15 veces en negativo a nuestros hijos y les decimos NO otras quince, su saldo positivo en el banco de las emociones será nulo. Sin capital, ¿cómo van a aguantar hasta final de mes? Irán tirando, arrastrándose como puedan, hasta sentirse vacíos y sin fuerzas. O al revés, tan insatisfechos que pueden llegar a explotar.
A todos nos gusta tener nuestras arcas bien llenas. Con la cuenta en el banco cargada nos atrevemos a cualquier cosa: a viajar, a comenzar nuevos proyectos o a soñar.
A nuestros hijos les pasa igual. Solo que en su banco no hay dinero sino emociones. Valoraciones. Seguridad. Y los ingresos o salidas dependen, en muchos casos, de nosotros.
Ayúdales a que tengan su cuenta corriente emocional rebosante. La vida ya se encargará de nivelar el saldo pero mientras, en casa, que no se te olvide hacer un ingreso diario de 5 frases positivas.

Frases para fomentar en positivo:

La competencia:
  • Mira lo que has conseguido. ¡Es fantástico!
  • Te está costando pero lo estás haciendo muy bien.
  • Parece que disfrutas mucho haciendo eso.
  • Te está saliendo muy bien. Sigue así.
  • Es cierto que puedes mejorarlo. Sigue practicando y lo conseguirás.
  • No me ha gustado lo que has hecho. Sé que lo puedes hacer mejor
  • Por supuesto que puedes mejorar. Todavía puedes dar más de ti.
La iniciativa:
  • Tu esfuerzo ha valido la pena.
  • Estoy seguro de tu talento. ¡Atrévete!
  • ¡Mira lo lejos que has llegado!
  • Fíjate en el error e inténtalo de nuevo. Seguro que ahora es más fácil.
  • Me gustan tus ideas.
  • Seguro que encuentras una solución mejor.
  • Inténtalo, no importa si lo consigues o no. Todos nos equivocamos y así aprendemos.
La comunicación:
  • No opino lo mismo que tú pero te agradezco que me lo digas.
  • Dime cuál es tu opinión. Me interesa.
  • ¿Qué te parece?
  • Esa es una buenísima observación. Gracias.
  • Esa pregunta es muy interesante.
  • Me gusta que me preguntes cosas.
Su identidad:
  • Me gusta cómo eres.
  • Te quiero, te quiero, te quiero.
  • Espero que estés orgulloso de ti mismo.
  • Me gustas cuando sonríes.
  • Me encanta tu compañía.
  • Me gusta ver en lo que te estás convirtiendo.
  • No te compares con nadie. No hay nadie como tú.
  • No podemos ser buenos en todo. Por eso tenemos nuestros talentos especiales.
  • Eres especial, no hay nadie como tú
La responsabilidad:
  • Sé que puedo confiar en ti.
  • Me has demostrado ser responsable.
  • Equivocarse es bueno. Te enseña a mejorar.
  • No te lo permito pero te quiero.
  • Toma una decisión. Confía en ti mismo
La colaboración:
  • Gracias por tu ayuda.
  • Lo que has hecho ha sido muy importante para mí.
  • Yo no lo habría hecho así pero así está perfecto.
  • Yo no lo veo de la misma manera. Dime por qué piensas de esta manera.
  • Tómate tu tiempo para hacerlo.
  • Seguro que entre los dos es más fácil.
  • Sé que te cuesta un gran esfuerzo por eso te lo agradezco más.

domingo, 16 de febrero de 2014

Cuento: El reflejo de la vida


Había una vez un anciano que se pasaba los días sentado junto al pozo que había a la entrada del pueblo. Un día un joven se le acercó y le preguntó:


-Yo nunca he venido por estos lugares... ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?

-Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí.
-Así son los habitantes de esta ciudad -le dijo el anciano.

Un poco más tarde, otro joven se acercó al anciano y le preguntó:

-Acabo de llegar a este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano volvió a contestar con la misma pregunta:
-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?
-Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores... Tenía tantos amigos y tan buenos que me ha costado mucho abandonarlos.

-También los habitantes de esta ciudad son así -afirmó el anciano.

Un hombre que había llevado su rebaño a beber al pozo, y que había escuchado las conversaciones, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta?

Mira -le respondió el anciano-, cada uno lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada en su pasado tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquél que tenía amigos en su ciudad encontrará también aquí amigos leales y fieles; porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Encuentran siempre lo que esperan encontrar.

Tengamos un corazón abierto capaz de tener una visión positiva de la realidad, por que así a nuestro alrededor veremos como se  multiplica lo bueno.
 Nuestros pensamientos modifican la realidad que vivimos ya que un  10 % es lo que nos sucede y un 90% como vivimos nosotros eso que nos sucede. Si controlas tus pensamientos, gestionaras bien tus emociones y tus acciones serán también consecuentes.

sábado, 15 de febrero de 2014

Las emociones se contagian

¿Recuerdas cuándo España ganó el Mundial?, ¿o alguna vez que hayas estado en una boda o fiesta importante para ti? Normalmente en estos acontecimientos las personas están contentas, y esta felicidad se transmite de unos a otros. Es contagiosa.
Cuando estamos junto a personas alegres, optimistas, que ven la vida de forma positiva tendemos a sentir lo mismo que ellas, las emociones tienden a traspasar a la persona y llegan a nosotros. Pero cuidado, porque también ocurre lo contrario. Las personas tristes, depresivas, que siempre se están quejando de su situación, que no les gusta la vida que llevan tienden a ser grandes acaparadoras de energía. Piensa en alguna persona con este perfil y en algún momento que hayas pasado con ella. Después de un rato con este tipo de persona, nuestra energía tiende a bajar y solemos encontrarnos bastante peor que antes de haber estado junto a ella.
Estudios científicos demuestran que el nivel de energía que tenemos traspasa nuestro cuerpo e influye en los que nos rodean. Seguro que has conocido personas que por el simple hecho de estar a su lado te han transmitido paz, tranquilidad, seguridad… Y otras por el contrario pesimismo, tristeza, incomodidad, en definitiva y como suelen decir los jóvenes son personas con mal rollo.
Hay dos puntos importantes para reflexionar después de todo esto. Primero ¿qué tipo de persona quieres ser tú? Y segundo ¿elijes a las personas que te rodean?
Las personas felices hacen la vida más fácil a los demás. Y siempre hemos sabido que dependemos los unos de los otros para nuestro bienestar emocional y físico. Un comentario negativo de otra persona puede provocar un caos físico en tu cuerpo; un comentario positivo puede convertir el caos en armonía. Como dice el maestro Deepak Chopra (médico, escritor, investigador…) “Emociones como el amor, la compasión, la empatía y la alegría devuelven el cuerpo a un estado de equilibrio conocido como homeostasis, en el que se activan los mecanismos de autoreparación dando como resultado la sanación biológica. Si mantuvieras dicho estado de bienestar y yo estuviera cerca de ti, reaccionaría del mismo modo”. Por tanto es importante elegir a las personas que nos rodean, con las que pasamos mucho tiempo, porque estar con ellas puede hacer que saquemos lo peor o lo mejor que todos llevamos dentro. Y en definitiva, de eso depende nuestra felicidad.
Montserrat Hidalgo
www.universidaddelafelicidad.es

jueves, 13 de febrero de 2014

Cuento: "Los monjes, la mujer y el río"



Dos monjes  iban viajando juntos y tenían que atravesar un río caudaloso, en la orilla estaba una mujer que les pidió por favor que le ayudaran a cruzar, pues ella no podía hacerlo por sí sola.

Uno de los monjes, obedeciendo las reglas de su Orden que prohibía a los monjes hablar o tocar a cualquier mujer, la ignoró y atravesó el río.

El otro monje se compadeció de la mujer, la cargó en brazos y la llevó al otro lado del río, donde se despidió de ella y luego los dos monjes continuaron su viaje.

Durante el camino el monje que cumplió las reglas iba enfadado, recordando lo que había hecho su compañero.

Tras muchas horas de viaje y muchos kilómetros recorridos el primer monje seguía pensando en lo ocurrido y cuando no aguantó más su enojo, recriminó a su compañero por haber desobedecido las reglas.Le dijo: " sabes que te arriesgas  a ser expulsado, por haber deshonrado a la Congregación tocando y hablando a esa mujer .

El segundo monje le respondió:


“Yo solo, viendo que había un ser humano  en apuros traté de ayudarle lo mejor que pude. Tomé a la mujer en mis brazos, crucé el río  y la dejé en la otra orilla, pero veo qué tu  sigues cargando con ella”´

                                  ´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Este cuento hay que observarlo con la perspectiva histórica que nos separa. Hoy por fortuna estamos camino de crear una sociedad igualitaria, de Personas, independientemente cualquier condición, o al menos eso quiero creer. Aunque surjan en distintos ámbitos integrismos anacrónicos que intenten convencer de lo contrario.

Lo que hoy nos enseña este cuento es que son nuestros pensamientos los que crean la realidad.En Coaching se dice    " según piensas, así sientes, y así actúas"
Debemos sentirnos libres de las creencias limitantes,  autoimpuestas o fruto de nuestra educación. Dejar hablar al corazón, cuando se trata de ayudar, de conectar con los demás y con nosotros mismos ... ¿Qué puede expresar mayor libertad que la frase de San Agustín " Ama y haz lo que quieras " ?
Debemos avanzar viviendo en el presente. En el aquí y ahora, dejando atrás aquellas cosas que nos impiden crecer.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Tranquilos y atentos como una rana.- Meditación para niños

Los niños de hoy suelen ser inquietos y dispersos. A algunos les cuesta conciliar el sueño, otros están incluso estresados. ¿Cómo ayudarlos a calmarse y relajarse? ¿Cómo lograr que se concentren en lo que hacen?
La meditación es una herramienta sencilla y eficaz, que se adapta perfectamente a las necesidades de los pequeños y les puede aportar beneficios inmediatos.
Este libro ofrece historias y ejercicios simples y breves que los niños podrán practicar a diario. Está dirigido a niños de 5 a 12 años y a sus padres, que pueden acompañarlos en su práctica.
La autora ha basado sus técnicas en el método de mindfulness desarrollado por Jon Kabat-Zinn. Los resultados han demostrado que los niños que practican estos ejercicios duermen mejor, están más concentrados y serenos y se sienten más seguros.
Incluye un CD con 11 meditaciones guiadas específicas para niños y niñas de 5 a 12 años, e imágenes a color.
La autora del libro, Eline Snel,  es una terapeuta holandesa que ha desarrollado un método de meditación específico para los niños. Fundadora de la Academia Holandesa para la Enseñanza de la Atención Plena, imparte cursos de capacitación para maestros, psicólogos, padres y niños. Las ventajas del método que ha implementado son tales que el Ministerio de Educación de Holanda ha decidido ofrecer esta formación a todos los maestros que lo deseen.

martes, 11 de febrero de 2014

El despertador motivador

Esta es la mejor manera de despertarse cada día.

El exceso de análisis conduce a la paralisis


Me gusta este cuento sufí por que creo que refleja lo que nos ocurre a muchos de nosotros cuando por exceso de previsiones, nunca llegamos  a la acción. Creo que es excelente para meditar sobre la razón y la acción.
La Realidad es siempre mas sencilla de lo que imaginamos.


De entre todos los pueblos que el Mullah Nasrudín visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudín encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente, se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las traían de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.

"¿No sería mejor si tuvierais agua en el pueblo?", preguntó el Mullah al granjero de la casa en la que se alojaba.

"¡Por supuesto que sería mucho mejor!", dijo el granjero. "El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas tanto las horas del burro como las del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año, que al precio actual alcanzarían para comprar vaca y media".

"Veo que lo tienes todo bien calculado", dijo Nasrudín admirado. "¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?"

"¡Eso no es bien simple!", dijo el granjero. "En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Sólo me quedan otros treinta años más de vida, meses más, meses menos, u otros 6 y 3/4 si dejo el tabaco. Así que me es más barato enviarles por el agua."

"Sí, pero, ¿es que serías tú el único responsable de construir un canal? Sois muchas familias en el pueblo."

"Claro que sí", dijo el granjero. "Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año".

"Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?"

"Pues... - prendiendo otro cigarro - ... Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y azúcar, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después otro té con galletas y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos.

Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te aseguro, cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar".

"Vale", dijo el Hodja, "pero entonces en cuatro años estaríais preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!"

"Hay otro problema", dijo el granjero. "Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá servirse del agua, tanto si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente."

"Lo entiendo", dijo Nasrudín. "Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal."

"Pues no", dijo el granjero. "Cualquier avispado que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin costo alguno".

"Tengo que admitir que tienes razón", dijo Nasrudín.

"Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, otro día el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño y el burro tendrán que ir a buscar al médico...

Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrir el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así que la construcción del canal ni siquiera se empezará..."

"Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes", dijo Nasrudín que se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: "Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tenía el mismo problema que vosotros tenéis. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años."

"Efectivamente", dijo el granjero, "pero a ellos no se les dan bien los números... "


" el exceso de análisis lleva a la parálisis".

domingo, 26 de enero de 2014

¿Mi hijo es inteligente?

( Este post ha surgido a raíz de una conversación con un grupo de amigas en la que una de ellas manifestó el sufrimiento de su sobrina y toda la familia ante el temido fracaso escolar)

Clásicamente se ha definido la inteligencia como la habilidad para responder a las cuestiones de los famosos tests de Coeficiente Intelectual , que principalmente evalúan las inteligencias lógico-matemática y verbal. Atendiendo a esta puntuación se clasifica a las personas, determinando si están en torno a la media o bien por debajo o por encima de ella. Según esta perspectiva, dicho resultado artificialmente creado es el único capaz de reflejar la inteligencia, que consideran innata en cada individuo y relativamente estable a lo largo de su ciclo vital.

Aunque éste es el modelo adoptado por el sistema educativo, algunos estudiosos lo consideran excesivamente restrictivo. Según Howard Gardner psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard todos poseemos varias formas de inteligencia independientes entre ellas y susceptibles de ser entrenadas. Algunas las poseemos más desarrolladas y otras menos, creando así nuestro perfil personal de inteligencia. Para este autor la brillantez académica no lo es todo: más bien interesa conocer cuál es nuestro potencial personal y explotarlo al máximo para optimizar nuestro desarrollo personal y profesional.

Pasemos a describir las siete inteligencias propuestas por Howard Gardner:

- Inteligencia lingüística-verbal: habilidad para hablar y escribir eficazmente, comprender la lectura fácilmente, mantener conversaciones complejas y usar un amplio vocabulario.
- Inteligencia lógico-matemática: capacidad de resolver problemas mediante lógica, realizar cálculos matemáticos con destreza e investigar por medio de hipótesis científicas.
- Inteligencia espacial: facilidad para orientarse espacialmente, utilizar mapas, dibujar esquemas y rotar objetos mentalmente, visualizándolos desde diversas perspectivas. Suele desarrollarse en fotógrafos o arquitectos.
- Inteligencia musical: habilidad para componer melodías, seguir ritmos, tocar instrumentos y analizar música.
- Inteligencia corporal-kinestésica: capacidad de utilizar el cuerpo en movimiento para expresar emociones (danza), competir (deportes) o crear (artes plásticas); facilidad para realizar actividades que requieran fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación y/o equilibrio; habilidad para usar las manos con precisión (por ejemplo: cirujanos, escultores).
- Inteligencia interpersonal: habilidad para percibir en las demás personas sus emociones, intenciones y estados de ánimo; capacidad de empatizar y relacionarse socialmente con éxito.
- Inteligencia intrapersonal: facilidad para reconocer las propias emociones y regularlas adecuadamente, controlar nuestra conducta y dirigir nuestros pensamientos. Esta inteligencia implica autoconocerse y saber trabajar con uno mismo en la intimidad personal.

¿Qué educación le estamos dando a nuestros hijos?

Esta información nos dirige hacia otro punto interesante: ¿qué educación le estamos dando a nuestros hijos? No todos aprendemos de la misma manera, por lo que es necesario personalizar lo más posible el aprendizaje, centrándonos en el potencial personal de cada alumno y entrenando todos sus tipos de inteligencia por igual. ¿Cómo hacerlo? Evaluando los perfiles de inteligencia de los estudiantes y diseñando, a partir de ellos, actividades innovadoras que permitan a cada aprendiz asimilar la materia a partir de sus capacidades, aprovechando especialmente sus puntos fuertes.
Mientras el sistema educativo está en proceso de cambio, en casa puedes comenzar con los primeros pasos. 
Howard Gardner aconseja a los padres que prestan  mucha atención a sus hijos y averigüe qué es lo que les interesa y les apasiona y de ahi partir para motivarles e ilusionarles por aprender,  sin proyectar en ellos nuestras  prioridades, pasiones ni debilidades.

sábado, 25 de enero de 2014

Mirando hacia adelante



Caminando por la vida siempre hay esos días en que las decisiones tienen que ser tomadas, en que las elecciones son difíciles, las soluciones no se muestran y parece que las lluvias atrasan tu marcha.

Existen algunas situaciones donde todo lo que puedes hacer es simplemente dejar que sucedan, y proseguir reuniendo fuerzas, buscando otras direcciones que puedan llevarte hacia una nueva aurora.

Es hora de empacar tus problemas y dar un paso al frente. Un proceso de cambio muchas veces es duro, pero piensa en la alegría que puede ser encontrada más adelante si eres lo suficientemente valiente.

Pueden existir aventuras que nunca imaginaste esperándote en la próxima curva. Deseos y sueños pueden estar muy cerca de la realización en formas que aún no logras entender.
Es posible que encuentres nuevas amistades que harán brotar nuevos intereses en cuanto salgas de esa inercia. Podrás aprender que la vida ofrece muchas opciones y muchas formas de crecimiento.
Tal vez vayas a conocer lugares que nunca imaginaste que existieran y veas cosas que nunca viste. Tal vez viajes para maravillosos y distantes mundos, tomando promisorios atajos por el camino.
Puede ser que encuentres calor, afecto y cariño, tal vez un “alguien especial” estará allá para ayudar a equilibrarte, oyendo con interés las historias… y los sentimientos que quieres compartir.
Es posible que te confortes al percibir que hay amigos que pueden apoyarte en todo lo que haces. Cree que, sea cual fuera tu decisión, ellos podrán ser la elección correcta para ti.

De modo que ve dando un paso cada vez, viviendo la vida un día cada vez. ¡Hay una estrella más brillante allá en lo alto del camino!
No mires hacia atrás…. ¡Tu no estás yendo en esa dirección!
(Fuente: Irene Villa)

viernes, 17 de enero de 2014

Gestiona tu cara y gestionarás tus emociones


De los siete secretos para ser feliz del Doctor Mario Alonso Puig el primero es:

Gestiona tu cara y gestionarás tus emociones.

El lugar del cuerpo humano donde hay más receptores de emociones es la cara.

Si estás enfadado y sonríes, la sonrisa tiene la capacidad de "engañar" al cerebro porque por un lado siente enfado y por otro está sintiendo o creyendo que siente alegría.

Lo primero y más importante es que la clave es el entrenamiento, la práctica, de la fortaleza mental. Así  como una persona que se prepara para una prueba deportiva  tiene que entrenar, si queremos ser felices tenemos que ser constantes, trabajar y entrenar duro a nuestro cerebro.


- Deberes: durante una semana sonríele a todo el mundo, sobre todo a la gente que no te cae expecialmente bien.


"Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las mismas cosas cambian."

jueves, 16 de enero de 2014

Nuestros temores son monstruos de paja


He aprendido que nuestros temores son monstruos de paja. Si los negamos, permanecen en el sótano, saboteando secretamente nuestra vida y empujándonos a huir de nuestros sueños. Pero si les hacemos frente e invitamos a estos monstruos horribles a subir a tomar una taza de té ( si es que llegamos a conocerlos) nos damos cuenta de que eran mucho mas pequeños de lo que pensamos al principio. Del mismo modo que una sombra se desvanece bajo la luz del sol, un temor empieza a evaporarse bajo la luz de a conciencia humana.

Verás, las cosas a las que opongamos resistencia persistirán. Y si nos negamos a hacer el trabajo interior que se requiere para ver nuestros temores y luego analizarlos, siempre nos gobernarán. Pero si tenemos el valor de autoexplorarnos y conocer nuestros temores, pasarán por nosotros y luego serán liberados. En efecto, las cosas a las que opongamos resistencia persistirán. Las que acojamos de buen grado las superaremos inevitablemente. 
(Fuente: Robin Sharma)

sábado, 11 de enero de 2014

Llorar y consolar


La mayor parte de las veces, cuando hemos visto a alguien llorar, en algún momento de nuestras vida hemos sentido empatía por esa persona más aún si su relación con nosotros es estrecha. 
Supongo que el lloro, una de las ventajas evolutivas que tiene (aparte de expulsar la tensión interna y segregar sustancias para devolver al cuerpo a su equilibrio) es mover al grupo que te rodea a cuidarte y tenerte en especial estima, es una alarma que hace que los demás sientan que estás en un estado más delicado (que no débil), que te apoyen y acompañen en ese momento difícil, que aumente la empatía hacia ti.
Pero cuando sentimos esa empatía ante el llorar de otra persona, también nos hemos puesto nerviosos. ¿Qué hacer? ¿Cómo calmar a esa persona? ”Tengo que hacer que pare de llorar” es el primer pensamiento casi inconsciente y que salta como resorte en nuestra mente. Supongo que es un impulso también natural.
No se si os habéis dado cuenta de la curiosa contradicción. En ese momento, tratamos muchos de nosotros por todos los medios de que la otra persona deje de llorar… ¿por qué? Pienso que porque nos pone muy nerviosos el no saber que hacer… el pensar que no podemos o no sabemos ayudar… así que aunque nos parezca que tratamos de parar ese llanto por beneficiar a la otra persona, muchas veces lo estamos haciendo justamente por APLACAR NUESTRA VOZ INTERIOR que nos impele a “hacer algo” para que las lágrimas dejen de brotar en esa otra persona, para eliminar su estado de tristeza que nos incomoda. O sea que aunque pensamos que lo hacemos por la otra persona, lo estamos haciendo quizás para CONSOLARNOS A NOSOTROS MISMOS y que pare nuestro nerviosismo ante esa situación que estamos viviendo.
Hace unos años vi en la televisión un reportaje sobre médicos sin fronteras acerca de su labor en un país de América latina del que no recuerdo el nombre. Esos médicos contaba que entre algunas madres solteras, jóvenes y/o pertenecientes a familias desestructuradas… se solía dar el trágico caso de que al cuidar de sus bebés, muchos de estos morían prematuramente porque sus madres, inexpertas e iletradas en muchos casos… solían tapar la boca de sus hijos mientras estos vomitaban… ellas, al verlos vomitar, temían que se les estuviera saliendo por la boca algún fluido o parte vital de su cuerpo… sin saber que eso era justo lo que el bebé necesitaba para librarse de lo nocivo y dañoso. Así que el miedo de la madre y las ganas de ayudar a su querido bebé era precisamente lo que estaba matando a estos. En esos casos, la labor de los médicos era en la de educar a las madres embarazadas o con recién nacidos y comentarles que lo que simplemente tenían que hacer, en esa situación, era colocar a sus hijos de forma que pudieran vomitar si lo necesitasen, para que quedaran relajados y posteriormente revisar que era lo que comieron que les había sentado mal para poder encontrar las causas del vómito.
Algo así podría extrapolarse, aunque aparentemente de manera mucho menos trágica, al tema de la tristeza y el llorar. No pienso que a nadie se le ayude en esos momentos diciéndole frases tópicas como:
  • “Vamos, no pasa nada, no es para tanto” (claro que pasa… para mi si pasa sino no estaría llorando. Diciendo eso solo estas haciendo que me ponga peor porque siento que no se me comprende, que no debiera estar triste, llorar o que las razones de mi lloro son banales).
  • “Has de ser fuerte” (o sea, que si lloro es porque soy una nenaza, un malcriado, un debilucho/a… pues si que me estas reconfortando…).
  • “Los hombres no lloran” (¿desde cuando?)
No pienso que haya que culpar a nadie por esas frases, supongo que son lo primero que te viene a la mente cuando eres inexperto y te sientes confuso ante el estado de shock que es para ti encontrar a alguien llorando. Aunque si realmente deseas ayudar, LO IMPORTANTE ES ACOMPAÑAR, simplemente ESTAR en silencio y calma junto a la otra persona, escucharla (claro está si ella lo desea ya que no es beneficioso forzar situaciones) y ayudarla a ver a través de nuestra reacción que estar triste y llorar es una emoción más, totalmente aceptable y necesaria, que a todos nos ocurre en algún momento de nuestras vidas, que no hemos de repudiarla o avergonzarnos de ella y que está bien que podamos echar de vez en cuando todo eso que nos acongoja por dentro hacia fuera pero a la vez pensar en las razones o causas que nos llevaron a ese estado.
Supongo que el acompañar no quita el poder animar a la persona a contactar con algún profesional que pueda ayudarla más eficazmente si esos episodios se repiten con demasiada frecuencia o duran más de la cuenta.
Actualmente entiendo el llorar o el estar triste como una oportunidad de autoconocimiento, todo tiene su parte positiva y la del llorar tiene la de poder prestar atención más fácilmente a nuestro interior en esos momentos y conocernos mejor ya que están nuestros sentimientos y emociones más a flor de piel y no situados tan profundamente como de costumbre.
….y como casi siempre pasa, este dejar llorar y consolar también puede ser aplicado a la manera en que nos vemos a nosotros mismos cuando estamos tristes o llorando y a como tratamos de consolarnos, si nos permitimos o no estar en ese estado y a las frases inconscientes que nuestro Ego o nuestra mente nos suelta en esos momentos, la mayor parte nada beneficiosas y bastante crueles para nuestra persona.

sábado, 4 de enero de 2014

Escuchar con los cinco sentidos

Mucha gente pregunta a su interlocutor si está escuchando mientras habla, para ver si está atento a lo que dice o si por el contrario está pasando y no le está haciendo ni caso.
Y es que la mayoría de la gente no sabe escuchar.
Escuchar con los cinco sentidos es lo que se llama escucha activa. Una escucha correcta es aquella que se realiza con todos los sentidos de tu cuerpo: con los ojos, mirando a la persona que te habla, con los oídos, escuchando y procesando todo lo que te dice, con el cuerpo y tu lenguaje corporal, y sobre todo con tu cerebro.
Una correcta escucha activa es aquella que SE LIMITA A ESCUCHAR, NO JUZGA, NO VALORA, NO ACONSEJA, NO SENTENCIA, simplemente escucha y hace que la otra persona se sienta escuchado. Y tienes que escuchar el doble de lo que tú hables.
¿Cuántos amigos tienes a los que les cuentas algo y sientes que no les importa nada lo que les estás contando y terminas siendo tú el que les escuchas a ellos?
Todos tenemos personas con las que nos sentimos escuchados y eso es un valor difícil de encontrar hoy en día en el que la mayoría de la gente mira por sí misma y poco por los demás.
El lenguaje corporal es muy importante a la hora de escuchar, no podemos escuchar con los brazos cruzados, sin mirar a nuestro interlocutor, o con el cuerpo echado para el lado contrario a donde se encuentra. Nuestro cuerpo tiene que estar escuchando también, nuestro cuerpo tiene que escuchar todo lo que dice el otro, con nuestra mirada en los ojos de quien nos habla, con una posición del cuerpo abierta (sin brazos cruzados) y escuchando lo que dice el otro.
Una escucha activa es aquella en la que cuando la otra persona nos está contando algo, no estoy esperando a que termine de hablar para responder o decir lo que yo quiero decir, no. Esto es algo muy común y que hace la gente “egoísta” que no sabe escuchar y sólo quiere hablar de su tema o de lo que él piensa o dice. Eso no es un diálogo, es un monólogo de dos personas, ya que cada uno habla de lo que piensa pero ninguno de los dos escucha al otro y lo único que hacen es esperar a que termine el otro para decir lo que quieren.
La escucha activa es aquella en la que estamos dispuestos a escuchar sin juzgar lo que nos está diciendo, atentos a lo que nos dice la otra persona e intentándonos poner en su lugar y saber cuál es su motivación o preocupación por contarnos esto.
Ser un buen escuchador es un valor muy preciado y algo que parece sencillo pero no lo es. Si logras conseguir ser un buen escuchador serás una persona muy valorada a la que la gente acudirá simplemente a sentirse escuchada, sin ser juzgada ni valorada, simplemente escuchada. (Fuente: el blog que te hará pensar)