lunes, 31 de octubre de 2016

Enseñar a los niños a tomar decisiones


Hay niños que pueden sentirse agobiados cuando se les pide que tomen una decisión inmediata.
Sin embargo, las decisiones, por pequeñas que sean, no paran de presentarse.

Por regla general es una dificultad que presentan algunos niños. Sus vías cerebrales más largas exigen tiempo para combinar y formular montones de información antes de que estén listos para tomar una decisión.


Necesitan un entorno tranquilo, tiempo y espacio para meditar.

Recuerda a tu hijo que está bien tomarse tiempo para tomar una decisión.

Enséñale que las decisiones no tienen por qué agobiarle. Una vez las reducimos a componentes más pequeños, se vuelven más manejables.

Dile también que, al igual que con la mayoría de las cosas, tomar decisiones mejora con la práctica. Además, cada decisión, incluso las que parecen más triviales, presenta la ocasión de elegir, plantarse o resolver problemas.

Habla a fondo del tema con el niño.

Durante el curso de la conversación, pregúntale amablemente:

«¿Qué opciones tienes? ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de cada opción? ¿Cuál es tu impresión? ¿Hay alguna decisión que pueda servirte como pauta? ¿Hay algún error que no debas repetir?».

Admite la lucha en la que está inmerso, diciendo algo cómo: «Sé que resulta difícil tomar una decisión».
En la mayoría de los casos, es mejor dejar la decisión para el día siguiente, después de levantarse, las cosas suelen parecer más claras. Entonces es el momento de decidir y hacer planes.
Pídele que piense en alguna decisión que tomó y que le salió bien. Recuérdale que no hay decisiones perfectas. Se trata simplemente de lo mejor que podemos hacer contando con la información que tenemos disponible.

Además, asegúrale que son muy pocas las decisiones irreversibles.

A modo de ejemplo práctico.

Un niño  puede convertirse en un experto en la toma de decisiones. Una buena manera de practicar es aplicar la visualización

■ Pregúntale a tu hijo que es lo que hace que su decisión sea tan difícil: «Quiero ir al campamento, pero tengo miedo».
■ Dile que escriba los pros y los contras.
PROS:
■ Puede ser divertido:
―Carlos y Andrea irán.
―Hay caballos, está cerca la playa, montaremos en bici.
CONTRAS:
■ Es un sitio donde nunca he estado antes.
■ Supone toda una semana fuera de casa.
■ A lo mejor no lo paso bien.
■ Puede que haya abusones.

Pregúntale que soluciones posibles cree que hay. Si no se le ocurre ninguna sugiéreselas:

―Podría hablar con el hermano de Carlos, que fue el año pasado, y enterarse un poco más de cómo es aquello.

―Podría llamar a casa desde el campamento.
―Podría averiguar si sus amigos van a estar en su misma habitación.
―Si alguien le intimida puede decírselo a los monitores.
―Si realmente va tan mal, podemos ir a recogerte.
■ Deja que lo consulte con la almohada.
■ Anímalo a que te comente otras preocupaciones o ideas que se le ocurran.
■ FELICÍTALO por la decisión que tome.
Y nada de prisas. Las decisiones, de UNA en UNA.

sábado, 22 de octubre de 2016

Nada que pretender, nada que demostrar.....Unicamente SER



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No hay momento más liberador que aquel en el que nos damos cuenta de que no vale la pena vivir de pretensiones, de posturas o poses y menos aún vivir para demostrar nuestra valía ante los demás.
Somos todos seres únicos, con cualidades particulares, con propósitos diferentes, pero dentro de esos propósitos no existe la posibilidad de basar nuestras vivencias en el qué dirán, en imposiciones ajenas y menos en darle prioridad a las opiniones y preferencias de los demás para tomar decisiones trascendentales que solo nos competen a nosotros.
Sentirnos plenos y dedicarnos a vivir es uno de los mayores retos, olvidarnos de estereotipos, dejar de lado las pretensiones, el querer aparentar, es el camino más corto para estar a gusto con nuestras vidas.

Seamos humildes y dejemos el ego a un lado, ése que se encarga de decirnos al oído que vinimos a demostrar quienes somos a los demás, que si no llegamos a cubrir las expectativas ajenas, podemos fingir lo que no tenemos, actuar o utilizar cualquier recurso que nos asegure la aceptación de quienes nos importan o bien de quienes tienen algún tipo de influencia en nuestras vidas.
Sentirnos más o menos que otra persona es una demostración de que no entendemos nuestra  esencia, que no entendemos que somos uno con el resto, que nuestros roles en este plano no son más que eso, interpretaciones que nos permiten evolucionar, pero que a fin de cuentas todos somos iguales y más complejo aún, todos somos uno.
No tiene sentido distraernos con cosas efímeras, vale la pena darle la justa prioridad a las cosas, entender que no somos nuestra profesión, que no somos nuestra posición social y que la vida no se basa en acumular cosas, sino momentos, sentimientos, afectos y todo lo que nos engrandece el espíritu.
Permítete ser en toda su expresión, permítete sentir, aflorar tus emociones, equivocarte y rectificar, permítete caer y levantarte, permítete nutrirte con cada experiencia. Entiende las dinámicas de la vida y para qué estás acá. El propósito de cada uno de nosotros es sencillamente ser feliz. Nos complicamos la vida por estar todo el tiempo inconformes con lo que somos, por no aceptarnos o no aceptar la circunstancia que vivimos, siempre buscando algo, queriendo alcanzar algo que no tenemos o recuperar lo que perdimos, desaprovechando esta bella oportunidad.
Todo lo que buscamos fuera, lo llevamos dentro, solo hay que saber mirar… A veces para ver bien debemos cerrar los ojos. Siéntete cómodo contigo, suelta toda la carga innecesaria y viaja ligero de equipaje, no estás para exhibirte ante nadie y obtener una calificación, estás para ser tú, para hacer de ti la mejor versión posible, por ti, no por complacer a alguien más. Deja los prejuicios a un lado, aleja el ego que busca las vías más perjudiciales para resaltar y dedícate a disfrutar del baile de la vida.

domingo, 16 de octubre de 2016

El verdadero amigo


Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro.
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO.
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse.
El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo.
Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:
HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA.
Intrigado, el amigo preguntó:
¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?
Sonriendo, el otro amigo respondió:
Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

martes, 4 de octubre de 2016

Claves para practicar mindfulness en familia



En este tiempo tan exigente que vivimos, muchas familias buscan espacios y recursos que les ayuden a afrontar el día a día con más calma. El estrés, las prisas y una agenda repleta, ya no es cosa de adultos, también los hijos se ven arrastrados con nosotros. 
¿Qué es Mindfulness y qué beneficios tiene para mi familia?

Mindfulness es una herramienta útil para ayudar a nuestros hijos y a nosotros mismos a enfrentarnos a las olas de cada día. La práctica regular nos aporta calma, reduce los niveles de estrés, mejora la atención y desarrolla la estabilidad emocional. En palabras de Eline Snel “Mindfulness es estar amablemente presente en lo que ahora es. En cada momento, sin juicios ni prejuicios de ningún tipo”. Al incorporar la Atención Plena en familia, se inicia una forma de ir por la vida junto a tu hijo, con mayor claridad, amabilidad y amor. 

Te ofrecemos 3 claves básicas para iniciar en familia el camino del Mindfulness:

1. HAZLO SENCILLO

Busca momentos fijos a lo largo del día, para y observa el movimiento de tu respiración. Si tu mente se distrae, vuelve de nuevo, con amabilidad, a llevar la atención a la respiración que ahora mismo estás teniendo y nos conduce al momento presente. Este audio de Yolanda Calvo es una buena forma de empezar la práctica con los niños : “Aprender a centrarse en la respiración”.

Incorpora la Atención Plena en el día a día junto a tus hijos. Crea rituales que formen parte de lo cotidiano, como tomar tres respiraciones profundas justo antes de salir hacia el colegio; inventad la palabra mágica que con solo escucharla, os haga sonreír; saborear vuestra fruta favorita en silencio con la atención puesta en cada bocado; cread el rincón de la calma en un lugar acogedor de la casa donde los pequeños puedan recuperar la tranquilidad cuando se sientan desbordados por las emociones;antes de acostaros, dedicad unos instantes para agradecer o a visualizar un deseo fervientemente. Cualquier actividad familiar puede convertirse en una experiencia llena de sorpresas. El objetivo es permanecer conscientes y atentos al momento presente.

2.HAZ QUE SEA DIVERTIDO

No se trata tanto de hacer como de estar juntos. No te empeñes en que el niño medite, simplemente comprométete con la experiencia de manera creativa y espontánea. Muestra una actitud relajada y juguetona. Escoge un amigo de la respiración (puede ser su peluche favorito), déjalo sobre su barriga mientras se tumba boca arriba y nota cómo sube cuando infla el abdomen y baja al exhalar lentamente.
Si tu hijo se resiste a hacer la práctica, déjalo para otro momento. Puedes pactar con tu hijo previamente 5 paradas de atención a la respiración a lo largo de la semana y valorar juntos la experiencia al final.

3. EMPIEZA POR TI

Solo debes enseñar aquello que hayas practicado. Date a ti primero la oportunidad, busca espacios para comprender y practicar Mindfulness desde una perspectiva y un lenguaje más adulto, comprueba los beneficios que trae a tu vida. Recuerda que, una vez que aprendas, la práctica de la Atención Plena requiere un poco de tiempo (10 minutos al día bastará) y constancia. Cuanto más integres Mindfulness en tu vida cotidiana, más lo harán también tus hijos.

Y aquí te regalamos una 4ª clave en forma de recursos y libros para practicar Mindfulness en familia: 

Tranquilos y atentos como una rana de Eline Snel. Incluye un CD con meditaciones para hacer en familia. Este libro ofrece historias y ejercicios simples y breves que los niños podrán practicar a diario. Está dirigido a niños y niñas de 5 a 12 años y a sus padres, que pueden acompañarlos en su práctica.

El niño atento, mindfulness para ayudar a tu hijo a ser más feliz, amable y compasivo de SusanKaiser Greenland. Es un libro revolucionario, pionero en mostrar a los padres el modo más adecuado de enseñar a sus hijos estas prácticas transformadoras.

(Fuente: Beatriz Garcia,  Magic & Mindful Kids. Valladolid)




lunes, 3 de octubre de 2016

Salvemos las cenas en familia




Aunque este anuncio lo tenemos casi "hasta en la sopa" en todas las televisiones del país, me parece interesante compartirlo hoy con todos vosotros.

Tiene un fondo INCREIBLE. 

Hagamos de los deberes algo distinto, enseñanzas para la vida y con la vida. Utilicemos todo aquello que tenemos a nuestro alrededor para que nuestros hijos le vean la utilidad, sientan que su esfuerzo sirve, que estudiar puede ser muy divertido si lo enfocas bien y apoyemosles para utilizar esas características propias de la niñez y la adolescencia que le dan el punto de humor, de inocencia y de frescura, que los mayores parece que hemos perdido.

Pero además, aprovechemos también esos momentos para HACER FAMILIA. Conectar con ellos, divertirnos, dialogar...
Porque no hay nada más maravilloso que desayunar, comer o cenar juntos si nuestros ratos de mesa son ratos para que TODOS nos amueblemos un poco la cabeza.
( Fuente: Happy Family)

viernes, 30 de septiembre de 2016

Cómo manejar las criticas. La actitud del samurai


No vivimos en burbujas, nos relacionamos con otras persona, muchas a lo largo del día. Todos hemos recibido críticas, ofensas y afrentas. Depende de cómo afrontemos y enfrentemos esas críticas obtendremos entereza y serenidad o desdicha y malestar.
¿Qué podemos hacer entonces para no sentirnos mal ante las críticas? ¿Cómo conseguir que lo que diga o haga otra persona no nos afecte? ¿Cómo se hace para no dar el poder a los demás de alterar nuestro estado de ánimo?
A ver si este cuento nos da alguna pista.

"Cerca de Tokio vivía un gran Samurái, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes.A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.
Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.
Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.
Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío.
Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:
Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.
Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.
Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?
El viejo Samurái repuso:
-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
-Por supuesto, a quien intentó entregarlo, respondió uno de los discípulos.
-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo".

Las críticas pueden venir de la mano de personas manipuladoras, envidiosas, resentidas,… Son gente tóxica que nos puede rodear en cualquier ámbito de nuestra vida, no podemos saber cuándo, dónde ni quién nos va a criticar. En cambio, sí podemos elegir cómo queremos sentirnos (tranquilos, indiferentes, seguros ), independientemente de lo que hagan o digan los demás. 
Esta actitud es el mejor regalo que nos podemos hacer y una fuente inagotable de paz interior.

Cuando otros nos critiquen sin fundamento o sin razón, podemos tomar la actitud del Samurái que muestra el cuento. Mostrarnos indiferentes ante los comentarios hirientes, hace que sus críticas se esfumen. Si desde un primer momento ellos notan que topan contra una pared firme y segura, acabarán alejándose.
Lo único que podemos elegir es nuestra actitud. Yo elijo la actitud del samurai. Y tu?

lunes, 5 de septiembre de 2016

Invierte en aquello que te puedas llevar al morir


Hace años cuando compré mi casa mi madre me preguntó justo antes de coger las vacaciones "hija ¿cómo es que te vas de viaje si no has cambiado las ventanas de tu casa?". En ese momento algunas ventanas no cerraban bien y entraba un frío considerable por ellas. Quizás lo "sensato" hubiera sido quedarme, en cambio mi respuesta fue "prefiero invertir mi dinero en algo que pueda llevarme al morir". A día de hoy pienso igual.
Mis ventanas se quedarán aquí. Mis muebles, mi ropa y todo lo que poseo también. Mis viajes, mis lecturas, mis aprendizajes, mis decisiones, mis atrevimientos, mis relaciones, mis recuerdos... Todo eso me lo llevo donde vaya y es lo que me convierte en lo que soy.
Estamos en una sociedad que nos da múltiples ideas sobre dónde gastar nuestro dinero, que nos convence de que somos imperfectos. Deberías quitarte esos kilos de más, deberías de ganar más, deberías de casarte que se te va a pasar el arroz, deberías de ser diez centímetros más alto, deberías de teñirte el pelo que se te ven las canas, deberías de ser mejor madre... Todo a nuestro alrededor indica que ni tú ni yo somos lo esperado, lo perfecto. Y ahora ¿qué hacemos? Una posibilidad es luchar desesperadamente intentando llegar a un ideal absurdo. Para ello compraremos ropa que transmita nuestro gran estilo, nos someteremos a rigurosas dietas y tablas de ejercicios, compraremos la última maravilla antiarrugas, estaremos muy pendientes de lo que llevan y hacen los famosos y sobre todo, nos dejaremos un dineral intentando aparentar ser alguien que no somos. Al final de esta carrera estaremos como el hámster en la rueda: en el mismo sitio. Un lugar muy, muy lejos de nuestro verdadero ser.
Tratar de convertirnos en otra persona cuesta mucho dinero y al final nos quedamos eternamente frustrados. Solo tenemos que observar las barbaridades que nos cuentan en los anuncios. Si quieres ser buena madre debes tener la casa impoluta. También deberías de saber que el mundo está lleno de gente mala que quiere entrar en tu casa, ante la duda téme a todos y, sobre todo, contrata el servicio de seguridad que solo quiere lo mejor para ti . No está de más que compres un coche que ni necesitas ni te viene bien pagar, porque da mucho estatus. Como estos ejemplos, cientos.
Para ello hay que comenzar a tomar decisiones de compra consciente. Tampoco tiene que ser algo drástico, tómate tu tiempo. Las pequeñas decisiones repetidas en el tiempo son las importantes. La próxima vez que vayas a comprar cremas, comida o ropa pregúntate ¿realmente necesito esto? Y, muy importante, ¿qué emoción me impulsa a esta compra? Al reflexionar quizás veas que detrás de lo que compras hay miedo, falta de valoración personal o ganas de aparentar. En tal caso, ahórratelo. Puedes hacer una hucha donde ir echando todo lo que ahorres en esas compras que evitas. Luego gástalo en ti. En viajes, en cursos de cocina sana o de crecimiento personal, en un masaje, en terapia, en clases de yoga, en unas cervezas con los amigos, en una donación a una causa en la que creas, en un buen libro… En algo que te aporte, en algo que cuando conectes con la emoción que te impulsa te llene de alegría, amor o conexión..
El que fue presidente de Uruguay, José Mujica, lo explica de una manera muy lúcida: “Cuando tú gastas, en el fondo lo que estás gastando es tiempo de vida que se te fue”. Quizás no lo hayas visto antes así, lo cierto es que el dinero sale de tu trabajo y ese trabajo son horas de tu vida que dedicaste a eso. Por tanto, al comprar algo estás dando a cambio horas de vida que no volverán ¡que sea por algo que valga la pena!
Si hay algo me preocupa es llegar al momento de la muerte, mirar atrás y darme cuenta de que no entendí lo importante en la vida. Bronnie Ware es autora de un libro llamado “Los cinco arrepentimientos de los moribundos”. Ella ha trabajado años como enfermera en cuidados paliativos. Ha estado en contacto con muchas personas en uno de los momentos más importantes de su vida, la muerte. Escuchar sus inquietudes y reflexiones ha cambiado su vida, algo que ha querido compartir en su obra y que resume en los siguientes arrepentimientos:
1.- Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer.
2.- Ojalá no hubiera trabajado tanto.
3.- Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar lo que realmente sentía.
4.- Ojalá hubiera vuelto a tener contacto con mis amigos.
5.- Ojalá hubiera sido más feliz.
No menciona “ojalá hubiera sido más estiloso”, “ojalá hubiera tenido un Lamborghini” y tampoco dice “ojalá hubiera sido más guapo”. Menciona lo importante de la vida: escucharte, pasar tiempo con los que amas, expresar tus emociones para conectar mejor con los demás y apreciar lo que tienes para ser más feliz.
Recuérdalo cada día y cuando llegue tu momento de dejar este mundo te irás lleno de historias hermosas, de vivencias y, muy importante, de paz.
(Fuente: Raquel Rus)

sábado, 27 de agosto de 2016

La mala costumbre



La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. 
Y es que…

Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. Tenemos la mala costumbre de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Debería haber un número máximo de perdones. Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades. Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. Siempre es la parte contraria. Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. ¿Asustarse de qué? ¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.

Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.
Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.
Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.
Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.
Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.
Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.
Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.

Asústate de verdad, porque créeme. Estás muerto.

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita. Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono móvil. ¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? Por no hablar de la luz de las estrellas.

Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene. De cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos. Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro. Que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet. Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. Y no fue nadie más que tú mismo.

Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra.Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia. Wasapeamos mucho, dormimos demasiado.

Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. ¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! 

Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. Terriblemente dura. Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron. No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías. No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida.

En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy.
Quiere ahora, no mañana.
(Fuente: El rincón de Floricienta)

martes, 23 de agosto de 2016

Compatia. La solución para enfrentarse a personas enojadas



Se trata de una palabra que no aparece en el diccionario y que fue acuñada en su momento por uno de las mayores especialistas que existen sobre la resiliencia. Se trata del educador Al Siebert.

Qué es la compatía? ¿Cuál es la finalidad de la compatía?

La compatía es el resultado de unir estas dos palabras: compasión y empatía.

Al Siebert decidió crear este término para dar respuesta a situaciones en las que como persona requieres de una fortaleza emocional significativa y una inteligencia emocional considerable para escuchar y comprender a las personas que están enojadas o molestas contigo.

Por tanto, la compatía tiene como finalidad poder resolver aquellos conflictos que te suceden con personas que están enfadadas contigo por alguna razón. La compatía puede serte de gran utilidad porque, proyectándola hacia esas personas que están enojadas contigo, serás capaz de comprenderlas mejor, tendrás mayor capacidad de resolución y sabrás qué decir y cómo decirlo para que la situación de enojo pueda revertirse en una situación de calma y diálogo.

¿Qué expresiones debes evitar cuando una persona está enojada o enfadada contigo?

Cuando tengas ante ti a una persona muy enojada por algún motivo, evita iniciar la conversación con las expresiones:
Tranquilo
Cálmate
Ponte tranquilo
No te pongas nervioso
Relájate

Cuando dices estas expresiones nunca estás creando opciones. Ahora quiero que te pongas en el lado de la persona enfadada y quiero que te hagas la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces estando enojado te has calmado oyendo decir al otro que te pongas tranquilo? A mí no me ha pasado nunca.

Si le decimos a alguien que se calme, lo que pasa es que en muchas ocasiones se pone más nervioso. Y se pone más nervioso porque la respuesta que le damos no es empática, porque carece de compasión, porque es incapaz de generar opciones y mucho menos soluciones. Es más, en algunas ocasiones puede empeorar el estado de ánimo de la persona enojada.

Es por ello que, en lugar de pedirle a la persona enojada que se calme, lo que debes hacer es practicar la compasión y la empatía a la vez mediante lo que Al Siebert denomina la compatía. ¿Cómo? Déjame que te dé algunas pautas de cómo debes hacerlo.

Consejos para resolver conflictos con personas enojadas mediante la compatía.

Cuando tengas delante de ti a una persona muy molesta o enfadada contigo puedes llevar a cabo estos sencillos pasos que promueven la compatía hacia el otro:

1. Empieza preguntando a la persona enojada qué les molesta. Fíjate que, si le preguntas a la persona enojada qué le molesta, lo que estás haciendo es generar opciones en lugar de pedirle que se calme.

2. Escucha atentamente lo que te dice la persona enojada. Es muy importante que en el momento en el que la persona te cuenta lo que le pasa, escuches atentamente a dicha persona. Deja de hacer lo que estabas haciendo, mírale a la cara y mientras te está hablando asiente con la cabeza en señal de demostración de que lo que te está contando te importa.

3. Clarifica la respuesta de la persona enojada con una o dos preguntas. Una vez te haya contado el porqué de su enojo contigo es muy importante que formules a la persona enojada una o dos preguntas que ayuden a aclarar al máximo lo que te ha contado. Es importante que esas preguntas sean lo más concisas posible, y no olvides que deben ser preguntas abiertas para generar más opciones a la persona enojada.

4. Repite lo más fielmente posible lo que te diga la persona ofendida. Es muy importante que la persona ofendida hable y luego escuche por boca tuya aquello que te ha contado. A la persona enojada le ayuda muchísimo escucharse a sí misma por boca de otra persona, porque la percepción de lo que dices y lo que escuchas sobre lo que dices puede ayudar a clarificar y ordenar el pensamiento de la persona.

5. Concede mucho valor al sentimiento que tiene contigo la persona enojada. Es muy importante que expreses comprensión por lo que te ha contado. Pero, cuidado. En este momento no debes ser simpático, sino empático. Esta diferencia en este momento del conflicto determinará muy probablemente su resolución. 

6. Agradece a la persona enojada que haya tenido la valentía de decirte lo que te tenía que decirte a ti en lugar de hacerlo con otros y a tu espalda. Una persona enojada nunca espera que en la conversación para la resolución del conflicto la otra persona le dé algún tipo de agradecimiento. Es un arma tremendamente efectiva y que ayuda a la persona enojada a ir cambiando su visión y estado de ánimo acerca del conflicto.

7. Añade alguna observación que dé riqueza a los argumentos de la persona enojada. Ahora es cuando llega el momento de generar opciones que acerquen posiciones entre tú y la persona enojada.

8. Pregunta a la persona enojada qué es lo que quiere. Esto le permitirá a esa persona verbalizar un objetivo concreto que al decirlo de palabra también será compartido contigo. Es muy difícil que un conflicto se resuelva sin saber cómo se quiere resolver y sin que uno de los dos lo sepa. Compartiendo un objetivo común daréis el primer paso para una posible solución al conflicto que ha causado el enojo.

9. Transforma el objetivo, es decir, transforma lo que quiere o lo que pide la persona enojada contigo en posibles soluciones. Esta es la última fase. Una fase en la que la unidireccionalidad de la persona enojada contigo se transforma en diálogo. Un diálogo que ambas partes deben entender que es la única manera de llegar a posibles soluciones. Es muy importante hacerle ver a la persona enojada que no estáis discutiendo en paralelo, sino que estáis discutiendo posibles soluciones a través del diálogo y de forma bidireccional.

¿Qué efecto tiene la compatía en las personas?

No hay nada más efectivo cuando te enfrentas a una persona enojada que dicha persona perciba que la estás escuchando. En muchas ocasiones en lugar de escuchar se tiende a mirar para el otro lado o pensar en una réplica contundente. Si no escuchas o piensas en cómo defenderte del enojo, difícilmente conseguirás crear opciones frente a la persona enojada.

Soy consciente de que mostrar compatía frente a una persona enojada no es fácil, pero es un indicador realmente valioso de tu capacidad de resistencia frente a las adversidades, de tu nivel de resiliencia frente a un conflicto.

Ten por seguro que, si demuestras la compatía frente a una persona enojada, dicha persona no tardará mucho en darse cuenta de su comportamiento y te pedirá perdón por haberse enojado contigo. De lo que se trata de aprender a ponerte en el lugar de la persona enojada cuando está enojada para establecer opciones y buscar soluciones a través del diálogo.

Además, si sigues estos pasos, lo que harás también es enseñarle el camino a la persona enojada de cómo debe afrontar dicha persona el enojo de otra persona.

Quisiera acabar con la siguiente reflexión: nunca podrás evitar que las personas se enojen contigo sin entrar a valorar si tienen o no tienen razón. Si ves el enojo de una persona como un ataque en lugar de una oportunidad, difícilmente serás capaz de escuchar a la persona enojada y, sin escucharla, difícilmente sabrás por qué está enojada. Por tanto, en lugar de defenderte de dicha persona, escúchale atentamente y genera opciones que permitan la resolución del conflicto.
(Fuente: Santiago Moll)

lunes, 15 de agosto de 2016

La clave de la felicidad no es una ecuación compleja


No estamos programados para ser felices, sino para buscar constantemente la felicidad. Hasta tenemos un neurotransmisor que nos impulsa a ello. La dopamina, que nace en una de las partes más primitivas del cerebro y, a través del sistema de recompensa, fluye hasta el lóbulo frontal, una estructura más evolucionada que nos permite dirigir nuestra conducta hacia un fin.
Esta región del cerebro humano, la más lenta en madurar y la primera en deteriorarse en la vejez, es una especie de máquina del tiempo que nos hace posible rememorar el pasado y vivir el futuro antes de que suceda. A modo de simulador nos ayuda a anticipar sucesos. Y en esa anticipación reside precisamente gran parte de nuestra felicidad... o desdicha.
El problema es que «nuestro cerebro nos da en muchas ocasiones datos erróneos de lo que nos hará o no felices. Cometemos el error de pensar que lo bueno será muy bueno y lo malo, muy malo», como explicaba el psicólogo de la Universidad de Harvard Dan Gilbert, experto en felicidad. Avalado por sus publicaciones en revistas del prestigio de «Science», su best seller «Tropezar con la felicidad» y una de sus charlas en TED, con más de 12 millones de visitas.
Gilbert no se muestra partidario de las recetas: «Mucha gente dice saber lo que hay que hacer para ser feliz y generalmente se equivocan. Hay que ser muy escéptico y cuestionar los consejos para encontrar la felicidad». Él prefiere basarse en datos científicos. Son las estadísticas las que tienen la clave de lo que hace feliz a la mayoría de las personas. Y también las que desmienten en parte lo que las madres suelen aconsejar a sus hijos como receta: encontrar un buen trabajo que dé para vivir bien, casarse y tener hijos. Y es que, dice Gilbert, las madres son muy sabias, pero también se equivocan.
Vivir en pareja
Así que, estadística en mano, pasó revista a estos tres consejos. Las personas casadas son más felices que las solteras o que las parejas de hecho, en eso las madres no se equivocan. Y también viven más. El matrimonio es una buena inversión en todas las culturas, sobre todo para los hombres, resalta Gilbert.
Aunque divorciarse cuando las cosas no van bien también aumenta la felicidad, en especial la de los hombres, que se sienten mejor de inmediato. Las mujeres tardan de media un par de años en volver a ser felices. Los números reflejan que los hijos suponen una exigencia que disminuye la felicidad, en especial de las madres, mientras son pequeños. El pico de infelicidad parental se sitúa entre los 45 y 55 años, cuando la carga de obligaciones es máxima. 
Ayudar a los demás
En cuanto al dinero, aumenta la felicidad en gran medida cuando los ingresos anuales se incrementan hasta 60.000 euros. Por encima de esta cantidad, el dinero ya no está tan relacionado con el nivel de felicidad. Aunque puede aumentar si lo utilizamos en agasajar a los demás. De lo que se deduce que con la crisis actual, la lotería haría sentirse más felices a un buen número de personas. Sin embargo, dejar de trabajar, como sugiere un conocido anuncio, no sería buena idea. Según explica Gilbert, descansar es una de las cosas que menos felices nos hacen, puntuando igual de bajo que trabajar. Sí nos hace sentir mejor practicar actividades placenteras. A la cabeza, el sexo, seguido del ejercicio físico.
Y es que, señala este psicólogo, «la felicidad no se alcanza haciendo cosas exóticas, sino con recetas sencillas, como pasar más tiempo con la familia y los amigos. Somos los animales más sociales del planeta y por eso quienes dedican más tiempo a las relaciones sociales y tienen más amigos son más felices», explica Gilbert.

Superar las dificultades
Gran parte de nuestra infelicidad surge de nuestro interior. Y cita a Shakespeare: «No hay nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así». Y es que nuestra especie tiene una estructura evolutivamente reciente, la corteza pre-frontal, que funciona como «un simulador que nos permite imaginar y anticipar cómo serán nuestras experiencias antes de vivirlas. Es algo parecido al simulador de vuelo donde se entrenan los pilotos».
Planificar acciones y tomar decisiones en virtud de experiencias simuladas mentalmente es, a priori, una gran ventaja. Sin embargo, puede convertirse también en la principal causa de que nuestra búsqueda de la felicidad sea errónea: «Esta parte del cerebro suele calcular bastante mal el grado de felicidad o de infelicidad que nos causarán las experiencias futuras. Somos muy malos predictores de la felicidad», resalta.
Acompaña su explicación con ejemplos de personas muy conocidas en Estados Unidos que dicen  sentirse felices pese a circunstancias muy adversas. Como Moreese Bickham, un hombre afroamericano que pasó 37 años encarcelado de forma injusta, parte ellos en el corredor de la muerte totalmente aislado. Su caso fue revisado y gracias a la presión popular fue puesto en libertad a los 79 años. Al salir dijo a los periodistas no lamentar ni un minuto del tiempo pasado entre rejas, que calificó de «experiencia gloriosa».«No hay duda de que la forma de pensar sobre lo que nos ocurre es determinante para alcanzar la felicidad», aclara Gilbert.
Es cierto que no podemos cambiar lo ocurrido, pero sí lo que pensamos sobre ello. En caso contrario la «disonancia cognitiva» nos hará sentir infelices. Aunque el término suene raro, el concepto es tan antiguo que Esopo lo recogió en una de sus fábulas: la de la zorra y las uvas. Muy sabiamente, la raposa, al ver que no tenía forma de cogerlas de la parra, decidió que no merecían la pena porque no estaban maduras. Este cambio de perspectiva es natural para algunos, a otros les cuesta más. «La habilidad de cambiar la forma de pensar es la piedra angular de la psicoterapia», advierte Gilbert.
Pese a todo, nuestra capacidad para recuperarnos de las peores adversidades es asombrosa. El secreto está en nuestro «sistema inmune psicológico», que nos permite superar las adversidades, de la misma forma que el sistema inmune «físico» se enfrenta a las infecciones. «Un 75 por ciento de las personas se recuperan de los peores traumas y vuelven a ser felices al cabo de dos años. Infravaloramos nuestra capacidad de resiliencia».
Tener una mente abierta es fundamental. Las experiencias nuevas ejercitan el cerebro y nos hacen felices. A veces es tan sencillo como planificar un viaje, una de las cosas que más placer nos produce. Y es que la felicidad, como adelantaba una de las asistentes a la conferencia, se trabaja día a día. « Intentar ser más feliz es como bajar de peso. Consiste en comer menos y hacer más ejercicio. No hay dietas milagro. Con la felicidad pasa lo mismo. Hay unas pocas cosas que se pueden hacer a diario y el nivel medio de felicidad irá subiendo», asegura.
(Fuente: Pilar Quijada)

domingo, 19 de junio de 2016

Ser mi propio coach



¿Recuerdas en qué momento de tu vida te has sentido exultante de vida, de fuerza y de energía, sabiéndote capaz de vencer las dificultades y alcanzar lo que te propusieras? ¿Te gustaría ser capaz de activar tus mecanismos internos para volver a sentirte de este modo o reforzar esa sensación?.

Aunque no es fácil verlo la respuesta a todas estas preguntas reside en nosotros mismos; porque nuestra mayor ayuda y nuestro mejor apoyo los vamos a encontrar en nuestro interior, en el coach que llevamos dentro, ese aliado que llevamos puesto a tiempo completo y que nos será de tanta utilidad si aprendemos a hacerlo efectivo y a potenciarlo.

El hecho es que vivimos tiempos complicados y se nos exige (o nos autoexigimos) unos elevados niveles de rendimiento y competencia. Por eso somos muchos los que, de un modo u otro, buscamos cada día ser mejores profesionales y mejores individuos.

Por otra parte, todos los que trabajamos con otras personas somos conscientes de que en el mundo de las relaciones se encuentra el mayor reto de nuestro trabajo. Un reto que también se nos presenta por el mero hecho de ser sujetos que vivimos en comunidad.

Mejorar en esta línea relacional implica potenciar nuestra capacidad de escuchar, comprender (¡y sobre todo comprenderse uno a sí mismo!), comunicar y compartir. Lograrlo supone trabajar en el dominio de determinadas técnicas y en mejorar la gestión de nuestras actitudes y puntos de vista.

Para avanzar de un modo definitivo en este campo es imprescindible conocerse y saber gestionar y superar las dificultades y las sombras que surgirán cada día en nuestro camino. Y estas dificultades podrán ser internas o externas. Lo que quiero decir es que estos obstáculos muchas veces tendrán su origen en causas que nos vengan impuestas por otros y por sus circunstancias. El problema más difícil y más sutil es que, con frecuencia, las dificultades estarán en nuestro interior y en nuestro modo de ver, entender y aceptar lo que nos rodea o lo que somos nosotros mismos.

Para evidenciar la mejora en este campo necesitaremos disponer de una visión clara. Ello nos permitirá identificar los problemas, su entorno y nuestro modo de verlo. También nos ayudará a descubrir nuevas opciones que muchas veces no serán evidentes sin la adecuada reflexión que da una cierta paz interior. Conscientes de todo ello, el objetivo es ponernos en marcha con decisión para alcanzar las metas que pretendamos alcanzar.

Para comenzar, resulta fundamental realizar un viaje interior; buscar, profundizar y comprender los sentimientos, los anhelos y las capacidades. Este viaje interior debe comenzar, en primer lugar, por potenciar la autoconsciencia, lo que yo llamo “estar despierto”, que tiene mucho que ver con lo que ahora llamamos mindfulness o atención plena. El segundo paso consiste en prestar atención al autoconocimiento, trabajando sobre el mundo de las emociones, los sentimientos y nuestra capacidad de identificarlos y gestionarlos.

Una vez que hayamos dado estos dos pasos, el siguiente será identificar lo que realmente deseamos, identificar objetivos y elegir las herramientas para alcanzarlos. Finalmente, para culminar el viaje interior, hay que centrarse en la labor a realizar para alcanzar esos objetivos: organización interna, concentración y optimización en la tarea, evitando dispersarnos o distraernos de nuestro objetivo.

Esta fase de conocimiento interior nos permitirá profundizar en las habilidades personales y trabajar sobre ellas para alcanzar nuestras metas; destacando como habilidades fundamentales: la confianza, la creatividad, la comunicación, la asertividad, la escucha, la empatía, el liderazgo y, como resumen y compendio de todas ellas, la actitud vital.

Parece que esta metodología, ser el coach de uno mismo, pretende dejar sin trabajo a los coaches profesionales. Evidentemente no: La interacción entre dos personas me parece insustituible en muchos casos. Especialmente si una de ellas es un profesional de ayuda. Lo que sí intenta es hacer que de modo individual nos sintamos más seguros de nosotros mismos, más fuertes y más decididos para que seamos capaces de vivir el día a día de un modo diferente. Para que vivamos el presente y miremos el futuro con ilusión y con más esperanza. Para que logremos que, en definitiva, el coach que llevamos dentro nos ayude a estar más seguros de nosotros y a ser un poquito más felices.
(Fuente: Miguel Udaondo)

martes, 14 de junio de 2016

Conductas normales en personas con inteligencia emocional



La inteligencia emocional no es otra cosa que la capacidad de identificar y manejar tus emociones y las de quienes te rodean. Es importante porque afecta la forma en que actúas en tu vida diaria y las decisiones que tomas. Puede darte las herramientas para lidiar con la ansiedad, la depresión, la ira etc..
Cuando hablamos de inteligencia emocional no nos referimos a algo que puedas tocar o ver. Sin embargo, si es algo que define tu comportamiento y forma de enfrentar la vida. ¿Crees que tienes inteligencia emocional? Analiza si tienes estas conductas y si no es así, no te preocupes porque las puedes desarrollar.

Son personas con un amplio vocabulario emocional

Las personas con inteligencia emocional no solo saben reconocer sus emociones. También son capaces de definirlas correctamente.No es lo mismo sentir temor que estar aterrorizado hasta el punto de no poderse mover. Además de reconocer estas emociones debes saber identificarlas por su nombre. Esto te dará una gran ventaja al lidiar con ellas y evitar malos entendidos o la toma de decisiones irracionales.
Pueden parecer cosas sin importancia. Sin embargo, siempre estamos en contacto con otras personas. Esto implica que si no sabes hablar y explicar correctamente tus sentimientos, puedes crear malos entendidos con la otra persona. Quienes tienen un alto nivel de inteligencia emocional saben que cuanto más específicos son en sus problemas, más fácil es encontrarles una solución.

Se interesan por la gente que los rodea

Las personas con inteligencia emocional no están interesados en si quienes les rodean son extrovertidos o introvertidos. Lo que realmente les importa es quién eres como persona, lo que te motiva, lo que puedes ofrecerles y lo que pueden aportarte. Ellos ven más allá de las cosas habituales y no se alejarán de ti solo porque les fallaste una vez. Como amigos te apoyarán siempre que lo necesites.

Sabrás que tienes una inteligencia emocional desarrollada si eres capaz de preocuparte por los demás y lo que les pasa. Es una curiosidad que te llevará a acercarte a quien te rodea con mayor profundidad emocional. Este acercamiento lo harás con la finalidad de ayudar y comprender a quien te rodea.

Aceptan el cambio como parte de la vida

Las personas con inteligencia emocional saben que cambiar es necesario para avanzar. Por ello, no solo están dispuestos a probar cosas nuevas sino que además las buscan. Son flexibles cuando se trata de tomar decisiones y no temen que estas arruinen su éxito, felicidad y autoestima. Al contrario, intentan retarse cada día.

¿Estás dispuesto a arriesgarte para encontrar algo mejor? ¿Eres capaz de actuar cuando parece que te has quedado sin opciones? ¿Los retos te inspiran? Si la respuesta a estas tres preguntas es “sí”, tu inteligencia emocional está desarrollada. Si no es así recuerda que siempre puedes imponerte nuevos retos que te saquen de tu zona de confort.

Son conscientes de sus habilidades y debilidades… y las aprovechan

Nadie es perfecto y eso está bien claro para las personas con inteligencia emocional desarrollada. Por eso se preocupan por conocer sus potencialidades y limitantes. Pero no se conforman con eso, van más allá y les sacan el máximo provecho posible. Una persona con inteligencia emocional promedio se conformará con saber que es bueno para algo y evitar verse afectado por sus debilidades.

Por su parte, una persona con inteligencia emocional desarrollada buscará la forma de aprovechar lo que tiene. Se impondrá retos cada vez que pueda y verá la forma de sacar lo mejor de sus debilidades. Saben que salir de su zona de confort es vital para crecer y evolucionar como ser humano.

No se ofenden fácilmente

Las personas normales pueden sentirse agredidos por ciertas conductas o comentarios. En cambio, las personas con inteligencia emocional desarrollada saben que lo que digan o hagan los demás poco tiene que ver con ellos. No es que no les importe el mundo exterior, pero saben diferenciar el humor o un mal momento de las ofensas reales. Esto se debe a la seguridad y conocimiento que tienen de sí mismos.
(Fuente: La mente es maravillosa)

domingo, 29 de mayo de 2016

La capacidad de estar sol@


Estas palabras de Osho te ayudarán a comprender la importancia del estado de soledad, ése que te permite plenitud y te prepara para amar de verdad.
“La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la ha dado.
Entonces, ¿Por qué quieren estar juntos?
Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo. Intenta comprenderlo. Las personas auténticas se aman porque es un lujo, no una necesidad. Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.
El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un guitarrista, un solista de cuerdas, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre flauta y cuerda. Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona.”

viernes, 27 de mayo de 2016

Las potencialidades.- cuento



 Había una vez un rey muy caprichoso que tenía una hija muy hermosa y buena. Quería casarla, aunque puso una condición algo absurda. El estableció que seria elegido aquel hombre que fuera capaz de hacer volar un halcón que desde hace un tiempo estaba posado en una rama. Y nadie, absolutamente nadie hasta el presente había logrado hacerlo. Una cantidad de personajes aparecieron en el palacio y con distintas mañas intentaron que el pájaro volara sin embargo ninguno lo consiguió. 
Cuentan que una mañana el rey se levantó y vio volando al halcón por su jardín. Su hija ya tenia pretendiente y cuando lo mandó a llamar le pregunto como había hecho semejante milagro. Cuando estuvo frente al campesino le dijo: ¿Tu hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso? Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: "No fue difícil, su Alteza, solo corté la rama, entonces el halcón se dio cuenta que tenía alas y simplemente se largó a volar".
Hay una máxima que dice: "“Si crees que puedes, estás en lo cierto. Si crees que no puedes, también estás en lo cierto”. A veces no somos conscientes de nuestro gran potencial y las limitaciones en la mayoría de los casos son mentales

martes, 3 de mayo de 2016

5 técnicas para manejar mejor tus preocupaciones




Nos preocupamos por el futuro y por el pasado; por la salud, el trabajo y la familia; por cosas que nos afectan a nosotros mismos y a los demás.
Y todas estas preocupaciones, que invaden nuestra cabeza a veces desde el minuto uno en que nos levantamos, perjudican enormemente nuestro descanso y nuestra salud mental.

Ad Kerkhof es un psicólogo clínico de la Universidad Vrije de Ámsterdam, en Holanda, que lleva más de 30 años investigando este fenómeno y dice "la gente normalmente se preocupa por el futuro y cree que al hacerlo logrará hallar soluciones".

Preocuparse es un proceso que genera ansiedad y conduce a la depresión.
"Es normal preocuparse, pero si todos los días tienes los mismos pensamientos y ya no puedes controlarlos, entonces te estás preocupando demasiado", dice Kerkhof.
Según el especialista, hay unas sencillas técnicas que tú mismo puedes poner en práctica para dejar de preocuparte o, por lo menos, aprender a manejar mejor esa ansiedad.

1. Establece un "tiempo de preocupación"

Lo que la mayoría de la gente hace para dejar de preocuparse es repetirse, una y otra vez, que tienen que dejar de hacerlo.
Pero ese método no funciona y produce el mismo efecto que cuando nos repetimos "no pienses en un elefante rosa": nuestro cerebro elimina la palabra "no" de ese mensaje y piensa en dicho elefante.
El método que propone este psicólogo basado en terapias cognitivo-conductuales exploran vínculos entre pensamientos y emociones para provocar cambios psicológicos.
La primera de ellas consiste en establecer un tiempo determinado a lo largo del día para manejar esas preocupaciones, en dos periodos de 15 minutos, uno por la mañana y otro por la tarde.

"Debes dedicar ese tiempo únicamente a preocuparte. De esa manera estableces una misión y después puedes desconectar hasta el próximo tiempo de preocupación".
Así, siempre que una preocupación invada tu cabeza,debes repetirte a ti mismo:"Ahora no. No es el momento de preocuparse".

2. No lo hagas en lugares de descanso

No te preocupes en la cama o en tu sillón favorito. Debes manejar tus preocupaciones como un trabajo y no como parte de tu ocio o descanso.
Piensa en esas preocupaciones y trata de solucionarlas una por una.
Puede ser de ayuda imaginar esas preocupaciones como si se trataran de "nubes que planean sobre tu cabeza y que tu dejas que planeen sobre ti solo durante el tiempo de preocupación, alejándolas después".
Y siempre en lugares que no asocies con tu tiempo de relajación.

3. Utiliza recuerdos positivos

Muchas de las preocupaciones vienen a nuestra mente por la noche y no nos dejan dormir.
Si ese es tu caso, Kerkhof aconseja tras dedicar 5 minutos a manejar tus preocupaciones nocturnas, debes programar otros 10 minutos, inmediatamente después, para pensar en un recuerdo positivo.
Piensa en un momento en que te sentías feliz, orgulloso o relajado, y maneja este pensamiento de la misma forma en la que lo haces con tus preocupaciones.
"Trata de repetirlo 30 veces en tu cabeza, de manera que sigas preocupado, pero esta vez sobre algo positivo", dice Kerkhof.
Analiza todos esos detalles en tu cabeza y llénate de emociones positivas, recordando sonidos, colores y olores de ese momento feliz.

4. Busca distracciones

Cuando te preocupes fuera de tu "tiempo de preocupación", debes buscar distracciones que permitan entretener tu mente y alejarte de esa ansiedad.
Por ejemplo, puedes leer un buen libro, llamar a un amigo o simplemente escuchar tu canción favorita.
Últimamente está de moda desestresarse con libros de colorear para adultos.
Esta técnica no consiste en ignorar tus problemas, sino en afrontarlos en el momento y tiempo adecuados.
La mayoría de nosotros pensamos más en lo negativo que en lo positivo que tenemos a nuestro alrededor y debemos darles a nuestras preocupaciones la atención que merecen.
"Cuando preocuparse se convierte en algo angustioso, puede provocar trastornos de ansiedad, afectar a la eficiencia cognitiva y, como consecuencia, a la productividad laboral y a las relaciones personales"

5. Tómate tu tiempo

Pero, aunque apliques todas estas técnicas, debes tener en cuenta que los efectos no son inmediatos.
Kerkhof puso en práctica la técnica con 200 personas que se preocupaban demasiado y lograron, de promedio, reducir sus preocupaciones en un 50%.
"Preocuparse es como una adicción y si quieres acabar con ella necesitas tiempo para enseñarte, poco a poco, cómo dejar de hacerlo"