domingo, 19 de junio de 2016

Ser mi propio coach



¿Recuerdas en qué momento de tu vida te has sentido exultante de vida, de fuerza y de energía, sabiéndote capaz de vencer las dificultades y alcanzar lo que te propusieras? ¿Te gustaría ser capaz de activar tus mecanismos internos para volver a sentirte de este modo o reforzar esa sensación?.

Aunque no es fácil verlo la respuesta a todas estas preguntas reside en nosotros mismos; porque nuestra mayor ayuda y nuestro mejor apoyo los vamos a encontrar en nuestro interior, en el coach que llevamos dentro, ese aliado que llevamos puesto a tiempo completo y que nos será de tanta utilidad si aprendemos a hacerlo efectivo y a potenciarlo.

El hecho es que vivimos tiempos complicados y se nos exige (o nos autoexigimos) unos elevados niveles de rendimiento y competencia. Por eso somos muchos los que, de un modo u otro, buscamos cada día ser mejores profesionales y mejores individuos.

Por otra parte, todos los que trabajamos con otras personas somos conscientes de que en el mundo de las relaciones se encuentra el mayor reto de nuestro trabajo. Un reto que también se nos presenta por el mero hecho de ser sujetos que vivimos en comunidad.

Mejorar en esta línea relacional implica potenciar nuestra capacidad de escuchar, comprender (¡y sobre todo comprenderse uno a sí mismo!), comunicar y compartir. Lograrlo supone trabajar en el dominio de determinadas técnicas y en mejorar la gestión de nuestras actitudes y puntos de vista.

Para avanzar de un modo definitivo en este campo es imprescindible conocerse y saber gestionar y superar las dificultades y las sombras que surgirán cada día en nuestro camino. Y estas dificultades podrán ser internas o externas. Lo que quiero decir es que estos obstáculos muchas veces tendrán su origen en causas que nos vengan impuestas por otros y por sus circunstancias. El problema más difícil y más sutil es que, con frecuencia, las dificultades estarán en nuestro interior y en nuestro modo de ver, entender y aceptar lo que nos rodea o lo que somos nosotros mismos.

Para evidenciar la mejora en este campo necesitaremos disponer de una visión clara. Ello nos permitirá identificar los problemas, su entorno y nuestro modo de verlo. También nos ayudará a descubrir nuevas opciones que muchas veces no serán evidentes sin la adecuada reflexión que da una cierta paz interior. Conscientes de todo ello, el objetivo es ponernos en marcha con decisión para alcanzar las metas que pretendamos alcanzar.

Para comenzar, resulta fundamental realizar un viaje interior; buscar, profundizar y comprender los sentimientos, los anhelos y las capacidades. Este viaje interior debe comenzar, en primer lugar, por potenciar la autoconsciencia, lo que yo llamo “estar despierto”, que tiene mucho que ver con lo que ahora llamamos mindfulness o atención plena. El segundo paso consiste en prestar atención al autoconocimiento, trabajando sobre el mundo de las emociones, los sentimientos y nuestra capacidad de identificarlos y gestionarlos.

Una vez que hayamos dado estos dos pasos, el siguiente será identificar lo que realmente deseamos, identificar objetivos y elegir las herramientas para alcanzarlos. Finalmente, para culminar el viaje interior, hay que centrarse en la labor a realizar para alcanzar esos objetivos: organización interna, concentración y optimización en la tarea, evitando dispersarnos o distraernos de nuestro objetivo.

Esta fase de conocimiento interior nos permitirá profundizar en las habilidades personales y trabajar sobre ellas para alcanzar nuestras metas; destacando como habilidades fundamentales: la confianza, la creatividad, la comunicación, la asertividad, la escucha, la empatía, el liderazgo y, como resumen y compendio de todas ellas, la actitud vital.

Parece que esta metodología, ser el coach de uno mismo, pretende dejar sin trabajo a los coaches profesionales. Evidentemente no: La interacción entre dos personas me parece insustituible en muchos casos. Especialmente si una de ellas es un profesional de ayuda. Lo que sí intenta es hacer que de modo individual nos sintamos más seguros de nosotros mismos, más fuertes y más decididos para que seamos capaces de vivir el día a día de un modo diferente. Para que vivamos el presente y miremos el futuro con ilusión y con más esperanza. Para que logremos que, en definitiva, el coach que llevamos dentro nos ayude a estar más seguros de nosotros y a ser un poquito más felices.
(Fuente: Miguel Udaondo)

martes, 14 de junio de 2016

Conductas normales en personas con inteligencia emocional



La inteligencia emocional no es otra cosa que la capacidad de identificar y manejar tus emociones y las de quienes te rodean. Es importante porque afecta la forma en que actúas en tu vida diaria y las decisiones que tomas. Puede darte las herramientas para lidiar con la ansiedad, la depresión, la ira etc..
Cuando hablamos de inteligencia emocional no nos referimos a algo que puedas tocar o ver. Sin embargo, si es algo que define tu comportamiento y forma de enfrentar la vida. ¿Crees que tienes inteligencia emocional? Analiza si tienes estas conductas y si no es así, no te preocupes porque las puedes desarrollar.

Son personas con un amplio vocabulario emocional

Las personas con inteligencia emocional no solo saben reconocer sus emociones. También son capaces de definirlas correctamente.No es lo mismo sentir temor que estar aterrorizado hasta el punto de no poderse mover. Además de reconocer estas emociones debes saber identificarlas por su nombre. Esto te dará una gran ventaja al lidiar con ellas y evitar malos entendidos o la toma de decisiones irracionales.
Pueden parecer cosas sin importancia. Sin embargo, siempre estamos en contacto con otras personas. Esto implica que si no sabes hablar y explicar correctamente tus sentimientos, puedes crear malos entendidos con la otra persona. Quienes tienen un alto nivel de inteligencia emocional saben que cuanto más específicos son en sus problemas, más fácil es encontrarles una solución.

Se interesan por la gente que los rodea

Las personas con inteligencia emocional no están interesados en si quienes les rodean son extrovertidos o introvertidos. Lo que realmente les importa es quién eres como persona, lo que te motiva, lo que puedes ofrecerles y lo que pueden aportarte. Ellos ven más allá de las cosas habituales y no se alejarán de ti solo porque les fallaste una vez. Como amigos te apoyarán siempre que lo necesites.

Sabrás que tienes una inteligencia emocional desarrollada si eres capaz de preocuparte por los demás y lo que les pasa. Es una curiosidad que te llevará a acercarte a quien te rodea con mayor profundidad emocional. Este acercamiento lo harás con la finalidad de ayudar y comprender a quien te rodea.

Aceptan el cambio como parte de la vida

Las personas con inteligencia emocional saben que cambiar es necesario para avanzar. Por ello, no solo están dispuestos a probar cosas nuevas sino que además las buscan. Son flexibles cuando se trata de tomar decisiones y no temen que estas arruinen su éxito, felicidad y autoestima. Al contrario, intentan retarse cada día.

¿Estás dispuesto a arriesgarte para encontrar algo mejor? ¿Eres capaz de actuar cuando parece que te has quedado sin opciones? ¿Los retos te inspiran? Si la respuesta a estas tres preguntas es “sí”, tu inteligencia emocional está desarrollada. Si no es así recuerda que siempre puedes imponerte nuevos retos que te saquen de tu zona de confort.

Son conscientes de sus habilidades y debilidades… y las aprovechan

Nadie es perfecto y eso está bien claro para las personas con inteligencia emocional desarrollada. Por eso se preocupan por conocer sus potencialidades y limitantes. Pero no se conforman con eso, van más allá y les sacan el máximo provecho posible. Una persona con inteligencia emocional promedio se conformará con saber que es bueno para algo y evitar verse afectado por sus debilidades.

Por su parte, una persona con inteligencia emocional desarrollada buscará la forma de aprovechar lo que tiene. Se impondrá retos cada vez que pueda y verá la forma de sacar lo mejor de sus debilidades. Saben que salir de su zona de confort es vital para crecer y evolucionar como ser humano.

No se ofenden fácilmente

Las personas normales pueden sentirse agredidos por ciertas conductas o comentarios. En cambio, las personas con inteligencia emocional desarrollada saben que lo que digan o hagan los demás poco tiene que ver con ellos. No es que no les importe el mundo exterior, pero saben diferenciar el humor o un mal momento de las ofensas reales. Esto se debe a la seguridad y conocimiento que tienen de sí mismos.
(Fuente: La mente es maravillosa)

domingo, 29 de mayo de 2016

La capacidad de estar sol@


Estas palabras de Osho te ayudarán a comprender la importancia del estado de soledad, ése que te permite plenitud y te prepara para amar de verdad.
“La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la ha dado.
Entonces, ¿Por qué quieren estar juntos?
Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo. Intenta comprenderlo. Las personas auténticas se aman porque es un lujo, no una necesidad. Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.
El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un guitarrista, un solista de cuerdas, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre flauta y cuerda. Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona.”

viernes, 27 de mayo de 2016

Las potencialidades.- cuento



 Había una vez un rey muy caprichoso que tenía una hija muy hermosa y buena. Quería casarla, aunque puso una condición algo absurda. El estableció que seria elegido aquel hombre que fuera capaz de hacer volar un halcón que desde hace un tiempo estaba posado en una rama. Y nadie, absolutamente nadie hasta el presente había logrado hacerlo. Una cantidad de personajes aparecieron en el palacio y con distintas mañas intentaron que el pájaro volara sin embargo ninguno lo consiguió. 
Cuentan que una mañana el rey se levantó y vio volando al halcón por su jardín. Su hija ya tenia pretendiente y cuando lo mandó a llamar le pregunto como había hecho semejante milagro. Cuando estuvo frente al campesino le dijo: ¿Tu hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso? Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: "No fue difícil, su Alteza, solo corté la rama, entonces el halcón se dio cuenta que tenía alas y simplemente se largó a volar".
Hay una máxima que dice: "“Si crees que puedes, estás en lo cierto. Si crees que no puedes, también estás en lo cierto”. A veces no somos conscientes de nuestro gran potencial y las limitaciones en la mayoría de los casos son mentales

martes, 3 de mayo de 2016

5 técnicas para manejar mejor tus preocupaciones




Nos preocupamos por el futuro y por el pasado; por la salud, el trabajo y la familia; por cosas que nos afectan a nosotros mismos y a los demás.
Y todas estas preocupaciones, que invaden nuestra cabeza a veces desde el minuto uno en que nos levantamos, perjudican enormemente nuestro descanso y nuestra salud mental.

Ad Kerkhof es un psicólogo clínico de la Universidad Vrije de Ámsterdam, en Holanda, que lleva más de 30 años investigando este fenómeno y dice "la gente normalmente se preocupa por el futuro y cree que al hacerlo logrará hallar soluciones".

Preocuparse es un proceso que genera ansiedad y conduce a la depresión.
"Es normal preocuparse, pero si todos los días tienes los mismos pensamientos y ya no puedes controlarlos, entonces te estás preocupando demasiado", dice Kerkhof.
Según el especialista, hay unas sencillas técnicas que tú mismo puedes poner en práctica para dejar de preocuparte o, por lo menos, aprender a manejar mejor esa ansiedad.

1. Establece un "tiempo de preocupación"

Lo que la mayoría de la gente hace para dejar de preocuparse es repetirse, una y otra vez, que tienen que dejar de hacerlo.
Pero ese método no funciona y produce el mismo efecto que cuando nos repetimos "no pienses en un elefante rosa": nuestro cerebro elimina la palabra "no" de ese mensaje y piensa en dicho elefante.
El método que propone este psicólogo basado en terapias cognitivo-conductuales exploran vínculos entre pensamientos y emociones para provocar cambios psicológicos.
La primera de ellas consiste en establecer un tiempo determinado a lo largo del día para manejar esas preocupaciones, en dos periodos de 15 minutos, uno por la mañana y otro por la tarde.

"Debes dedicar ese tiempo únicamente a preocuparte. De esa manera estableces una misión y después puedes desconectar hasta el próximo tiempo de preocupación".
Así, siempre que una preocupación invada tu cabeza,debes repetirte a ti mismo:"Ahora no. No es el momento de preocuparse".

2. No lo hagas en lugares de descanso

No te preocupes en la cama o en tu sillón favorito. Debes manejar tus preocupaciones como un trabajo y no como parte de tu ocio o descanso.
Piensa en esas preocupaciones y trata de solucionarlas una por una.
Puede ser de ayuda imaginar esas preocupaciones como si se trataran de "nubes que planean sobre tu cabeza y que tu dejas que planeen sobre ti solo durante el tiempo de preocupación, alejándolas después".
Y siempre en lugares que no asocies con tu tiempo de relajación.

3. Utiliza recuerdos positivos

Muchas de las preocupaciones vienen a nuestra mente por la noche y no nos dejan dormir.
Si ese es tu caso, Kerkhof aconseja tras dedicar 5 minutos a manejar tus preocupaciones nocturnas, debes programar otros 10 minutos, inmediatamente después, para pensar en un recuerdo positivo.
Piensa en un momento en que te sentías feliz, orgulloso o relajado, y maneja este pensamiento de la misma forma en la que lo haces con tus preocupaciones.
"Trata de repetirlo 30 veces en tu cabeza, de manera que sigas preocupado, pero esta vez sobre algo positivo", dice Kerkhof.
Analiza todos esos detalles en tu cabeza y llénate de emociones positivas, recordando sonidos, colores y olores de ese momento feliz.

4. Busca distracciones

Cuando te preocupes fuera de tu "tiempo de preocupación", debes buscar distracciones que permitan entretener tu mente y alejarte de esa ansiedad.
Por ejemplo, puedes leer un buen libro, llamar a un amigo o simplemente escuchar tu canción favorita.
Últimamente está de moda desestresarse con libros de colorear para adultos.
Esta técnica no consiste en ignorar tus problemas, sino en afrontarlos en el momento y tiempo adecuados.
La mayoría de nosotros pensamos más en lo negativo que en lo positivo que tenemos a nuestro alrededor y debemos darles a nuestras preocupaciones la atención que merecen.
"Cuando preocuparse se convierte en algo angustioso, puede provocar trastornos de ansiedad, afectar a la eficiencia cognitiva y, como consecuencia, a la productividad laboral y a las relaciones personales"

5. Tómate tu tiempo

Pero, aunque apliques todas estas técnicas, debes tener en cuenta que los efectos no son inmediatos.
Kerkhof puso en práctica la técnica con 200 personas que se preocupaban demasiado y lograron, de promedio, reducir sus preocupaciones en un 50%.
"Preocuparse es como una adicción y si quieres acabar con ella necesitas tiempo para enseñarte, poco a poco, cómo dejar de hacerlo"


sábado, 30 de abril de 2016

Saca la basura de tu mente

El guerrero pacífico es una película motivadora. 
Es un pequeño fragmento de 7 minutos para saborearlo despacio una y otra vez.
Nos muestra cual es el camino para conseguir cualquier meta en la vida. 
Puede ser que en algún momento de la vida nos sirva como automotivación. 

jueves, 28 de abril de 2016

La caja de herramientas para ser feliz por Diana Caballero

El Coaching que comenzó siendo utilizado por empresas punteras de todo el mundo, se ha convertido en una de las herramientas de mas éxito para obtener lo mejor del activo humano . Hoy se aplica con igual éxito en el ámbito personal, contribuyendo a que cualquier persona pueda lograr, acompañado por su coach personal, el objetivo que se proponga; Mejorar las relaciones familiares, conseguir empleo, acabar la carrera, conseguir pareja, lograr un mayor nivel de autoestima, ser el mejor cocinero, un excelente tenista, mejores padres o simplemente personas mas felices. Cualquier objetivo está dentro del ámbito del coaching .
Todos poseemos recursos dentro de nosotros para lograrlo, un Coach te ayudará a despertarlos.

Fragmentos de la conferencia en Segovia de La caja de Herramientas para ser feliz por 
Diana Caballero Miñambres, Coach personal y ejecutivo por la Universidad de Salamanca.

domingo, 24 de abril de 2016

8 creencias que te limitan en tu vida



Las creencias determinan nuestro comportamiento. Así, una creencia constructiva, retadora y estimulante nos hará comportarnos de una manera motivadora e ilusionante a diferencia de una negativa y vacía de entusiasmo.
Las creencias las podemos modificar, lo que nos lleva a plantearnos la responsabilidad que tenemos en ello; por lo que está en nuestras manos decidir qué pensar y por tanto cómo queremos actuar y vivir nuestra vida.
Dentro del catálogo de creencias que tenemos para elegir, existen una serie de ellas que limitan nuestra vida y no nos dejan avanzar en pos de nuestros objetivos. De estas, podemos hablar de ocho que engloban a muchas otras.
1. No Puedo
La creencia acerca de nuestra capacidad de poder nos puede limitar hasta tal punto de no movernos en ninguna dirección. Si ante una situación en la que el resultado no fue el esperado desistimos de intentarlo y dijimos que no podíamos, estábamos poniendo la base a una creencia incapacitante. 
La capacidad de poder la tenemos; nuestra creencia la limita.
2. No Merezco
Desde pequeño nos podemos estar sintiendo que no nos merecemos los éxitos que logremos. Quizás podamos pensar que no somos nadie especial y que el premio ha de ser para los otros que sí se lo merecen.
El mérito es parte de nuestra existencia; el no verlo es negarnos a recibir la abundancia de la vida.
3. No Valgo
Quizás de pequeños nos hayan hecho sentir que no valemos para algo aun cuando ni lo hemos intentado. Tenemos el valor y la forma de verlo es poner en ejecución nuestro talentos y habilidades.
El valor es un don esperando a despertar.
4. No Tiene sentido
La falta de sentido y de misión en la vida nos puede hacer pensar que nada merece la pena y que para qué vamos a luchar por nuestros sueños. Cuando ponemos un “para qué”, estamos viendo un faro que ilumina toda nuestra existencia.
El sentido nos conecta con nuestro motivo más primario.
5. No Importa a nadie
A lo mejor puedes pensar que a nadie le importa lo que tú hagas y que por eso es mejor no hacer nada. Cuando ponemos el foco en lo que dirán los demás en vez de ponerlo en nuestro corazón, nos estamos abandonando.
Te debes importar lo suficiente como para luchar por tus sueños.
6. Sería Egoísta
Podemos tener la creencia de que si hacemos algo porque nos apasiona o nos gusta podemos dar la imagen de que solo pensamos en nosotros. De nuevo estamos cediendo el poder de nuestra vida a otros y esto nos resta energía.
Escuchar tu voz interior no es egoísmo, es Amor.
7. Otros Son Mejores
Nuestra autoestima queda resentida cuando nos comparamos con los demás. Nadie es mejor o peor como personas; tendrá más horas de práctica, diferentes habilidades y distintas maneras de ver las cosas.
Cada uno somos diferentes, únicos e irrepetibles. Ese es el milagro.
8. Me moriré
Otra creencia que nos puede limitar es pensar que al fin y al cabo, un día nos moriremos y que nada de lo que habremos hecho quedará y habrá merecido la pena. Cuando tenemos un sentido vital que transciende nuestra propia persona, podemos estar tranquilos al saber que nuestra existencia tuvo, tiene y tendrá una razón.
La muerte es un paso más en la vida. (Fuente: Carlos Postigo)

jueves, 21 de abril de 2016

10 frases para calmar a un niño ansioso



La ansiedad forma parte del desarrollo normal de los niños. A algunos pequeños les preocupan los cambios,  experimentan una gran ansiedad cuando tiene que empezar a ira ala escuela infantil. Otras veces sus temores son menos concretos o provienen de su fantasía, como el miedo a la oscuridad o a los monstruos. Sin embargo, esos miedos, aunque sean irracionales, también les generan ansiedad. 


Experimentar cierto nivel de ansiedad es normal, pero también es importante ponerle coto para que no se continúe  porque si no  terminaremos criando a niños miedosos y aprehensivos. La estrategia para combatir la ansiedad infantil no consiste en restarle importancia o negarla, sino en validar su existencia y enseñarle al niño a gestionar esas sensaciones. 

¿CÓMO TRANSMITIRLES SEGURIDAD Y SERENIDAD A LOS NIÑOS RÁPIDAMENTE? 

1. “Te amo. Estás a salvo.” La ansiedad nos hace sentir inseguros, en nuestro cerebro se activa inmediatamente una señal de alarma. Por eso, cuando notes los primeros signos de ansiedad en tu hijo, abrázale y hazle saber que está seguro. De esta forma su cerebro se tranquilizará y la ansiedad remitirá. Si es necesario, quédate un rato a su lado. 

2. “¿Qué es lo peor que puede pasar?” La ansiedad es, básicamente, un estado de expectación negativa. La persona cree que pasará algo malo, aunque no puede decir con precisión qué será. Por eso, es conveniente ayudarle al niño a identificar sus peores miedos y pesadillas. Cuando se dé cuenta de que se trata tan solo de una sensación pero en realidad no tiene nada que temer, la ansiedad se disolverá. También puedes ayudarle a buscar una solución en caso de que se verifique el peor escenario posible. Tener un guión estructurado que les permita saber cómo desenvolverse alivia considerablemente la ansiedad. 

3. “Vamos a contar hasta…” Mientras más nos fijamos en las palpitaciones, el nerviosismo o la angustia, más se atenúan estos síntomas. Por eso, una buena estrategia para calmar a los niños ansiosos consiste en desviar su atención de la ansiedad. Para lograrlo, puedes pedirle que cuente el número de personas con relojes que ve pasar si estáis en una consulta o que cuente los árboles si estáis de viaje por carretera. La idea es centrar su atención en cualquier otra cosa que lo mantenga distraído. 

4. “Dibuja cómo te sientes.” Se ha demostrado que dibujar, colorear o simplemente garabatear sobre un papel tiene un increíble efecto calmante. Puedes aprovechar esta actividad como una técnica para calmar la ansiedad de tu hijo. Por otra parte, dibujar es aún más eficaz en los niños pequeños ya que así pueden expresar las emociones que les resulta difícil poner en palabras debido a que aún tienen un vocabulario muy limitado y suinteligencia emocional no está muy desarrollada. 

5. “Somos un equipo inseparable.” En muchos casos los niños pequeños se sienten ansiosos por miedo al abandono, sobre todo cuando sufren lo que se conoce como “ansiedad de separación”. Sin embargo, a medida que crecen y toman conciencia de las expectativas que los padres han puesto sobre ellos, estas también les generan ansiedad. Por eso, es importante que le des seguridad y aproveches cualquier momento para confirmarle que sois un equipo y que siempre puede contar contigo, independientemente de sus errores. Así se sentirá más tranquilo y sabrá que sus padres son un refugio seguro. 

6. “Respira profundamente.” Nunca es demasiado temprano para enseñarle a tu hijo una técnica de respiración. Cuando sufrimos ansiedad nuestro pulso se acelera y la respiración se hace entrecortada, el cerebro capta esos cambios y activa el modo lucha/huída porque cree que estamos en peligro. Respirar profundamente contribuye a que estos cambios fisiológicos vuelvan a la normalidad y el cerebro comprenda que ha sido una falsa alarma y que todo está bien. 

7. “¿Te acuerdas cuando…?” A menudo la ansiedad nubla nuestro raciocinio y borra de un plumazo nuestra memoria porque solo podemos pensar en lo mal que lo estamos pasando. Sin embargo, es probable que en el pasado hayamos pasado por momentos peores. Por eso, es recomendable recordarles esos momentos a los niños ansiosos. Recuérdale, por ejemplo, aquella vez que fue al dentista y lo bien que se portó, o lo bien que lidió con el primer día de colegio, a pesar de su nerviosismo. De esa manera el niño recuperará el control y la seguridad en sí mismo. 

8. “Avísame cuando hayan pasado dos minutos.” La ansiedad se alimenta de la ansiedad. Por eso, una de las estrategias más eficaces para eliminarla consiste en desvirtuar la atención de las sensaciones que estamos experimentando. Pídele a tu hijo que se fije en el movimiento del reloj, hasta que pasen dos minutos. El movimiento de las manecillas del reloj tiene un efecto casi hipnótico que ayuda a relajar la mente. 

9. “A veces las preocupaciones son buenas.” En vez de minimizar los sentimientos de tu hijo, valídalos y explícale que en ocasiones las preocupaciones son buenas, pero que en otros casos simplemente son excesivas. Dile que para evitar sentirse así, lo mejor que puede hacer es buscar soluciones y establecer planes de acción. De esta manera mueves el centro de atención de la preocupación que genera ansiedad a la solución, que brinda seguridad. 

10. “Yo también he pasado por eso.” Cuando experimentamos ansiedad nos sentimos agobiados, saturados por nuestros propios pensamientos, como si estos nos atraparan. Para salir de ese bucle, puedes intentar que el niño se ponga en tu lugar. Cuéntale aquella vez en la que tú también sentiste miedo y ansiedad. De esta forma no solo estás captando su atención para que deje de fijarse en sus síntomas sino que también estarás transmitiéndole la idea de que no está solo y que lo que experimenta es algo normal con lo que todos tenemos que lidiar.

viernes, 15 de abril de 2016

Educa emocionalmente a tus hijos


Puedes enseñar a tus hijos a cruzar los semáforos en verde, a cuidar de sus mascotas, les puedes enseñar a leer y a multiplicar, e incluso reciclar la basura que se produce en casa. Ahora bien, ¿le enseñas también a expresar sus sentimientos? ¿A que diga en voz alta aquello que siente antes de que se encierre en su habitación con un portazo?
La educación no se basa solo en llenar una mente vacía con conocimientos y datos que acumular. Educar es ofrecer también estrategias con las cuales valerse en este mundo complejo para aprender a ser feliz y, a la vez, hacer felices a otros. 
En vista de que los centros educativos, de momento, no han integrado esta área en sus currículums académicos, es imprescindible que, desde muy pequeños, tengamos en cuenta todos estos importantes aspectos
Cómo desarrollar la educación emocional en tus hijos
La educación de nuestros niños empieza desde el primer día que llegan al mundo. Educar es también ofrecer amor, caricias, palabras y rutinas. La hora de alimentarse, las horas de dormir, esa sonrisa en la que los niños se ven reflejados y que intentan imitar. Esa voz que les da aliento y apoyo, que les ofrece seguridad en cada paso que emprenden, ese refuerzo que les anima a ser valientes después de cada caída… Todo ello también es educación emocional.
La verdadera aventura llega a partir de los 8 años. En esta edad, los niños empiezan ya a hacerse unos esquemas de lo que es el mundo y de lo que son ellos. Disponen ya un sentido de la justicia y tienen muy en cuenta lo que está bien y lo que está mal. A partir de esta edad, van a asentar su personalidad, sus intereses. Van a asomarse al mundo con una curiosidad más amplia, ahí donde nosotros somos la clave para ofrecerles apoyo, autonomía y ese cariño cotidiano.
Algunas dimensiones a fomentar como parte de la educación emocional de tus hijos:

1. Autoconocimiento

Los niños deben crecer siendo la mejor versión de ellos mismos. ¿Qué significa esto? Que deben ser conscientes de su potencial y de sus limitaciones. Enséñales el valor de hacer las cosas por sí mismos, de ser autónomos para que puedan ver, día a día, todo lo que son capaces de hacer, lo que se les da bien y lo que pueden mejorar.
Ten mucho cuidado con la sobreprotección o, de lo contrario, impedirás el que sean responsables de sí mismos o el que dispongan de una buena autoestima. Permíteles crecer apoyándolos en cada paso que den, sin olvidar tampoco que cada vez que se equivoquen en algo, han de aprender de la experiencia y continuar aprendiendo.

2. Dales responsabilidades

Una persona responsable de sí misma tiene madurez emocional. Es alguien que no depende de los demás para hacer cosas y que, además, confía en sí mismo. A medida que se hagan mayores, dales más responsabilidades. 

3. Aprender a aceptar la frustación

Desde muy pequeños deben ser capaces de entender que no lo pueden tener todo. Cada vez que reciban una negativa por tu parte, no deben responder a la desesperada como si se terminara el mundo. Pongamos un ejemplo:
Tu hijo, con 8 años, te pide que le compres un móvil. Tu consideras que aún es demasiado joven para ello, así que debes argumentárselo y comprenderlo. Si coge una rabieta, si golpea los muebles y te grita,  no ha aprendido aún a aceptar la frustración. Gestiona adecuadamente estas situaciones, razona, pon límites, explica y haz que comprenda cada decisión.

4. La importancia del “bien común” y el “todos ganamos”

La vida no es una isla en la que transitar en soledad. Todos nosotros vivimos en una sociedad con otras personas que forman parte de nuestra cotidianidad, establecemos vínculos y crecemos personal y emocionalmente unos con otros.
¿Qué significa esto? Que, para tener éxito en la educación emocional de nuestros hijos, hemos de trabajar también estas dimensiones:
  • Fomentar la empatía, el que reconozcan las emociones en los demás, en sus abuelos, sus hermanos, sus amigos…
  • Entender que si yo hago algo inadecuado ello repercute también en los demás. Si yo me esfuerzo en ser respetuoso, en comprender y hacer felices a los demás,“todos ganamos”. Si yo regalo una sonrisa, lo más probable es que me respondan con lo mismo. Las emociones positivas son poderosas y se contagian.
  • También es importante  que los niños aprendan desde pequeñitos a ser  felices y  valorar y agradecer todo lo que tienen en su vida,  disfrutar de sus aficiones, emprender cosas nuevas que les aporten conocimiento y satisfacción. Con una buena autoestima, con una buena aceptación física y emocional, también será capaz de amar mejor a los demás.                                                                        (Fuente: mejor con salud)

miércoles, 13 de abril de 2016

La percepción de nuestra realidad.- Cuento árabe


Cuentan que a un oasis llegó un joven, tomó agua, se aseó y le preguntó a un viejecito que se encontraba descansando:
¿Qué clase de personas hay aquí?
En vez de responderle, el anciano le preguntó:
¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
“Oh, un grupo de egoístas y malvados” replicó el joven.
“Estoy encantado de haberme ido de allí”.
A lo cual el anciano comentó: “Lo mismo habrás de encontrar aquí”.
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
“Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado”
. “Lo mismo encontrarás tú aquí”, respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.

Ahora piensa, ¿cómo juzgas tu a las personas de tu entorno? ¿y las situaciones que vives cada día? Es importante intentar ver la vida con objetividad, pero también de forma positiva y optimista. Si nos enfocamos y nos quedamos con lo negativo, será eso lo que transmitiremos y llevaremos con nosotros allá donde vamos

domingo, 3 de abril de 2016

La teoria triangular del AMOR




En la ultima sesión de coaching con un cliente, surgío la diferenciación entre amor, enamoramiento y cariño.
Una de las teorías psicológicas más conocidas es la Teoría triangular del amor, descrita por Robert Sternberg, quien plantea que los sentimientos no son las únicas emociones implicadas en conseguir que una relación funcione, si no que también es necesario que haya tres ingredientes adicionales:

La Confianza: Es el compartir deseos, sueños, ilusiones, confidencias con otra persona y la satisfacción que encontramos en que esa persona nos escuche y atienda.
La Pasión: Hay un deseo de estar con la otra persona a nivel sexual, hay atracción y deseo
El Compromiso: Existe la convicción de que la otra persona nos apoyará, nos prestará su ayuda y no nos olvidará.


SIETE FORMAS DE AMOR

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos diferenciado diferentes formas de amar a las personas que tenemos a nuestro alrededor.
No es lo mismo querer a tu madre, que a un amigo, que a una pareja, a un familiar o a una mascota; estas situaciones nos han permitido poder abordar el amor desde otro punto de vista, sin necesidad de saber aspectos teóricos si no el más práctico de todos, el vivirlo uno mismo.
A continuación, detallo las siete formas de amor que han diferenciado los estudios:


El amor vacío: Cuando es un amor donde solo hay compromiso, no existe pasión ni existe confianza, Podría ser una pareja que lleva años casada y no rompe su pareja por convencionalismos sociales. Viven en la misma casa, duermen en habitaciones separadas y hacen cada uno su propia vida.

El encaprichamiento: Cuando solo tenemos la pasión, el deseo sexual. Es el llamado amor a primera vista.


El amor fatuo o loco: Este tipo de amor conlleva pasión y compromiso. Es un amor poco realista ya que no se conoce a la otra persona no existe la confianza. Es un amor más fuerte que un mero encaprichamiento.

El amor romántico: Este amor tiene como componentes a la Pasión y a la Confianza, pero no existe el compromiso.

El amor sociable: Existe la Confianza y el Compromiso pero ya no existe la Pasión. Es el amor de una pareja que a pesar de que se quiere y tiene confianza ha perdido la Pasión.

El amor completo o consumado: Es el tipo de amor ideal, une Compromiso, Pasión, y Confianza. 

Hay que destacar que según las investigaciones el estado de enamoramiento suele decaer entre 6 meses a dos años. Luego, el amor completo es difícil de mantener y suele derivar hacia los otros tipos de amor.

Cariño: Cuando hablamos de cariño no hacemos mención ni a la Pasión ni al Compromiso, pero sí a ese sentimiento que permite que haya un lazo fuerte, una buena relación de amistad.

martes, 29 de marzo de 2016

Lo importante es que el vaso se puede volver a llenar


¡Cuántas veces habremos escuchado la pregunta: ¿Cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío?!

La respuesta a esta pregunta, como ya sabemos, viene a decir que si eres una persona optimista, que se enfoca en lo positivo y agradable de las situaciones, verás el vaso medio lleno. Pensarás que aun te queda mucha “agua por beber” y que no todo está perdido.

En la misma situación y por el contrario, si eres una persona con tendencia al pesimismo, percibirás el vaso medio vacío, es decir, pondrás toda tu atención en los aspectos negativos de las situaciones, sin tener en cuenta los positivos y pensarás que pronto “se te acaba el agua”

¿Qué postura pensáis que es la más acertada? Seguramente, afirméis, que obviamente el optimismo: ver el lado bueno de las cosas y es verdad que es mucho más beneficioso para nosotros.

Lo que ocurre es que no de todas las situaciones podemos extraer algo positivo, a veces son bastante difíciles. Eso sí, siempre podemos renacer como el ave fénix y volver a empezar.

Volver a llenar el vaso

Los seres humanos tenemos una capacidad llamada resiliencia que nos ayuda y nos empuja a adaptarnos y sobreponernos de situaciones dolorosas. El objetivo es afrontar la situación y salir fortalecido de ella. Volver a llenar nuestro vaso significa que, aunque creas que ya has tocado fondo, que has llegado al límite de tus posibilidades y que no le encuentras el sentido a nada, pensar que siempre hay alguna esperanza. Sencillamente, porque la vida es cambio.

Todo está en continua transformación, nada es permanente. Es la gracia de esto, que un día estás viviendo una etapa y crees que es para siempre y cuando menos lo esperas, amaneces con una vida totalmente distinta. Eso sí, hay que trabajar para que los cambios tengan lugar, no desesperanzarse y seguir sumando.

Por lo tanto, no se trata de ser optimistas ni pesimistas. Es mucho mejor ser realistas. Darse cuenta de que es cierto que nuestra situación puede ser muy negativa y que es difícil sacar algo bueno de ella, pero que a pesar de lo espantosa que sea, pasará, nos adaptaremos y nos curtirá.

¿Y si el vaso se vacía completamente?

Puede ocurrir y es por eso que es tan importante que mientras lo tengas lleno o medio lleno lo aprecies y lo agradezcas. No  nos educan para dar gracias por lo que poseemos, más bien se nos enseña a quejarnos de lo que nos falta y a intentar obtener lo máximo.

Como hemos dicho, todo está en continuo cambio y por lo tanto, estés en una situación amarga o dulce, siempre puede transformarse, vaciarse o llenarse. Nosotros tenemos escaso control en las situaciones, en lo que pasará o dejará de pasar, por este motivo no es conveniente ni quedarse en el pasado rumiando sobre lo que ocurrió, ni viajar al futuro y obsesionarse con lo que podrá venir.

Lo realmente idóneo es disfrutar el presente, con lo que tengas entre manos. Si puedes hacer algo por añadir más agua a tu vaso, ¡maravilloso!, pero si no, está en tu mano el poder hacerlo, deja el vaso como está y disfrútalo.

El vaso no se llena si…

Es verdad que no podemos controlar las situaciones externas ni a los demás, pero podemos controlarnos a nosotros mismos, tanto a nivel de pensamiento como de comportamiento y sobre todo de actitud.

Si estás pensando en llenar tu vaso olvídate de quedarte en casa esperando porque no lo conseguirás. Para obtener nuevos resultados, tenemos que emprender acciones distintas, cambiar nuestra manera de valorar las situaciones, nuestras interpretaciones y así, poco a poco, iremos cambiando lo que nos rodea.

Por lo tanto, el cambio siempre empieza con nosotros, con nuestra actitud y fuerza de voluntad. Hemos de ser capaces de decirnos a nosotros mismos que ya es hora de modificar lo que no nos gusta de nuestra vida, que ya es hora de volver a llenar nuestro vaso.

(Fuente: La mente es maravillosa)

jueves, 24 de marzo de 2016

Atrae cosas nuevas a tu vida


Tienes el hábito de juntar objetos inútiles creyendo que un día, quién sabe cuándo, vas a necesitarlos?.
Tienes el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo pues piensas que en el futuro podrá hacerte falta?.
¿Tienes el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usas desde hace mucho tiempo?
Y dentro de ti ¿tienes el hábito de guardar broncas, resentimientos, rencores, tristezas, miedos y demás?

No hagas eso. Va contra tu prosperidad

Es preciso que dejes un espacio, un vacío, para que cosas nuevas lleguen a tu vida.
Es preciso que te deshagas de todo lo que consideres inútil que hay en ti y en tu vida para que la prosperidad llegue.
La fuerza de ese vacío es lo que absorberá y atraerá todo lo que quieres.
Mientras estés emocional y materialmente cargando de sentimientos viejos e inútiles no tendrás espacio para nuevas oportunidades.

Los bienes necesitan circular. Limpia los cajones, los armarios, el garaje. Da lo que ya no uses. La actitud de guardar cosas inútiles encadena tu vida.
No son los objetos guardados los que estancan tu vida sino el significado de la actitud de guardar.
Cuando se guarda se considera la posibilidad de falta, de carencia. Se cree que mañana podrá faltar. Que no tendrás manera de cubrir esas necesidades.
Con esa idea le estás mandando dos mensajes a tu cerebro y a tu vida: Que no confías en el mañana y que piensas que lo nuevo y lo mejor NO son para ti. Por eso te alegras guardando cosas viejas e inútiles.
Deshazte de lo que ya perdió el color y el brillo, deja entrar lo nuevo a tu casa y dentro de ti mismo.
(Fuente: La mejor vida)

martes, 22 de marzo de 2016

El tarro contra el aburrimiento


Con la llegada de las vacaciones es frecuente que sus hij@s te digan; “¿qué hago?” “estoy aburrido/a”.
 Una gran idea para fomentar la creatividad, así como para evitar dichas situaciones de aburrimiento y la frustración que ésta genera es el tarro del aburrimiento 
¿En qué consiste el Tarro del aburrimiento?
Puede ser cualquier tipo de recipiente (por ej. fiambreras, botes de cristal, etc.), el cual podremos decorar en el exterior a nuestro gusto.
Junto con el niño/a podemos hacer una lista de actividades que pueda realizar cuando esté aburrido que duren cierto tiempo. Cada actividad la escribiremos en papeles diferentes, del formato que nos guste.
Cuando el niño/a esté aburrido, deberá ir al tarro y escoger algún papel, que será la actividad que podrá realizar.
Algunas ideas de actividades a realizar:
  • Elegir una canción y bailar.
  • Crear una coreografía.
  • Jugar con el perro.
  • Buscar formas en las nubes.
  • Hacer un dibujo.
  • Escribir una historia.
  • Colorear.
  • Montar en bicicleta.
  • Hacer dos multiplicaciones.
  • Crear una gymkhana.
  • Inventar un juego y crear las normas.
  • Empezar un diario.
  • Ordenar la habitación.
  • Hacer fotos.
  • Escribir una canción.
  • Hacer un puzzle.
  • Crear una revista familiar con los últimos acontecimientos.
  • Hacer un vídeo de la familia.
  • Recortar revistas.
  • Aprender a atarse los cordones.
  • Hacer un dibujo de sus manos.
  • Crear una tienda con recortes de revistas de alimentos.
  • Hacer y decorar un calendario, marcando las fechas importantes
  • Crear un postre con algún familiar.
  • Aprender un truco de magia.
  • Buscar información sobre un personaje que le guste.
  • Hacer un recorrido de obstáculos.
  • Pintar una camiseta.
  • Empezar un club (de niños)
  • Leer un cuento.
  • Aprenderse una canción y recitarla.
  • Dibujar una isla desierta y todas las cosas que te llevaríass
  • Jugar a algún juego de mesa (cartas, UNO, cluedo, ¿quién es quién?, etc.)
  • Intentar pintar un dibujo con la mano izquierda.
  • Hacer un libro de chistes
  • Construir un fuerte con sábanas y almohadas.
  • Crear un vídeo como si fuera youtuber.
  • Aprender a realizar papiroflexia.
  • A través del cartón del papel higiénico crear personajes.
  • Ayudar a algún familiar a cocinar.
  • Ver fotografías de pequeños.
  • Disfrazarse.
Lo principal es que el tarro sea lo más personalizado posible, por lo que las actividades deben ser del gusto del niño/a.