sábado, 2 de mayo de 2015

5 claves para ser padres y coaches

¿Qué se necesita para educar hijos emprendedores exitosos? La respuesta a esta pregunta tan actual encontró voz en la experiencia de tres curiosas hermanas que se iniciaron en el mundo de los negocios cuando tenían menos de 10 años de edad.
Karen, Daniela y Stephanie Caravajalino son chicas colombianas normales que van a la escuela y enfrentan las mismas cuestiones que jóvenes de entre 19 y 21 años. Sin embargo, tienen una amplia experiencia como mujeres de negocios y conferenciantes que pueden ayudar a los padres a entender cómo relacionarse con sus hijos para despertar su potencial.
Tenían apenas seis, siete y ocho años cuando lanzaron su primera empresa de venta de chocolates y pronto empezaron a ofrecer sus productos de puerta en puerta con sus  vecinos.
“La idea de nuestra empresa de chocolates no era ganar por ganar, era empezar a desarrollar nuestros roles de empresarias. Yo era la gerente general, una de mis hermanas era la gerente de ventas y la otra era ejecutiva de ventas. La idea era que todas teníamos una función en la producción y la venta de los chocolates”, dice Karen.
Aunque parezca increíble, las jóvenes contrataron a su primer empleado tres años después gracias a la gran demanda de sus productos y pronto se extendieron en dos ciudades de Colombia. Sus chocolates empezaron a ganar cierto reconocimiento a través de ferias internacionales.
Su historia alcanzó mayor notoriedad cuando en 2003 -penas tenían siete, ocho y nueve años- fueron invitadas a dar una conferencia para una clase de MBA en una universidad privada de su país natal donde hablaron de temas como innovación y emprendimiento.
“Desde ese momento descubrimos nuestra pasión, que es hablar en público para motivar a jóvenes a que haga algo productivo desde temprana edad. Empezamos a ir a diferentes colegios, universidades, empresas, etcétera”, mencionan las hermanas.
Las chicas agradecen el papel que sus padres ejercieron para llevarlas al éxito, ya que consideran que su papá fue el mejor coach que pudieron tener para hablar en público.
En ese tenor, en 2009 publicaron su primer libro llamado “Padres y coaches” con su propia editorial Dreams Publisher (sólo tenían 13, 14 y 15 años) con el cual buscaban llevar a padres de todo el mundo experiencias propias y de otros jóvenes emprendedores.
La obra habla de técnicas de programación neurolingüística, como la teoría del cerebro triádico, y herramientas que padres pueden implementar en su educación para potencializar las capacidades de sus hijos.
“La persona que diga que estar en el mundo del emprendimiento es fácil está mintiendo. Es un camino difícil, pero que trae beneficios. Para mí, haber empezado tan temprano en la vida fue una clave porque desde niñas empezamos a adoptar el emprendimiento como un estilo de vida”, indica Karen.
Remarcaron que empezar desde tan jóvenes evitó que creencias culturales respecto al rol de la mujer en la economía o los límites propios de su edad fueran un obstáculo verdadero para emprender. 

Le preguntamos a Karen, Daniela y Stephanie cuáles serían los consejos que le darían a los padres que buscan potencializar las cualidades emprendedoras de sus hijos. Esto fue lo que nos dijeron:

1. Conozcan a sus hijos. Es muy importante conocer cómo piensa su hijo, de qué manera entiende o comprende. Hay que saber detectar qué le apasiona y ayudarle temiéndolo en diferentes clases para detectar lo que realmente les gusta.
2. Saber cómo marcar el subconsciente de los niños. Los padres marcan sin querer el inconsciente de sus hijos. Esta parte de la mente es donde se acumula toda la información que hemos captado desde el momento del nacimiento. El cerebro utiliza esta información para reaccionar a su medio ambiente. Muchas veces los padres dicen o hacen cosas, debido al estrés o la rabia, que causan un profundo impacto. Decir cosas como “Ay, qué tonto eres” y repetirlas constantemente puede hacer que los niños empiecen a creer que en verdad son ineptos.
Hay que marcar el inconsciente de los hijos de manera positiva para que tengan una autoestima alta, un carácter firme y la capacidad de enfrentar los obstáculos en la vida. Recuerda que en la vida de un niño no hay palabra más importante que la de sus padres.
3. No piensen que sus hijos son iguales a ustedes. Aunque se parezcan físicamente, tus hijos pueden pensar, entender y sentir de manera diferente. Si tú eres ingeniero no deberías obligar a tu hijo a seguir tu mismo camino. Tu hijo puede tener un tipo de cerebro diferente al tuyo y eso está perfectamente bien.
4. No implementen creencias del siglo pasado. Los padres hoy en día tienen demasiadas creencias que puede que no sean malas, pero que ya no aplican a la realidad actual. Pensar que el dinero es “cosa del diablo” o que una mujer debe quedarse en casa son ideas que chocan con la realidad actual.
5. Empiecen a desarrollar la inteligencia financiera de sus hijos desde temprano. Hacer una noche de Monopolio, enseñarle cómo funcionan las compras y darles un poco de efectivo que administrar, son actividades sencillas que ayudan a que el niño tenga una relación sana con el dinero.

jueves, 30 de abril de 2015

El regalo de ser uno mismo


Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó: ¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: “Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda”.

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a ti mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor , o puedes marchitarte en tu propia condena… (Jorge Bucay)

La mejor versión de uno mismo

Ya lo decía Albert Einstein “Todo el mundo es un genio. Sin embargo, si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, pasará toda una vida pensando que es un estúpido.”

¿Quién eres en realidad?

Desde muy pequeños se nos enseña a juzgarnos a nosotros mismos teniendo en cuenta las cualidades y opiniones de los que tenemos alrededor. Pero si continuamente nos comparamos con los demás, difícilmente llegaremos a conocernos profundamente. Para ello, tendremos que observarnos ante el espejo detenidamente y buscar todas esas potencialidades que muchas veces tenemos escondidas bajo nuestros miedos y creencias limitantes y hábitos

Compararse continuamente no suele ser una buena fórmula para mantener una buena autoestima, incluso puede llevarnos a tener una percepción deformada de uno mismo.

No se trata de que nos parezcamos a otros, ni de ser exitosos, competentes o divertidos como los demás, sino de aprovechar nuestras cualidades, las mejores que tengamos, junto a nuestro talento y originalidad.

Nadie es exactamente igual a nosotros. Todos somos diferentes. Nadie ha vivido todas las experiencias que cada uno de nosotros ha vivido ni de la misma manera. Cada persona tiene su historia. Por lo tanto al compararnos, comparamos cosas diferentes.  
Cada uno de nosotros tiene múltiples características, unas que nos hacen la vida más fácil, mientras que otras puede que nos la dificulten en ocasiones, pero juntas hacen que seamos irrepetibles.

No significa que no intentemos cambiar aspectos de nosotros para seguir evolucionando, pero sí hay que tener en cuenta que los verdaderos cambios nacen de la autoaceptación y no desde el rechazo.

Aprender a valorarnos, querernos y aceptarnos es un largo camino que dura toda la vida, requiriendo este sendero muchas veces dosis de motivación y persistencia. Llegar a conocernos a nosotros mismos, formar parte del proceso de autodescubrimiento, hará que nos sintamos más comodos en nuestra propia piel, además de ser uno de los viajes más emocionates en el que nos embarquemos.

¡Salgamos cada día a ser la mejor versión de nosotros mismos!

sábado, 25 de abril de 2015

El poder del Mindfulness para vivir aquí y ahora



¿Sabías que las distracciones pueden llevarse más de 2 horas de nuestro día? ¿Que una vez que nos descentramos tardamos entre 15 y 20 minutos en volver a concentrarnos en la tarea que estábamos realizando?¿Que las distracciones nos dejan exhaustos y reducen nuestra capacidad de comprensión, memorización y toma de decisiones adecuadas?

En un mundo lógico, la tecnología nos haría trabajar menos -no más-, ya que la tecnología nos ayuda a identificar y resolver problemas más rápido, y nos proporciona más libertad y flexibilidad. Sin embargo, su lado oscuro está cada vez más presente; asalta la vida personal, es difícil de apagar, hay demasiada información para procesar y nos invaden demasiadas distracciones. De una manera sutil nos quedamos enganchados y hasta abducidos por los aparatos que nos acompañan y que se supone que están ahí para hacernos la vida más fácil. Sufrimos más ansiedad y agotamiento que en ninguna época precedente.

A pesar de todo, una gran parte de las distracciones que nos asedian no son externas, sino internas. Nuestra mente es muy difícil de controlar, le encanta perderse por vericuetos del pasado, soñar con otro futuro, rumiar las preocupaciones… Los estudios han llegado a demostrar que las personas mantienen un pensamiento solo durante una media de 10 segundos antes de pasar a otro diferente.

Con este paronama, es natural que las técnicas y los principios del Mindfulness en su conjunto estén teniendo tanto éxito en los últimos tiempos.

Expuesto de manera simple, el Mindfulness consiste en vivir en el momento presente sin que la mente esté perdida en otras cosas. Es un concepto procedente del budismo, y es algo más complicado que simplemente una forma de meditación. Aunque existe desde hace 2600 años en Oriente, en Occidente su introducción y adaptación a nuestra cultura es bastante reciente. Fue principalmente impulsado por Jon Kabat-Zinn en la Escuela de Medicina de Massachusetss (Estados Unidos) en 1979.

Mientras que en Asia los lamas tibetanos me enseñaron a meditar como parte del camino para comprender la impermanencia de la existencia y trascender el ego, aquí se utiliza como herramienta de mejora y búsqueda de efectividad. En el fútbol americano de élite se está aplicando para mejorar la falta de equilibrio emocional de los jugadores y hacer frente a la enorme presión de este deporte de primer nivel. Niños provenientes de familias destructuradas y violentas están empezando a recibir entrenamiento enMindfulness, consiguiendo que puedan concentrarse en aprender y liberar sus emociones por medios alternativos a la pelea. En las empresas, los trabajadores están sobrecargados y estresados con el volumen de trabajo y la presión sobre sus hombros, y les ayuda a mantener la calma en medio de los oleajes de desafíos, así como evitar tantos errores que terminan pagándose caro.

A nivel un poco más profundo, el Mindfulness empieza a sernos atractivo porque puede proporcionar un antídoto psicológico al vacío creado por la codicia materialista y la superficialidad. En algún momento, todo el mundo necesita encontrar significado y sensación de propósito en su vida, y esto no se puede comprar con dinero.
(Fuente: Mónica Esgueva)

martes, 21 de abril de 2015

¿Eres un buen modelo de comunicación emocional para tu hijo?



Expresar sentimientos no es tarea fácil, pero los padres podemos contribuir a que nuestro hijo interprete sus emociones y aprenda a expresarlas. De esta manera, le ayudaremos a ser un adulto emocionalmente estable.

Conocer los sentimientos de nuestro hijo y ayudarlo a expresarlos no es una tarea sencilla. De hecho, todas las personas, seamos padres o no, nos movemos en el universo de los sentimientos con mayor o menor éxito. Tal vez pensemos que, por el hecho de ser padres, estamos dotados de una especie de don que nos facilita la expresión y comprensión de sentimientos en la relación entre padres e hijos, porque amamos a nuestro hijo y él nos ama. Y que esto es suficiente para iniciar a nuestro hijo en el arte de sentir y comprender lo que siente, sin reparar en los medios, las formas o las palabras que vamos a emplear para ello.

Cuando nuestro hijo nace nos ocupamos diligentemente de qué comerá, cómo será su habitación, sus primeros juguetes, etc. Intentamos garantizarle un espacio físico inmejorable, buena educación y actividades extraescolares diversas que propicien su desarrollo en la mejor dirección. Pero me pregunto si, paralelamente a todo lo anterior, también nos aseguramos de proporcionarle los modelos más adecuados de aprendizaje emocional y de comunicación de sentimientos.

¿Eres buen modelo de comunicación emocional para tu hijo?

¿Por qué preguntarnos algo así? Pues porque los sentimientos componen el sustrato sobre el cual el niño, en su interacción con el mundo, elabora su interpretación del mundo y de sí mismo. Y porque este tipo de aprendizaje se realiza fundamentalmente en el seno de la familia.

Como señala D. Goleman en su obra Inteligencia emocional:
“La familia es el crisol doméstico en el que aprendemos a sentirnos a nosotros mismos y en donde aprendemos la forma en que los demás reaccionan ante nuestros sentimientos; ahí es también donde aprendemos a pensar en nuestros sentimientos, en nuestras posibilidades de respuesta y en la forma de interpretar y expresar nuestras esperanzas y nuestros temores. Este aprendizaje emocional no sólo opera a través de lo que los padres dicen y hacen directamente a sus hijos, sino que también se manifiesta en los modelos que les ofrecen para manejar sus propios sentimientos y en todo lo que ocurre entre marido y mujer. En este sentido, hay padres que son auténticos maestros mientras que otros, por el contrario, son verdaderos desastres"
Seis pautas para dialogar con nuestros hijos desde el corazón

Veamos ahora en qué forma A. Faber y E. Mazlish, psicólogas especializadas en la comunicación entre padres e hijos, en Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen, nos recomiendan cómo podemos actuar para ayudar conscientemente a nuestros hijos a manejar sus sentimientos, revisando a la vez nuestros propios hábitos de respuesta frente a las situaciones de conflicto emocional en las relaciones familiares.
  • Debes ser capaz de escuchar con toda tu atención a tu hijo cuando te esté explicando un problema, un conflicto, un logro o una duda, dejando de lado lo que estés haciendo, los problemas que te preocupen e, incluso, el concepto que tengas forjado de él. Es importante demostrar a nuestro hijo que realmente sus sentimientos son tan importantes para nosotros como lo son para él.
  • Los padres solemos poner poco en práctica esta actitud de escucha atenta, sumergidos como estamos en un mar de trabajo y de responsabilidades, y sin embargo es una de las condiciones básicas a seguir si de verdad queremos que nuestro hijo nos exprese sus emociones de forma habitual.
  • Dale tiempo suficiente para que se explique, sin intervenir hasta conocer el problema en su totalidad. Después, permítele llegar a sus propias conclusiones haciéndole preguntas mediadoras
  • Concede credibilidad y confianza a los sentimientos de tu hijo. Así aprenderá a confiar en sí mismo y en nosotros. No neguemos sus sentimientos ( “¡va, no te pongas así” o “no será para tanto”); si no lo hacemos facilitamos que se observe porque no se siente ni recriminado ni juzgado.
  • Ten en cuenta que, en ocasiones, las mejores palabras son aquellas que no se dicen Asentir con la cabeza, o con expresiones cortas y neutras del tipo: ¡Vaya!, ¡Hum!, ¡Ajá!, le dará a nuestro hijo el espacio que necesita para expresarse sin sentirse juzgado, pudiendo a la vez pensar en voz alta y buscar sus propias soluciones. Este tipo de diálogo nos permitirá a nosotros escucharle, intentar comprenderle más allá de las palabras y no intervenir hasta conocer totalmente la situación que nuestro hijo ha vivido y cómo se ha sentido.
  • Debes ayudarle a nombrar lo que siente. La identificación es necesaria para que tu hijo comprenda sus emociones. Los niños a menudo confunden las sensaciones más elementales o se angustian ante un sentimiento al que no saben nombrar y, por tanto, reconocer y enfrentarse a él. Debemos verbalizar el estado emocional de nuestro hijo desde pequeño para ayudarle a identificar lo que siente y mostrarle que somos capaces de ponernos en su lugar y comprender sus reacciones.
  • Promueve en casa un ambiente general de escucha y de respeto por los sentimientos de todos los miembros de la familia. Recordemos que somos para nuestros hijos modelos de conducta. Ellos aprenderán más sobre sus emociones de lo que capten del ambiente que de lo que les enseñemos directamente.
El niño que se siente bien, normalmente se porta bien. Sentirse comprendido y aceptado por los padres es requisito previo para aceptarse a sí mismo, y la aceptación de uno mismo es, a su vez, requisito previo para el bienestar interior, puerta de la felicidad.
Cuando el niño expresa lo que siente sabiéndose escuchado, respetado y comprendido, aprende a fiarse de sus sentimientos, aprende a escucharse y a saber manejar emociones tan intensas como la antipatía, la vergüenza, la ira o el rechazo. Los estudios más recientes revelan que la capacidad de expresar los propios sentimientos constituye una habilidad social fundamental.
Difícilmente el niño podrá desarrollar esa habilidad si el ambiente familiar no se lo facilita. Un ambiente comprensivo y abierto al diálogo facilitará la adquisición del control emocional necesario para funcionar y tener éxito en las relaciones personales.
(Fuente: Carmen Herrera García.- Profesora de Ed. infantil y primaria)

¿Que es la asertividad?


A grandes rasgos podemos decir que la asertividad es la capacidad de decir lo que pensamos y sentimos, sin entrar en menospreciar u ofender a nuestro interlocutor.

Se trata de saber defender nuestras propias necesidades frente a las exigencias de los demás, sin llegar a utilizar comportamientos de sumisión o falta de control. Vendría a ser un término medio entre aquellas personas tímidas que no expresan lo que piensan por sus inseguridades, y las personas más agresivas que expresan sus opiniones de una forma desproporcionada y sin respetar a su interlocutor.

Existen tres tipos básicos de comunicación, se diferenciarán por la actitud que se adopta frente a su interlocutor: PASIVO, AGRESIVO Y ASERTIVO.

La mejor manera de entender en que consiste cada uno de ellos es a través de un ejemplo. Digamos que alguien le pide a otro que le deje la moto para un desplazamiento algo largo, pero la persona que debe prestarla no es muy dada a dejársela a nadie. Una persona pasiva diría “Bueno… te la presto”, pese a que no le gusta no es capaz de decir que no. Una persona agresiva diría “No me da la gana de prestártela”, defiende sus ideas de una manera desproporcionada y generando probablemente otros conflictos. ¿Qué haría la persona asertiva? “Lo lamento, no me gusta prestarla, no es nada personal”. La persona asertiva sabe respetar al otro, sin dejar de respetarse a si mismo. Se trata de una persona que complementa muy bien su parte racional con la emocional, tomando como punto de partida ella misma pero cuidando el como su interlocutor se pueda sentir, empatizando Son personas con un grado de autoconfianza elevado y muy autónomos.

¿Dónde puede estar la causa de que una persona no sea asertiva?

- Desde niño los padres o cuidadores han castigado los comportamientos asertivos de manera contundente, bien sea castigándolo, reprimiéndolo o diciéndole que este tipo de comportamientos no están permitidos en casa. Ejemplo: “Los niños buenos no responden a sus padres”. De esta manera el niño recibe la información de que no se puede expresar cuando los padres hablan, porque éstos no se lo permiten.
- Los padres o cuidadores no refuerzan el comportamiento asertivo, aunque tampoco lo castigan, por lo que el niño no ha aprendido a valorarlo.
- Las personas no reconocen en los demás una señal de aprobación por su comportamiento asertivo, por lo que no darán valor a desarrollar esta comunicación.
- La persona es reforzada por ser sumisa y acatar lo que se le diga, ¿Por qué? Porque de esta manera encuentra el apoyo, la atención y la protección de los demás.
- La persona es reforzada por su conducta agresiva. ¿Qué consigue con ello? La atención de los demás, el sentir la satisfacción de sentirse superior y el conseguir lo que quiere.

En conclusión podemos decir que la asertividad es la mejor manera de comunicación que podemos emplear, respeta nuestros pensamientos y emociones y evita dejarse manipular por los de los demás. Es algo importante a tener en cuenta cuando queremos trabajar la autoestima y sentirnos aceptados mutuamente.
(Fuente: CIARA MOLINA)

martes, 14 de abril de 2015

5 creencias que nos alejan de la felicidad



¿Quién no tiene ese amigo o conocido que parece estar siempre feliz? De hecho, parece tan feliz que por momentos puede llegar a irritarnos su actitud positiva inquebrantable… Todo bajo la creencia de que no tiene derecho a mostrar dicha actitud, porque en realidad no todo es tan positivo como para manifestar ese grado de alegría, ¿Verdad? Lo cierto es que, a pesar de ello,todos buscamos la felicidad, es nuestro fin último, pero secretamente valoramos como incorrecto ver a alguien tan feliz.

No obstante, ¿Pensaríamos igual si estuviésemos en su lugar?

Esa persona se muestra así porque LA CAPACIDAD DE SER FELIZ RESIDE EN SÍ MISMO; la felicidad es un estado y no un fin. Si tienes tus necesidades básicas cubiertas y no eres feliz, te traemos algunas posibles causas de tu miseria emocional: cinco creencias que te están manteniendo alejado de la felicidad

1. La creencia de que la vida es justa

La vida no es siempre justa, pero tampoco es injusta en todas las ocasiones. Es verdad, nada parece lo suficientemente positivo como para ponerse feliz por ello… pero nunca habrá algo totalmente positivo, ni algo totalmente negativo. No pierdas más tiempo y energía deseando un imposible: que el mundo sea justo. Mejor invierte tus esfuerzos en hacer de tu día a día algo mejor y sé justo contigo mismo y con los demás.

2. La creencia de que el riesgo acabará mal

Desde que somos bebés, la vida consiste en arriesgarse. Aunque no nos acordemos, en algún momento de nuestros primeros meses, nos arriesgamos: nos levantamos y anduvimos a pesar de la inseguridad que sentíamos haciéndolo. Solo así empezamos a dar pasos hacia nuestro futuro.
Mantenerte en el camino fácil te protegerá a corto plazo, pero no avanzarás en la vida y esto te llevará a la frustración y a la apatía a largo plazo. Por el contrario, las personas felices son como el bebé que se levanta y anda: se desvían del camino, porque aunque sea difícil en ese momento, abrirán un abanico de posibilidades que, lejos de mantenerlas frustradas, las ayudará a desarrollarse e incrementará sus posibilidades de ser felices.

3. La creencia de que tienes el control sobre todo

No tienes el control sobre todo: la vida es un mar de sorpresas, algunas malas… ¡pero otras buenas! Esto no tiene por qué asustarte. No gastes fuerzas intentando controlarlo todo porque nunca sabrás cómo va a salir algo... y eso es lo que le da sentido a nuestras vidas, no saber qué viene después y, así, seguir caminando y descubriendo.

4. La creencia de que sufrir es malo

Imagínate que algo sale mal. Sufrirás… y muchos sufren por estar sufriendo. Pero ¿sabes qué?Sufrir no es malo. La naturaleza es imprevisible, así que hay que adaptarse para sobrevivir. Sufrir es normal, ¿acaso no sería alarmante que te ocurriese algo malo y no sufrieses por ello? Si no sufriésemos, caeríamos una y otra vez en el mismo error, porque no aprenderíamos que tal error trae consecuencias negativas y no avanzaríamos, nos anclaríamos, no nos adaptaríamos.

5. La creencia de que los demás son mejores que tú

Todos tenemos virtudes y defectos, pero creemos que los demás son mejores que nosotros… ¡gran falacia! Esto que nos ocurre es un mecanismo puramente adaptativo. Cuanto mejores seamos, mejor nos adaptaremos, más fuertes seremos y sobreviviremos. Por ello, nuestro cerebro se fijará en lo que los demás hacen bien, para que seamos conscientes de que podríamos hacer ese algo mejor aunque, tal vez, ni siquiera nos sea útil.
Conoce a tu cerebro y engáñalo, ¡véncele en combate! Como seres humanos, todos tenemos la misma capacidad para experimentar felicidad, dolor, necesidad y confort. Usa estas capacidades comunes centrándote en tus fortalezas y huyendo de la necesidad de aprobación por parte de los demás. Todos estamos aprobados, cada uno a nuestra manera.
(Fuente: la mente es maravillosa)

sábado, 11 de abril de 2015

Aprende a ser feliz

Es posible aprender a ser feliz. En este vídeo se nos dan alguna de las claves para lograrlo

martes, 7 de abril de 2015

¿Como podemos ser más resilientes?




A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

La resiliencia es una capacidad que nos permite afrontar las crisis o situaciones traumáticas y salir fortalecidos de ellas. La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles.Se trata de una manera más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.

 ¿Cómo podemos ser más resilientes?

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”.La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

¿Qué caracteriza a una persona resiliente?

Las personas que practican la resiliencia:
- Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. 
El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
- Son creativas. 
La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.
- Confían en sus capacidades. 
Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
- Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. 
A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?
- Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. 
-Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.
- Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. 
Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.
- Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. 
Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.
- No intentan controlar las situaciones. 
Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.
- Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
- Son tenaces en sus propósitos. 
El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.
- Afrontan la adversidad con humor. 
Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
- Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. 
Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

La resiliencia en los niños

Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

lunes, 6 de abril de 2015

Ego grande, salud pequeña


¿Quién no conoce a alguien que pretende llevar siempre la razón? Este tipo de personas no acepta otros puntos de vista diferentes del suyo. Discute y defiende su razón como si le fuera la vida en ello. Querer estar siempre en lo correcto es uno de los mecanismos más poderosos del ego. Esta actitud egocéntrica lleva a aparentar seguridad, autoconfianza y conocimiento, y a intentar demostrar que uno es siempre mejor que los demás. Pero dejarse llevar por esta forma de pensamiento refleja, precisamente, lo contrario, según la teoría de Albert Ellis , creador de la Terapia Racional Emotiva, y autor de numerosos libros de autoayuda: “Querer ser superior a los demás genera un comportamiento inseguro y acarrea estrés y enfermedades psicosomáticas”.Fuente de aislamiento... y úlceras

Desde un punto de vista social, querer tener siempre la razón es un rasgo inútil. “Es la enfermedad crónica de la humanidad. Probablemente, uno de los motivos por los que más se han enfrentado las personas, las naciones y las religiones”, en palabras de Raimón Samsó, escritor y coach.

En el ámbito más personal, defender a ultranza la propia opinión como si fuera irrebatible es otro motivo de conflicto.“Es una fuente de aislamiento que deteriora las relaciones personales y la convivencia con las personas que nos rodean”.

Esta actitud no solo es un caudal permanente de conflictos con amigos, familiares y compañeros de trabajo. También es perjudicial para la salud. Diversos estudios realizados en la Universidad de Bradford (Reino Unido) descubrieron que el 62% de las personas que creía tener siempre la razón, sufría altos niveles de ira y estrés, lo que deprimía su sistema inmunológico.

 “Este es un asunto muy serio”, advierte Coney. “Conectarse armónicamente con los demás no solo evita problemas médicos, sino que ayuda en el proceso de recuperación de cualquier enfermedad”.

Desde el punto de vista del Coaching, cinco son las reglas de oro para no discutir:

1. Sea incondicionalmente constructivo, escuche al otro y póngase en su lugar.
2. Distánciese de su ego y de sus emociones negativas.
3. Nunca diga a su interlocutor que está equivocado.
4. No imponga a la fuerza su razón.
5. No se crea en posesión de la verdad. En una discusión lo mejor no es ganar, sino empatar. Busque la concesión negociada al estilo de Nietzsche: “Tú tienes tu manera y yo tengo la mía. La manera perfecta de hacer las cosas no existe”.

sábado, 4 de abril de 2015

Entrevista a Sergi Torres sobre la Felicidad

Sergi Torres está convencido de que el día en que seamos capaces de creernos que podemos aprender a ser felices   será una gran revolución para la Humanidad. Lo ha plasmado en un libro y una película, "Un puente a la realidad" y "Yo libre, un viaje al instante presente".
Esta entrevista para "la 2 de  rtve" nos cuenta las bases para lograrlo con una exquisita simplicidad.

domingo, 29 de marzo de 2015

¿Que harias diferente si volvieras a empezar?

En este vídeo Elsa Punset nos cuenta la experiencia llevada a cabo por una enfermera australiana que trabajó con personas que vivieron una larga vida y decidió preguntarles sobre sus experiencias de vida. En concreto su pregunta fue: " ¿Si pudiese volver a empezar ¿que haría de forma diferente?
Y estas fueron sus respuestas:
- "Ojalá hubiera vivido como yo quería, no como otros esperaban de mi"
-" Ojalá hubiese tenido la valentía de expresar mis sentimientos"
- "Ojalá hubiese seguido en contacto con mis amigos"
- "Ojalá me hubiese permitido SER FELIZ"

lunes, 23 de marzo de 2015

El poder de una sonrisa

-Por el simple hecho de sonreír ya nos sentimos mejor.
- Cuando sonreímos no solo nos sentimos bien sino que contagiamos nuestro bienestar a la gente que nos rodea
- Y tu...¿Has sonreído hoy?

domingo, 22 de marzo de 2015

Aprende a decir NO.- La técnica del sandwich



¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que aceptas hacer algo que en realidad no querías?

A todos nos ha pasado alguna vez. Por ejemplo, cuando tus compañeros del trabajo organizan una cena y aunque prefieres irte a descansar a tu casa, no sabes cómo negarte y terminas asistiendo. O cuando algún amigo o familiar te pide dinero, prometiendo que te lo devolverá lo antes posible y ese día sabes que no llegará nunca. Y me pregunto ¿Por qué somos tan propensos a decir “sí”? 
Quizás es porque decir sí es rápido: no te obliga a pensar ni a elegir; quedas bien con los demás y transmite una mejor imagen de ti. Además, hay situaciones en que socialmente es más cómodo y funcional decir “si”, aunque en el fondo quisiéramos decir “no”.

Aprender a Decir No

Aprender a decir no cuando realmente lo necesitas, es una habilidad que te ayudará a preservar y utilizar de manera efectiva tu tiempo. Aprender a decir no a las peticiones de otras personas, de una forma educada pero firme, realmente empiezas a tomar el control de tu vida, y a enfocar tu tiempo hacia las personas y actividades que son verdaderamente importantes para ti.

Cabe decir, que no se trata de ignorar las necesidades de los demás y sólo mirar por nosotros mismos sin empatizar con nadie. Sino, más bien, de encontrar un equilibrio entre dos extremos: el decir siempre que sí y el decir siempre que no. Los derechos de los demás son tan importantes como los nuestros propios y por eso hay que intentar ser asertivos y determinar en qué momentos debemos negarnos y en qué momentos hay que decir que sí.

La Técnica del Sandwich

Con la Técnica del Sandwich podemos aprender a decir no. Esta técnica consiste en expresar tu negativa hacia una petición, que no te interesa o que no quieres aceptar, de una manera muy sutil y educada, pero preservando nuestras prioridades. Consta de 3 capas como los sándwiches de verdad: mensaje positivo, negativa o desacuerdo y mensaje positivo.

La manera en la que expresamos un desacuerdo o negativa, es crucial, tanto para quedar nosotros satisfechos, como para que la otra persona reciba un trato correcto. Todos tenemos el derecho de negarnos a cualquier cosa. Tu bienestar debe de ser siempre lo primero. Expresar lo que no quieres, te hará más fuerte emocionalmente.
Las Tres Capas del Sandwich:

1. Mensaje positivo
Empezar dándole un mensaje positivo. Así antes de decir que no, estaremos suavizando la conversación y la otra persona no lo verá tan violento.

2. Negativa o desacuerdo
Expresamos nuestra negativa de forma clara y firme, sin titubeos.

3. Mensaje positivo
Terminamos con un mensaje también positivo e intentamos ayudar dando otras opciones.

Ejemplo: Un amigo quiere ir a ver un partido de fútbol de su equipo. No tiene con quién ir y te sientes en la obligación de hacerle ese favor a pesar de que a ti no te gusta el fútbol. No deseas ir, pero no sabes cómo negarte y te sabe mal que se enfade.

Paso 1 - Mensaje positivo
“Gracias por invitarme a ir contigo al partido, las veces que he ido contigo a otros sitios lo he pasado genial…”. De esta manera, estamos activando cosas positivas en la otra persona.

Paso 2: Negativa
“Pero… resulta que el fútbol no me gusta nada, se me haría larguísimo y me agobiaría”

Paso 3: Mensaje positivo
“Seguro que encuentras a alguien para ir que le guste, ¿se lo has preguntado a…?”

Este tipo de negativas suelen ser bien recibidas. Si la pones en práctica podrás aprender a decir no.

¿Para qué nos sirve la Técnica del Sandwich?

En el terreno profesional
Para expresar una crítica o una sugerencia a un compañero.
Para decir no de una forma suave a compañeros, jefes, empleados, clientes y proveedores.
Para negociar con un clientes

En el terreno personal
Para hacer una crítica o dar un consejo a un familiar o amigo.
Vencer la timidez.
Para dar una negativa a una petición de familiares, amigos o vendedores.
Para aumentar mi seguridad y reforzar mi autoestima
Tiempo para hacer aquello que es importante para mí.
Saber decir no sin sentirme culpable.

A todos nos cuesta mucho decir “no”, sin duda alguna. Pero cuesta mucho menos cuando tienes claro lo que quieres, cuando no te sientes obligado, cuando tienes un porqué y sabes que hay cosas mucho más importantes para ti.
Y tú, ¿En qué situaciones te cuesta decir que no?,

“Si tienes que decir SÍ, dilo con el corazón abierto. Si tienes que decir NO, dilo sin miedo” Paulo Coelho
( Fuente: Lorena Honrubia)

sábado, 21 de marzo de 2015

Optimismo inteligente

Luis Galindo cuenta con más de 30 años de experiencia en puesto Directivos en diferentes empresas de carácter nacional e internacional de diversos sectores siempre al servicio de numerosos Equipos Humanos.
Ha impartido ponencias en prestigiosas Escuelas de Negocio como IESE Madrid, Euroforum Escorial, Instituto de Empresa Madrid, ESADE Madrid, ICADE, APD, Centro de Estudios Garrigues, etc.Conferenciante en más de 20 Universidades españolas.
Tiene un estilo propio de transmitir “en directo” enérgico e inspirador, muy personal, que le hace único en la conexión conferenciante-auditorio.
Es considerado pionero de tendencias en España en la aplicación práctica de la psicología positiva a la dirección de equipos
Está empeñado en trabajar por la reilusión en España. Ha puesto en marcha una iniciativa llamada “Reilusionarse” en la que, a través de redes sociales y envío vía mail a líderes de opinión, distribuye “píldoras”, breves mensajes sobre actitud y optimismo inteligente, como podéis comprobar en este breve vídeo titulado "Optimismo inteligente"  

miércoles, 18 de marzo de 2015

Vivir es un asunto urgente.- Libro


Una gran lectura que nos ayuda a reflexionar sobre lo importante que es vivir y no sólo pasar por la vida. Nos recuerda que tenemos mas recursos de los que nos imaginamos, y que la mayoría de las soluciones pasan por nosotros mismos. 
Es un libro con una excelente base científica pero muy sencillo de leer,y sobretodo muy práctico, lleno de anécdotas instructivas. Muy ameno y útil para crecer. 

El estrés es consustancial a la vida, no podemos eliminarlo, debemos aprender a gestionarlo y para ello es fundamental comprender  su naturaleza, sus orígenes, sus causas y las consecuencias de no gestionarlo bien. Como señala el autor, una de las vías más eficaces para obtener cambios de conducta es evidenciar las consecuencias  de no hacerlo.
El estrés puede ser positivo (eustrés) o negativo (distrés). El eustrés lanza toda una serie de hormonas a nuestro torrente sanguíneo que mantienen nuestro interés, nos dan sensación de vitalidad, nos invitan a explorar, nos ayudan a enfocarnos, nos dan sensación de confianza, en definitiva, ponen nuestro motor a máximo rendimiento. Pero nuestro cuerpo no puede mantenerse a ese ritmo indefinidamente. Como máximo, al de 90 minutos debemos recuperarnos para que no se dispare el distrés, que hace que nos irritemos, nos sintamos agotados, perdamos concentración y memoria y la confianza se sustituya por miedo y desconfianza. Nos sumergimos en una especie de completa oscuridad mental. Según el Dr. Alonso Puig hay cuatro grandes orígenes del distrés: 1) incapacidad de decir no sin sentirnos culpables; 2) no tener claras nuestras prioridades; 3) la falta de coraje para dar la cara por nuestros valores; y 4) la dificultad para hablar con honestidad de nuestros sentimientos y el esperar a que se dé el momento oportuno, que nunca llega.
Como señala el Dr.Alonso Puig hay experimentos que demuestran, y es importante tomar nota, que cuando uno se siente capaz de responder a un desafío el organismo empieza a producir neuropéptidos que son unos potentes analgésicos a la vez que ayudan a anular el distrés. Por eso, es importante tener en cuenta que cuanto más distresada esté una persona, y cuanto mayor sea el nivel de incertidumbre, es fundamental de que se autoconvenza, y transmita a los demás, que existe una salida, que es capaz de superarlo (aunque la tendencia ‘natural’ sea la contraria). Muchas veces, cuando nos sentimos en un túnel sin salida el causante no es la falta de recursos sino más bien un estado mental limitante, que nos hace entrar en un círculo vicioso que nos lleva a recuperar en nuestra memoria sólo los registros negativos. Qué importantes son los mensajes que nos lanzamos a nosotros mismos y qué poca atención les prestamos. Si otro dijera de nosotros lo que a veces nos repetimos nosotros mismos; o si nosotros dijéramos eso mismo de otras personas… “El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla”  Para salir de esta situación son fundamentales las emociones positivas, que van a ser la clave de la resiliencia, de la capacidad de recuperarnos de las adversidades. Un símil de esta capacidad lo encontramos en los juncos y el viento.   “Nos obsesionamos  en defender la idea de lo que somos en lugar de arriesgarnos a descubrir la imagen de aquello que podríamos llegar a ser.La mayor parte de nuestras inseguridades y de nuestras desesperanzas no son reales, son aprendidas”.
Cuando nos enfrentemos al miedo a lo desconocido, el peligro o la incertidumbre podríamos: 1)Enfocarnos en lo que podemos ganar en lugar de obsesionarnos por lo que podemos perder; 2) Dedicar unos momentos al día para reflexionar sobre las ocasiones en las que hemos tenido éxito ante los desafíos y la incertidumbre.
Existen tres grandes venenos muy perniciosos para nuestro organismo si no sabemos controlarlos y contrarrestarlos: 1) la culpa, que lejos de movilizar para la acción paraliza y nos vuelve manipulables; 2) la desesperanza, que se puede convertir en una actitud vital que se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida y es muy contagiosa; y 3) la humillación, que te hace sentir inferior y te lleva a pensar que los demás también te ven así; y, además, nos puede hacer evitar retos nuevos por miedo a no dar la talla.

domingo, 8 de marzo de 2015

El derrame de iluminación

Jill Bolte es una neurocientifica que vivió con su hemisferio izquierdo desconectado a consecuencia de un derrame sanguíneo. Al sufrir el ataque, Jill sintió un terrible dolor detrás del ojo izquierdo, no podía hablar, coordinar, ni siquiera podía pensar con claridad. Vivió un autentico "martirio" si nos limitamos a calificarlo "desde fuera". Paradogicamente, su experiencia vista desde dentro, tal como ella la describe, fue maravillosamente extraordinaria. Sintió una paz, ajena a cualquier asomo de sufrimiento. Al desconectarse su hemisferio izquierdo, el que habla, sintió el silencio. No había stress, nadie le recordaba vivencias tristes o le anticipada situaciones preocupantes. Silencio, Paz.Al mirar su cuerpo no veía limites. Se sentía enorme y expansiva, fuera de los limites de su cuerpo.
Una autentica experiencia mística vivida por una reputada científica del cerebro humano. Después de ocho años de recuperación, actualmente se dedica a impartir conferencias, escribir libros y realizar investigaciones sobre el tema.