lunes, 23 de septiembre de 2013

Reírse de uno mismo es una buena terapia


En muchas ocasiones, cuando nos ocurre algo negativo que no tiene ningún tipo de solución, lo que hacemos es enfadarnos con el mundo entero pagándolo con cualquier persona de nuestro entorno ¿Creéis que esto os solucionará algo? Es normal que cuando ocurra algún imprevisto nos enfademos un poco ya que estaba fuera de nuestros planes. Sin embargo, a la larga, no quedará más remedio que aceptar esa nueva situación o problema con cierto optimismo.
De esta forma superaremos mejor todo tipo de adversidades que se nos presenten consiguiendo así sentirnos mejor con nosotros mismos. ¿Quieres saber cómo conseguir esto? Pues una forma de hacerlo a través de reírse de un mismo. Aquí os dejamos todos sus beneficios.

Tus problemas se harán más pequeños

Si tu problema al menos por ahora no tiene solución. ¿Para qué gastar energías enfadándote, tomándola con los demás y poniendo el grito en el cielo? Esto es un despilfarro de saliva y fuerzas innecesario. Así que cuando te ocurra algo que no sea de tu agrado, primero sosiégate, analiza el problema, busca soluciones si las tiene, y si no ¡Pues intenta sacarle un punto cómico al asunto! Seguro que después lo recuerdas como una mera anécdota con la que te reirás mucho y también te darás cuenta de que el problema no fue para tanto.

Te sentirás mejor contigo mismo

Aquí se ha hablado mucho de la risoterapia y sus grandes beneficios. Y es que aparte de ver todo con un halo de positivismo, reírte hará que también liberes endorfinas, una de las glándulas de la felicidad más eficientes que existen para sentirte bien con uno mismo. Por ello, cuando surja un problema y sepamos darle su parte positiva, seguro que después lo ves todo de distinta forma y tu problema pasará a mejor vida antes de lo que te imaginas.

Ganarás en autoestima

Si solo sabemos enfadarnos o entristecernos ante las adversidades, así será imposible que les busquemos una solución a las mismas. Tomarla con el mundo no te va a resolver nada. Por esta razón, si te ríes de tus problemas, significará en parte que no te afectan o que simplemente puedes afrentarlos con una sonrisa en la boca. Esta es una forma de ponerse un muro ante las adversidades que demostrará que los problemas insignificantes no te afectan. Y más si te los tomas con un poco de humor.

Tus amigos te lo agradecerán

La gente es más o menos “egoísta” por naturaleza, y por ello no le gusta estar siempre escuchando los problemas de la gente. Obviamente si son tus amigos, estos siempre estarán ahí para ayudarte y aconsejarte, pero si abusas de ser una persona pesimista y que solo se dedica a contar sus penas a los demás, seguro que a la larga la gente se "cansará" de ti. Por esta razón, cada vez que te ocurra algo negativo, cuéntalo de una forma cómica. 


miércoles, 18 de septiembre de 2013

El crecimiento personal y el entorno


El ser humano está destinado al crecimiento personal, siempre y cuando se den las condiciones idóneas para ello. Tendemos a asustarnos ante los cambios, por ello, a menudo se frena la evolución. En vez de aspirar a nuestros sueños, preferimos quedarnos como estamos, aunque sepamos que nos queda mucho por mejorar y aprender.

El dicho “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” lo aplican a menudo las personas inseguras. Se quedan en la zona segura que ya conocen y tienen miedo de salirse de ese camino. 
Sus vidas pueden ser gratificantes en ese momento, pero cuando vayan cumpliendo años y las necesidades vayan cambiando, posiblemente sientan que deberían de haber arriesgado más en el pasado para obtener cosas que desearían y no poseen.

El crecimiento personal también conlleva sus desventajas iniciales, pero una vez conseguido el objetivo, la vida es mucho más gratificante. Evolucionar y cambiar es positivo, pero también tiene consecuencias a nuestro alrededor.

Si tú encajabas en un sitio y cambias, ya no encajarás tanto, tendrás otras necesidades diferentes.
Las personas que nos rodean están acostumbradas a tratar siempre con un modelo fijo, una forma de ser que encaja con ellos, pero cuando alguien está evolucionando y sufre cambios, encontrará críticas y desaprobaciones a su alrededor, porque los cambios cuesta aceptarlos
Muchos no se dan cuenta de que el ser humano es así. Cuando somos pequeños, se ve a simple vista el crecimiento físico, todos ven normal que un niño vaya teniendo diferentes necesidades conforme va cumpliendo años.
Pero llegada una edad donde los cambios físicos no son tan visibles, el cuerpo deja de crecer, pero la mente sigue evolucionando, en unas personas más que en otras, dependiendo de las ambiciones, motivación, deseos, personalidad, nivel de comodidad, economía, etc…

No somos una piedra inamovible, el ser humano se va moldeando a lo largo de la vida y evolucionar significa dejar atrás algunas cosas que ya no encajan. Quién no ha escuchado alguna vez críticas como: ¿Qué te está pasando? Antes no eras así, con la intención de devolver a la persona a su estado anterior.
Este tipo de reproches y críticas no deberían verse como negativas, porque es signo de que hay cambios, y al cambiar, hay cosas que ya no encajan.

EJEMPLOS EN EL ÁMBITO FAMILIAR:

Una adolescente acostumbrada a vivir con unos padres sobreprotectores, críticos y negativos.
Mientras ella no cambie y siga siendo dependiente de ellos, todo seguirá bien, pero cuando esa chica crezca, madure y evolucione, se va a dar cuenta de que el modelo de sus padres no es el correcto y no va a permitir que el ambiente tóxico que tiene con su familia la detenga en su desarrollo.
Llegará a una edad donde sentirá la necesidad de independencia, de decidir por completo sobre su forma pensar, vivir y de hacer las cosas.
En cuanto sus padres vean que ya no está en sus manos, que ya no es dominable y tiene un pensamiento propio diferente al de ellos, empezarían los problemas y reproches del tipo ¿qué te está pasando? Antes no eras así, estás dando muchos problemas.
Si la persona que está evolucionando accede a los reproches creyéndose culpable, dejará de crecer y se pondrá en manos de otros que manejarán su vida. Si se mantiene independiente sin dejar que sus padres le influyan, podrá dar un cambio en su vida.

Hay infinidad de casos de mujeres casadas, que se han entregado por completo a la familia, olvidándose de ellas mismas, quedándose sin vida propia.
El marido está tan acostumbrado a eso, que si un día su mujer empieza a sentir otras necesidades y a querer tener sus espacios propios y vida a parte de la familia, sufrirá reproches y críticas que intentarán estancarla.
Reproches como: ¿Qué te está pasando?, eras una mujer ejemplar, ahora te estás torciendo y quiero que vuelvas a ser la de antes. Tus amigas te están lavando la cabeza, estás dejando a tu familia de lado, etc…

¿CÓMO PODEMOS ENFRENTARNOS A LOS REPROCHES?

Los reproches y críticas que podemos recibir cuando estamos cambiando y evolucionando, no son más que miedos por parte de la otra persona. Miedo a perder la estabilidad que tenían antes. Quieren mantener a toda costa esa rutina que tenían con la persona querida y esos cambios que ven en el otro, les aterrorizan.
Lo más importante es no meterse en discusiones ni peleas. Debemos comprender que el otro siente un gran miedo de perder algo que hasta ahora le gustaba cómo funcionaba. Si respondemos enfadados y entramos en discusiones acaloradas no conseguiremos nada positivo.
Lo mejor es mantenerse en calma y explicar de una manera segura y madura las nuevas necesidades que tenemos ahora. Hacer ver que con los años las personas cambiamos y ahora tenemos otros deseos. Digan lo que digan, hay que seguir hacia adelante con lo que queremos, sin que nada nos estanque.
Para que el entorno tome en serio los cambios, hay que dar una opinión madura desde la calma, para que vean el cambio racional que estamos haciendo.
No se trata de convencer, ni de enfadarse, simplemente informar de lo que deseamos y lo que vamos a hacer porque somos seres libres para decidir sobre nuestra vida. Los cambios no se demuestran con las palabras, sino con los hechos y actos.
Es como si cambiar estuviera penado por la sociedad. Así es el ser humano, flexible y moldeable. Debemos escucharnos y reflexionar si estamos yendo en la dirección correcta, en esa que nos llena y nos motiva.

Imagina que metes a un tigre cachorro en una jaula pequeña, conforme vaya creciendo, tendrá otras necesidades. Si no lo cambiamos de jaula, llegará un momento en el que no podrá seguir creciendo, la jaula se queda pequeñísima, necesitará otro lugar donde desarrollarse.
El lugar en el que antes encajaba, ahora ya no. A las personas nos pasa igual. Cambiamos y lo que antes nos valía, ahora ya no. Puede pasar en muchas facetas de la vida.

Lo importante es que, estés donde estés, sepas escuchar de verdad tus deseos y necesidades. Lucha por llegar al lugar donde deseas. Escoge un entorno donde se puedan desarrollar tus virtudes y felicidad.


domingo, 15 de septiembre de 2013

La toma de decisiones


Un joven llamado Daniel tenía una tía que lo quería mucho y era muy bondadosa con él. En una ocasión ella llevo al joven a un zapatero para que le hiciera un par de zapatos a la medida.

El zapatero le pregunto: ¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda? Daniel tartamudeo un poco, el no sabía lo que quería.
El zapatero dijo:” Esta bien. Ven por acá dentro de un par de días, me dices lo que quieres y te haré los zapatos”. Dos días después, el zapatero lo vio en el pueblo y le volvió a preguntar:
“¿Quieres los zapatos puntera cuadrada o redonda?
Daniel le contesto: “No sé”.
El zapatero le dijo: “Ven dentro de dos días y tus zapatos estarán listos”.
Daniel contaba que cuando fue a buscar los zapatos, uno de ellos tenía la puntera cuadrada y la otra redonda.
El zapatero lo miro y le dijo: “Esto te enseñara que desde ahora en adelante, no debes permitir que la gente tome decisiones por ti”.
Y el joven agregaba:” Aprendí allí mismo a tomar mis propias decisiones, si uno no lo hace, otro lo hará por uno”
¿No sientes la suficiente confianza como para tomar una decisión, ya que tienes miedo de cometer algún error?, bueno, pues entonces recuerda que inclusive las malas decisiones pueden ser una excelente oportunidad de aprender.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Eres dueño de tu propio destino



Tomar responsabilidad de uno mismo no es fácil, especialmente cuando se vive con estigmas de la infancia. Pero para muchos, esa es la manera más fácil de vivir, es lo que los hace sentir en su área de confort. “Así me criaron y por eso me comporto de esta manera”.

Ciertamente, convertirse en adulto implica hacerse responsable de uno mismo. No se puede echar la culpa a los maestros por no haberte enseñado lo que ahora deberías saber; pues si necesitas algún conocimiento, ahora puedes aprenderlo por ti mismo. Tampoco se puede culpar a los padres por los malos hábitos que no te dejan salir adelante, pues si acarreas alguna costumbre perjudicial que te afecta en tu vida actual de adulto, tú eres el único que puede cambiarlo.

El pasado no puede frenarte

Ciertamente, el pasado influye en tu vida actual. Pero si eres capaz de detectar la raíz del problema, enfréntalo y verás que todo empieza a fluir. Deja de culpar al pasado por lo que te sucede en el presente. Y si realmente eres incapaz de superarlo, busca ayuda profesional. Quizá algunos sean más difíciles de resolver, pero con el tiempo, y la ayuda necesaria, todos somos capaces de superar los problemas del ayer que nos afectan.

Muchas veces, lo que te ata al pasado te causa mucho dolor y te paraliza, no te permite ubicarte en el presente. Si durante tu infancia no se cansaban de repetirte que eras “gordo/a”, o “tonto/a”, o “inútil” (o cualquier otro adjetivo con el ánimo de descalificarte), es seguro que eso lo tienes grabado y te hace pensar que es natural que seas así, aunque no te agrade ahora que eres adulto/a. Pero eso no quiere decir que debas mantener esa creencia por el resto de tu vida. Tú puedes cambiar si te lo propones.

Madurar, crecer y cambiar

El proceso de adultez conlleva madurar, crecer y cambiar. Tu etapa como adulto no debe ser negativa solo porque tu infancia lo fue. Cambiar las etiquetas que cargamos puede costar mucho trabajo, pero a la larga, el pensamiento positivo lleva a un cambio proactivo y este hace crecer el amor propio y la aceptación.
Aunque mucha gente recuerda su infancia como una de las mejores etapas de su vida, otros, lamentablemente, la recuerdan como una desgracia. Eso ya no se puede cambiar, pero al madurar, uno mismo es quien tiene las herramientas para construir y reconstruir su vida, porque ya no depende de nadie para crear su propio presente. Uno mismo lo crea. Eso significa dejar las malas experiencias en el pasado y hacerse responsable de uno mismo.

Excusas e incompetencias

También hay personas que se escudan en el pasado, no porque necesariamente haya sido tan malo, sino porque no encuentran el coraje para cambiar y asumir su responsabilidad como adultos.
Los miedos no son insuperables, aunque siempre es más fácil decir que así fuiste educado de pequeño que enfrentar tu incapacidad o ignorancia. Solo recuerda que nadie podrá moverte de tu zona de confort más que tus propias acciones. A veces el mismo miedo es motivador, solo es cuestión de que tú te lo propongas.

Superar los obstáculos que te frenan para seguir adelante es algo que podría determinar tu existencia y nada es más cierto que esta afirmación: solo tú eres dueño de tu propio destino.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Padres violentos...consecuencias en los hijos




Nuestra vida social inicia desde la más temprana edad, en compañía de hermanos y padres. Pero son los padres quienes definirán nuestro futuro y a nosotros mismos. Por este motivo, cuando los padres son violentos definen patrones y conductas que nos afectarán de por vida. ¿Eres un padre violento? ¿Sabes cómo identificar a uno?
Definiendo la violencia

Comúnmente asociamos el término “violencia” con los golpes, sin embargo este serio problema también se puede dar con la violencia psicológica. Esta se manifiesta a través de palabras hirientes, actitudes que buscan menospreciar a los demás e incluso, la indiferencia. Todas estas actitudes están encaminadas a herir a los hijos, de manera consciente o inconsciente.

¿Por qué los padres son violentos con sus hijos?

Las razones de este comportamiento son diversas y en cada caso son muy particulares, pero las más comunes son:

- Demasiado estrés o cansancio. Las obligaciones que se tienen actualmente son demasiada y pueden hacer que los padres pierdan el control al llegar a casa después de un largo día de trabajo. 

- Educación recibida. Desafortunadamente los patrones de violencia tienden a repetirse y cuando un padre fue víctima de la misma durante su infancia, suele educar a sus hijos de la misma forma.

- Búsqueda de desahogo por la violencia recibida. Esto se da cuando uno de los padres ejerce violencia sobre el otro y la víctima se convierte en victimario con los hijos para intentar obtener control nuevamente. Por desgracia, en esta situación nadie tiene el más mínimo control y todos los miembros de la familia resultan afectados.

¿Cómo se ven afectados los hijos de padres violentos?

Es inevitable que los niños que sufren de violencia por parte de sus padres se vean afectados en sus habilidades sociales, pero cada uno desarrollará una personalidad diferente:

- El niño retraído. Es aquel que busca protegerse a través del aislamiento. Estos niños suelen tener una personalidad tímida y pocas habilidades sociales. Suelen ser muy inseguros y de adultos esta situación puede no cambiar demasiado, incluso puede permitir que otras personas le agredan.

- El niño que busca sacar su ira agrediendo a los demás de la misma forma en que fue agredido, o lo es. De adulto puede convertirse en una persona violenta que dañe a quienes le rodeen, repitiendo el patrón.

- El niño protector. Esta característica es común en los hijos mayores, quienes suelen sentir la obligación de proteger a su padre o madre y hermanos víctimas. Al crecer, se pueden convertir en adultos que busquen situaciones conflictivas con la intención de seguir protegiendo.

Los hijos de hoy son los padres del mañana

La violencia intrafamiliar es una situación terrible para quienes la viven, pero en el caso de los hijos es mucho más serio porque los marcará profundamente y puede ocasionar que sean infelices el resto de su vida. 

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Quien nos cuida cuando atendemos a un ser querido?




En cualquier familia ocurre. Los seres humanos somos frágiles y en el momento menos pensado un ser querido muy cercano a nosotros podría sufrir un accidente o una enfermedad incapacitante, ya sea temporal o permanente, y correspondernos asumir su cuidado. Asimismo, los miembros ancianos de la familia podrían requerir nuestra atención y asistencia de un momento a otro. 

Siempre es deseable que un enfermo sea atendido por alguien de su entorno afectivo y es algo maravilloso cuando existe esa posibilidad. Sin embargo, hay que reconocer también que, para quien asume esa responsabilidad, esto puede constituir un gran reto, en el cual la vida da un giro que nos cambia la rutina, sacándonos de repente de nuestra zona de comodidad.

Uno de los aspectos que implica el desafío de ser un cuidador es no olvidarnos de nuestras propias necesidades físicas y emocionales.

Víctor Frankl, el psiquiatra sobreviviente del horrendo Holocausto nazi dijo que lo que no nos pueden quitar ni las más terribles circunstancias de la vida es “la elección que se hace respecto a cómo vivir y enfrentar lo que nos pasa”. Esto quiere decir que, aunque no siempre lo comprendamos, realmente tenemos la libertad de elegir qué vamos a hacer con lo que la vida nos pone enfrente.

Al principio, una situación inesperada y dolorosa nos produce un impacto, así como confusión y shock, y eso es lógico porque son muchas las cosas nuevas que tenemos que aprender a manejar: la rutina, las limitaciones y el torbellino emocional que experimentamos al ver a nuestro ser querido en esas condiciones, así como al caer en cuenta del cambio que ha ocurrido en nuestra vida cotidiana.
Sin embargo, una vez superada la conmoción inicial y establecida la nueva rutina, llega el momento de definir nuestra actitud existencial. ¿Qué opciones tenemos?

• No aceptar la situación implica sentimientos de rabia, frustración, tristeza e impotencia. Aunque es humano sentirse agobiado y resistirse frente a una contrariedad, si esta actitud de resistencia se mantiene en el tiempo, el resultado será estrés crónico y desgaste emocional, que afectarán nuestra salud, así como nuestra capacidad de cuidar al otro.

• Aceptar la situación como una obligación moral sería una aceptación superficial, a medias, ya que estaríamos divididos entre el querer y el deber, y esto implicaría asumir la tarea sin entusiasmo ni corazón, con lo cual no estaríamos haciéndonos un favor a nosotros mismos ni a la persona objeto de nuestro cuidado.

• Aceptar la situación como una oportunidad para crecer y salir fortalecidos sería la actitud más sabia, que nos ayudaría a aligerar las cargas y a mantener el ánimo elevado. Si logramos, a pesar de lo exigente de la situación, conservar la armonía interior, podríamos irradiar ese estado a nuestro ser querido y así beneficiarnos ambos.

¿Cómo cuidarnos?

No es raro que un cuidador, inmerso en su rol de dar atención a su ser querido, se descuide a sí mismo y llegue a un peligroso nivel de agotamiento de sus fuerzas físicas, emocionales o ambas. Hay algunas claves para evitar que el desgaste nos impida poder seguir cumpliendo nuestra labor de cuidadores:

• Reconocer nuestras limitaciones: entender que no podemos hacerlo todo y que somos humanos.
• Pedir ayuda material y emocional cuando sea necesario, a nuestros familiares o amigos, ya sea solicitando que nos releven en el cuidado del enfermo o que nos asistan con ciertas tareas como hacer compras o proveernos de algo que necesitamos. Y desde el punto de vista emocional, muchas veces necesitamos “desahogarnos” con alguien que nos escuche compasivamente o que simplemente nos haga reír o distraernos.
• Rodearnos de un equipo de profesionales competentes, como médicos, enfermeras, terapeutas, dignos de nuestra confianza, que posean calidad humana, para poder tener la tranquilidad de que nuestro ser querido está en buenas manos.
• Buscar apoyo psicologico es una buena opción, ya que nos provee un espacio objetivo para ventilar nuestras emociones y para reflexionar acerca del significado de lo que nos está ocurriendo.
• Redescubrir la espiritualidad, cualesquiera sean nuestras creencias, como fuente de inspiración y trascendencia que nos ayude a superar los momentos difíciles, a encontrarle sentido a la situación y a renovarnos constantemente.

Nada ocurre porque sí; debemos extraer un aprendizaje de cada situación que nos toque enfrentar y ¿quién sabe…? Al final quizás descubramos una gran lección de  vida al ponernos en el rol de cuidadores: no solo dedicarnos al cuidado de los demás, sino también aprender a cuidarnos a nosotros mismos. 

sábado, 31 de agosto de 2013

El llanto reivindicado



No cabe duda de que llorar no es agradable; pero, nos guste o no nos guste, es parte inseparable de nuestra naturaleza humana. De hecho, es generalmente lo primero que hace un recién nacido al venir al mundo, y es la primera forma de comunicación que tiene un bebé. Las razones por las que lloramos son variadas: tristeza, frustración, rabia, e incluso alegría. Por eso, bien vale explorar esta manifestación emocional que todos experimentamos en algún momento.

¡No llores!
Esto nos lo dicen innumerables veces a lo largo de nuestra vida, porque el llanto está asociado con sufrimiento y debilidad, situaciones que la gente prefiere evitar. Muchas personas se sienten ansiosas y no saben qué hacer frente a alguien que irrumpe en llanto, como si fuera algo terrible, cuando en realidad es tan normal.
Entonces, crecemos reprimiendo esta expresión de nuestro malestar psicológico. Y ni hablar del caso de los hombres, donde el panorama es más grave, porque socialmente se percibe que el llanto por parte de un miembro del género masculino es una alarmante falta de carácter y fortaleza.

Toda esta alharaca de estereotipos y prejuicios que ha creado la sociedad alrededor del llanto es innecesaria y hasta contraproducente, ya que esto no hace más que generar un volcán de emociones reprimidas que las hace peligrosas, cuando un simple llanto a tiempo nivelaría las aguas.

Después de la tormenta viene la calma
Nuestro cuerpo es sabio, y el llanto existe porque cumple importantes funciones para el equilibrio de nuestro organismo y de nuestra psiquis. Desde el punto de vista fisiológico, se liberan dos hormonas complementarias entre sí: la adrenalina y la noradrenalina. La primera, nos prepara para afrontar situaciones de estrés, mientras que la segunda nos relaja luego que la tensión se ha liberado.
Por eso es que, si bien cuando rompemos a llorar nos sentimos agitados e inquietos, luego de una buena sesión de llanto, entramos en un estado de calma y relajación, como esa serenidad que llega luego de una fuerte tormenta.

¡A llorar con orgullo!

La inteligencia emocional es la capacidad de tener consciencia de nuestras emociones, así como de aceptarlas sin juzgarlas y de expresarlas asertivamente. Veamos algunas claves para aplicar estos principios al llanto:

• Mantente en contacto con tus emociones, permítete sentirlas todas, sin discriminar ninguna; aunque tu primera reacción sea ignorarlas o rechazarlas. Ellas te quieren comunicar un importante mensaje, que si no escuchas, buscará otra salida, que lamentablemente no estará bajo tu control, y el resultado será peor.

• Una vez que les has dado espacio a tus emociones, no las juzgues ni te digas a ti mismo que eres tonto o débil por sentirlas; simplemente eres humano. Respira profundo por un rato mientras sientes las sensaciones corporales, como opresión en el pecho, un nudo en la garganta o tensión muscular. Si en ese momento sientes deseos de llorar, acéptalo y deja salir el llanto.

• Sé compasivo contigo mismo mientras lloras. Asume con benevolencia tu fragilidad humana, que compartimos todos. Durante el llanto, procura decirte mensajes de apoyo y comprensión.

• Si sigues estas orientaciones, paradójicamente el llanto te hará más fuerte, porque ganarás autoestima y mayor respeto hacia ti mismo, aceptándote a ti mismo por completo

martes, 27 de agosto de 2013

El AHORA no vuelve


El ahora no vuelve, no se repite, no se puede vivir dos veces. Por eso hay que disfrutar de la vida, de lo que estás haciendo y sintiendo a cada momento.

Esto es lo que le he dicho hoy a mi hija 

Estaba trabajando en el ordenador y la sentí pasar por detrás de mí y sentarse en el sillón que tengo en el despacho. A veces coge un libro, el portátil o se pone música y simplemente me acompaña. Pero cuando quiere hablar viene sin nada, sólo se sienta y espera a que yo la mire y le pregunte qué le pasa.
Hoy venía sin nada y su cara era de preocupación, y es que hacía un rato le había dicho que las clases empezarán el día 10 de septiembre. En ese momento no dijo nada, pero se quedó dándole vueltas al comienzo del nuevo curso.
-¿Así que empiezo las clases el día 10 de septiembre?, me dice.
-Sí, pero aún te quedan muchos días para disfrutar de tu tiempo libre.
-Ya, pero es que pasa todo tan rápido…

-Disfruta del momento, piensa en lo que puedes hacer que te divierta, que te entretenga, que te guste. Si empiezas a pensar en el comienzo del curso, te estás perdiendo el día de hoy y los que te quedan de vacaciones hasta que eso sea una realidad.
-Además, no lo pasas tan mal durante el curso.
-¿Qué te parece si yo me pusiera triste porque un día seré una viejecita?
-Puedo dejar de disfrutar unos cuantos años de mi vida… Le he dicho exagerando un poco.

Es fácil hacerle cambiar de actitud. Rápidamente ha sonreído, le ha cambiado la cara y me ha dicho: -Sí, tienes razón mama, además aún me quedan las fiestas de Valladolid. Eso le hace ilusión.

Es importante elegir la actitud, nadie puede hacerlo por ti.

Vive el momento
No te adelantes a lo que puede pasar, quizá nunca sea como lo estás pensando.
No tiene sentido perderte el presente por algo que aún no ha ocurrido.
Piensa que el momento actual no va a volver, el tiempo no se detiene porque tú te vayas al pasado o al futuro.
Es absurdo gastar tiempo en otro lugar que no sea aquí y ahora.
Observa tus pensamientos, ¿dónde estás? ¿qué te estás perdiendo?
Es bueno aprender del pasado y planificar tu futuro, pero vuelve y vive ahora.
A veces quedarnos en el pasado es una huida del presente.
Y vivir en el futuro sin actuar en el presente, no tiene sentido.
Vivir el presente es quizá uno de los secretos para disfrutar más de la vida.
¿Pero cómo puedes hacerlo? ¿Olvidando por completo el pasado? ¿No pensando nunca en el futuro?
Yo te diría que sólo si te ayuda en el presente.

Eckhar Tolle lo expresa perfectamente en esta frase de su libro “El Poder del Ahora”

“Haz morir el pasado cada momento. No lo necesitas. Refiérete a él sólo cuando sea absolutamente relevante para el presente. Siente el poder de este momento y la plenitud del Ser. Siente tu presencia.” Eckhart Tolle, “El Poder del Ahora”




lunes, 19 de agosto de 2013

Cómo volver de vacaciones y triunfar en el intento


Playas vacías, hoteles con encanto sin huéspedes, aeropuertos sin colas, ciudades con atascos, piscinas cerradas, … es cierto se acaba el verano en España y todo vuelve a la rutina normal del día a día, vuelta al trabajo, los niños al colegio, los compañeros de trabajo, vuelve el jefe y los clientes. El ritmo nos vuelve a exigir estar al 100 % en tiempo récord. 
Cada año pasamos por la misma situación y realmente cuesta un esfuerzo extraordinario mantener el relax y la falta de estrés que tras unos días fuera de la rutina hemos alcanzado con facilidad.

Lo malo vuelve y está cercano ¿o no?
Escribo este artículo porque tienes la oportunidad de convertir tu vuelta de las vacaciones en algo muy positivo que te beneficie. Aprovéchalo.

¿Te has creado una imagen de todo lo que quieres hacer después de las vacaciones?

Te confieso que yo si que lo he hecho, como la mayoría de todos nosotros queremos aprovechar “en septiembre” para hacer muchas cosas que no hemos hecho o que incluso aplazamos de los propósitos de inicio de año. 
Me gustaría que este artículo te sirva para que esta vez si que lo aproveches y no vuelvas a “aplazar” tus sueños o deseos. 
Veamos cuál es el punto de partida:

Durante unas semanas has estado libre de todas aquellas preocupaciones, ocupaciones, compromisos, hábitos y obligaciones; en este tiempo tu mente ha tenido la oportunidad de soñar sin la presión habitual del día a día, digamos que ha salido el Sol también en tu mente, iluminando aquello que es importante para ti y fortaleciendo las ganas de disfrutar intensamente de los beneficios de vivir la vida que deseas.

Entonces … Si es lo mejor para ti … ¿Por qué renunciar? ¿Qué sucede en ti que te impide alcanzar aquellos propósitos?

¿Qué harías si pudieras “coger las riendas” y
aprovechar la energía de tus vacaciones?
He preparado algunas sugerencias que pueden ayudarte a “coger las riendas” y no renunciar a tus propósitos, espero que te gusten y te sirvan.

1 - No puedes obtener resultados diferentes con la misma mentalidad que no obtuviste resultados.

Será muy complicado que alcances tus propósitos, si no tienes en cuenta que los creaste en un momento de relax, paz o reflexión. En aquel momento era posible, por tu distanciamiento personal y emocional. Ahora has de tener en cuenta, lo que no pensaste, cuando decidiste tus propósitos y objetivos.

Puedes planificar, “hacer hueco a lo nuevo”, quizás desprenderte de lo que no te sirve y empezar poco a poco, preparar el terreno e ir a por ello.

2 - No puedes obtener resultados solo fijándote en los beneficios de alcanzarlos. Fíjate en el proceso y también empieza poco a poco.

“Un camino de miles de kilómetros empieza por un simple paso” Lao Tzu

Aprender y pensar, también poco a poco, como será el proceso y qué vas a necesitar para alcanzar tu objetivo, te evita imprevistos y disgustos futuros.

3 - No esperes que lo que te costó mucho decidir, suceda porque sí.

Una vez has valorado el camino que has de recorrer, todo el proceso, aquello que tienes que mejorar, incluso aprender o desaprender, para crear el entorno favorable para que suceda todo lo que anhelas.

Pregúntate si merece la pena empezar el camino y si alcanzar tu propósito te aportará beneficios reales a todas las áreas de tu vida (relaciones, desarrollo personal o profesional, tiempo libre, ocio y diversión, carrera, espiritualidad, etc)

Si te compensa y te aporta beneficios reales personales, aquellos que son importantes para ti incluso a tu entorno más preciado. Entonces llega el momento del compromiso.

Comprométete contigo, con tus sueños o deseos y sobre todo con el proceso hasta que lo alcances, también poco a poco.

4 - No por correr más se llega antes.

¿Recuerdas el cuento de la liebre y la tortuga?

Sabes bien que precipitarse no es una buena solución cuando realizas algo muy importante. No busques caminos rápidos que te tientan, mejor haz un plano exacto de lo que realmente quieres y no lo olvides nunca, aunque te desvíes por cualquier razón siempre sabrás dónde quieres llegar y podrás volver fácilmente al camino que te lleve hasta allí.

5 - Disfruta y celebra a cada momento.

Si acabas de volver de vacaciones con lo que has disfrutado y te has relajado, no abandones tu bienestar y no pares de divertirte. Encuentra algo positivo cada día, recuerda los momentos de diversión con alegría no con nostalgia y celebra cada pequeño avance hacia tu gran meta.

6 - Comparte tu sueño y haz partícipes a tus seres queridos.

Hablar de lo que te apasiona te encantará. Si sientes miedo o no te sientes seguro/a de ti piensa que todos tenemos sueños y que tenemos el derecho de intentar alcanzarlos, además ¿quizás encuentres apoyos o buenas ideas para alcanzarlos?

Si no sabes como explicarlo o no tienes la seguridad que necesitas, espera, piensa en el proceso, apuntalo en una libreta, diseña tu plan de acción y cuando lo leas y sientas que depende solamente de ti, obtendrás la seguridad y energía que te faltaba para explicarlo a tus amigos o familiares.

¿Tiene sentido buscar un objetivo, propósito o sueño si no lo puedes compartir?

7 - Aprende cada día algo nuevo.

Se consciente que la curva del éxito es para todos igual, no queremos lo mismo a los 25 años que a los 30 o los 50, seguramente a ti te pasará igual. 
Pregúntate, cada día, si lo que haces te llena plenamente y te acerca a lo realmente bueno y apasionante. Aprendelo y cambia si es necesario. Crea un sistema de control y mejora de tu satisfacción personal.

8 - “Los pies en el suelo la mente en el cielo”

Sueña, ilusionate, apasionate y lidera tu vida hasta dónde quieras llegar, pero siempre analiza la realidad, mide y valora si merece la pena cada esfuerzo y asegurate que es alcanzable para ti en este momento, si no lo es, busca otro sueño que te llene de vida o crea el entorno más favorable para que sea posible.

9 - Empieza poco a poco.

El pasado 25 de agosto de 2012, falleció Neil Amstrong, el primer hombre en pisar la Luna, todos hemos pronunciado alguna vez sus primeras palabras cuando aterrizaron en la Luna: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad” el significado de aquella frase, en aquel momento fue muy importante, el pequeño esfuerzo que tuvo que realizar Neil Amstrong para dar aquel pequeño “saltito” y lo que significaba para la humanidad. 
Piensa que por pequeños que sean tus pasos, los avances son enormes y el significado que pueden tener para ti, es lo que te hará dar otro paso más y otro, y otro hasta que “por arte de magia” tus sueños y deseos sean tu realidad y tu presente.

10 - Haz que valga la pena.

“Ya que me pongo en reformas, cambio la distribución”

En mis sesiones me gusta decir, y además estoy convencida, que se puede no renunciar a nada e ir a por todo, si te sientes capaz y si tienes un buen plan. Los retos grandes y extraordinarios te aportarán una sensación de bienestar en todos los niveles y áreas de tu propia vida, además pueden inspirar a tu entorno a “atreverse a vivir sus sueños”.

11 - Yo me lo guiso yo me lo como.

No es necesario que viajes solo, además de compartir con los demás quizás necesites que alguien te acompañe en el proceso o que te aporte aquellas herramientas que necesitas en cada momento. 
Encuentra lo que necesitas para alcanzar tu sueño y hazlo, acude a los cursos que necesites, haz sesiones de coaching, pide consejo a las personas que ya han pasado por el proceso y descubre para siempre la sensación de bienestar que te aportan unas vacaciones.

viernes, 16 de agosto de 2013

Botiquin Emocional


Pequeña farmacia para las emergencias… En esa farmacia emocional no puede faltar:
nariz
La risa nunca falla

De todos es conocido el efecto terapéutico que ejerce la risa,  cuando reímos segregamos endorfinas estas sustancias provocan sensación de satisfacción y bienestar, por eso hay que tomarse la risa muy en serio.

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Tiritas especiales

El dolor se cura con amor… Solo basta con mirar a un niño, cuando se cae y se hace daño parece que se acabe el mundo, pero no hay rasguño que no se cure automáticamente con un beso de mamá o papá.


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Una inyección de optimismo

Ten esperanza, puede que tu situación sea complicada pero vale la pena luchar por mejorarla…
Así que en vez de quejarte tanto empieza a pensar que es lo que puedes hacer para mejorar tu situación.

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Caja de abrazos: Coge una cajita, que sea bonita y llénala de abrazos!!! ¿ Cómo ? Muy sencillo coge cartulinas y en cada una de ellas anota un tipo diferente de abrazo, puede ser un abrazo largo, un abrazo corto, un abrazo triple, un abrazo con beso, un abrazo con vuelta… Coge una tarjeta y abraza a alguien, verás que efecto más terapéutico tiene!

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La aromaterapia es una disciplina que se sirve del uso de aromas puros para un tratamiento natural que nos ayuda a restablecer nuestro equilibrio y armonía. El sentido del olfato está relacionado con nuestras emociones. Te animo a que huelas! Compra una flor acércala a tu nariz cierra los ojos e inspira, captura su olor lentamente, veras como te ayudará a sentirte mejor.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Excelente-mente



Quiero hacer todo cada vez mejor pero sin la meta de la perfección. Creo que la perfección no existe mientras haya cosas que mejorar. Y así me gusta ver la vida.
No es una obsesión, es un hábito que he ido incorporando a mi vida y que sin darme cuenta me ha ido dando muy buenos resultados.
Disfruto mejorando todo lo que hago mientras sean cosas que me gusten. Ese es el secreto, que lo que haga me guste.
Es de mí de quien más espero, no siento que deba demostrarle nada a nadie sólo a mí. Muchas veces me siento orgullosa de mi capacidad de aprender y aplicar lo que aprendo. Otras veces me “llamo la atención” por distraerme y perder el tiempo.
Y es que no soy perfecta, soy perfectamente imperfecta.
He aprendido que la mente no tiene límites. Si la alimentas con buena información, si la cuidas con buenos pensamientos y la ejercitas con trabajo motivante, te devuelve resultados increíbles. Tu mente está a tu servicio, sólo tienes que decirle qué hacer.
Querer mejorar cada día te lleva sin remedio a la excelencia en aquello que haces.

Mejorar…

ME AYUDA a poder ofrecer lo mejor de mí.
ME AYUDA a confirmar que si otros pueden yo también.
ME AYUDA a descubrir maneras de hacer las cosas que me ayudan a avanzar.
ME AYUDA a sentirme orgullosa de mí misma.
ME AYUDA a ayudar, a apoyar y enseñar a otras personas que quieren hacer lo que yo hago.
ME AYUDA agradecer la capacidad tan grande que tiene el ser humano de superarse si se lo propone.
ME AYUDA a poder elegir más cosas sabiendo que podré aprenderlas y aplicarlas.
ME AYUDA a saber que la vida es un aprendizaje continuo, que el saber no ocupa lugar y que los beneficios son muchos.
ME AYUDA a descubrir nuevas posibilidades, personas y oportunidades de avanzar.
ME AYUDA a confirmar que la edad no importa, que si quieres algo y le pones pasión lo podrás conseguir.
ME AYUDA a darle un sentido a mi vida, a tener un aliciente cada día, un reto, algo que aprender.
ME AYUDA a motivarme para seguir creciendo y avanzando, consiguiendo metas y superando miedos.

¿Qué vas a hacer mañana mejor que hoy? No pierdas la oportunidad de mejorar cada día, verás cómo cambia tu entorno
(Fuente: www.exitoalos40.com)

martes, 13 de agosto de 2013

Calidad humana


Hoy todos hablan de calidad de productos, de calidad de procesos, calidad de servicios, calidad de sistemas…..muy poca gente habla de calidad humana, calidad de vida……y sin ella, todo lo demás es apariencia, sin fundamento.

Hablar de calidad humana, es cuidar nuestros vínculos con los demás. Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos.
De nada sirve trabajar de sol a sol en un lugar donde no tenemos amigos y llegar cansados a un hogar en el que nadie se interesa en saber cómo nos fue.
¿Para qué trabajar tanto si nos sentimos solos? Es triste leer un libro y no tener a alguien con quien comentarlo, es doloroso sentirse preocupado y no contar con una persona a quien abrirle el corazón.
De nada vale estar al frente de una pista de tenis, un campo de fútbol o frente a un salón si no tenemos con quien hablar, con quien disfrutar ese momento.
¿Para qué tener lo que no se puede compartir? Ni las cosas ni el dinero, poseen valor intrínseco. El valor de lo material está en su aplicación, en el servicio a alguien más o la convivencia con alguien más.
La belleza de tener esta en compartir. La magia de luchar por una prosperidad económica, estriba, ni más ni menos, en poder ver sonreír a alguien a quien le damos el privilegio de disfrutar lo que ganamos.
Eso es parte de la naturaleza humana: dar, convivir, amar, servir… ayudar.
¡HAZLO!
En muchas ocasiones estamos asustados, si!!, asustados de lo que tal vez no podemos hacer; asustados de lo que pensaría la gente si hacemos eso que tanto deseamos. Permitimos que nuestros miedos se interpongan en nuestros sueños.
Decimos no, cuando queremos decir si. Murmuramos cuando queremos gritar, y después… después gritamos a quien no teníamos que hacerlo. ¿Por qué?
Después de todo cruzamos por esta vida una sola vez, no hay tiempo para tener miedo. Así que intenta… intenta aquello que no has hecho, arriésgate, participa en el maratón, escribe aquella carta, acaba de pedirle perdón a esa persona a la que le fallaste, enfréntate como ganador a las cosas cotidianas.
Habla en contra de lo que no te gusta, visita pueblos que no conozcas, da ese beso que te provoca, no te quedes con el abrazo contenido ni la risa escondida.

viernes, 9 de agosto de 2013

La caja de tesoros



“Un mendigo había estado sentado más de treinta años al borde de un camino.
Un día pasó por allí un desconocido.
- Una monedita, murmuró mecánicamente el mendigo, tendiendo su cuenco.
- No tengo nada que darle, dijo el desconocido.
Después preguntó: ¿Qué es eso en lo que está sentado?
- Nada, contestó el mendigo. Sólo una caja vieja. He estado sentado en ella desde que tengo memoria.
- ¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?, preguntó el desconocido.
- No dijo el mendigo. ¿Para qué? No hay nada dentro.
- Échele una ojeada, insistió el desconocido.
El mendigo se las arregló para abrir la caja.
Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro”.

Me he topado con muchas personas en mi trabajo como este mendigo que pensaba estar sentado encima de una vieja caja vacía y que descubrieron con sorpresa los tesoros que llevaban dentro.
Somos más de lo que pensamos y hacemos tantas cosas mecánicamente que damos por seguro lo que tenemos y lo que somos.
Sabrías decir cuántas riquezas contiene tu baúl de tesoro?
Nuestra sociedad nos ha enseñado que un valor es la llamada "humildad" que nos ha acostumbrado a vivir sin llamar la atención ni valorar nuestra diferencia o talentos. La consecuencia es una desvaloración o desconocimiento de lo que somos además de los tesoros internos que tenemos dentro que podríamos usar y compartir con el mundo.
Levántate de tu baúl y mira lo que tiene en su interior. Igual tienes justamente lo que necesitas para gestionar lo que estás viviendo ahora.
Tienes TODO LO QUE NECESITAS para vivir tu presente y crear tu destino tal como lo deseas. Si tomas el tiempo de valorar lo que tienes, vas a sentir una fuerza y una confianza que te hará sentir afortunado y rico de un tesoro inestimable.
Cuáles son tus tesoros?
Hoy te propongo mirar en tu baúl donde están guardados todos tus tesoros: todo lo que sabes hacer y lo que eres.

5 preguntas para descubrir tus tesoros del “saber Hacer”:

1. Que te gusta hacer? Cuáles son las actividades que haces sin mirar la hora?
2. Qué harías sin cobrar?
3. Cuáles son tus mejores éxitos?
4. Que hiciste sin contar tus esfuerzos aunque te costó mucho?
5. Cuáles son las cosas que te han hecho más feliz en la vida?

5 preguntas para descubrir tus tesoros del “saber Ser”:

1. Que dicen de ti tus amigos?
2. A Quien admiras como persona? (por su forma de SER)
3. Cuáles son las cualidades que valoras en una persona?
4. Cuáles son las cualidades que usas para conseguir lo que quienes?
5. Cuales es tu héroe o modelo favorito? Que tiene que te gusta o fascina?

Es siempre más fácil mirarse a través de otros para descubrirse. Así conformamos esa humildad que nos enseñaron a venerar.
Valorarse es conocerse y estar dispuesto a compartirlo con los demás lo que eres y saber hacer además de enriquecerte y enriquecer el mundo.
Que disfrutes de tus tesoros a diario.
(Fuente: Karin Barki)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Beneficios de la meditación



Una de las más recientes inquietudes en nuestra sociedad es la importancia en conocer la procedencia y la calidad de nuestros alimentos, Escuchamos continuamente consejos sobre alimentación equilibrada, la importancia de las proteínas, el uso adecuado de los carbohidratos, la liberación de los productos que contienen gluten, así como la disminución de los azúcares en nuestro organismo como un sinónimo de salud. Es cierto que todo ello es importante porque nuestros alimentos afectan considerablemente nuestro estado físico y mental.
Pero al igual que nuestro cuerpo necesita de alimento, también necesita del descanso.
Lo mismo ocurre con nuestra mente que necesita de alimento positivo y enriquecedor pero también necesita descansar y una de las maneras más atractivas de lograrlo es a través de la meditación.
La meditación ha adquirido una importancia elevada en los últimos años,  
Recientemente un equipo de psiquiatras del Hospital General de Massachusetts,, realizó el primer estudio que documenta cómo al practicar la meditación se puede afectar al cerebro de manera favorable.
Los guías, los medios y las opciones son muchas y variadas. Elementos como el control de la respiración, el realizarlo en un lugar tranquilo y sin ruido, la concentración y el tiempo, serán posiblemente en un principio un reto a vencer, pero eventualmente será algo que podrá realizarse con facilidad.
Nuestra mente es un generador que siempre esta en marcha, cuando descubrimos las ventajas de la meditación, podremos encontrar en nuestra mente también un refugio de paz y seguridad para continuar con nuestro diario andar y seguir avanzando.

Algunos de los beneficios que se logran mediante la meditación a nivel físico son tales como la disminución de la presión sanguínea, nos ayuda a mejorar la respiración y los problemas relacionados con ésta, ayuda a aliviar los dolores musculares y en las articulaciones, ayuda a la disminución de los dolores de cabeza, a evitar el insomnio, a mejora el sistema inmunológico y aumentar la producción de serotonina que mejora el comportamiento y los cambios de humor.
Y a nivel mental mejora la estabilidad emocional, la capacidad para tomar decisiones y responder a situaciones estresantes, debido a que ayuda a
tener una consciencia mas clara de los pensamientos, disminuye la ansiedad y el estrés, ayuda a desarrolla la intuición y la creatividad, y a mantener un estado de paz mental y de tranquilidad espiritual.

Aprender a meditar puede ser una herramienta más para ayudarnos a mantener un perfecto equilibro emocional, una mejor actitud ante la vida y una manera mas complaciente de enfrentar nuestro entorno.
Permitámonos alcanzar ese estado de luz donde en el descanso disfrutemos del aquí y el ahora, sin influencias negativas, ni juicios, ni valores y donde lo mas importante es encontrar ese refugio de paz que todos necesitamos para continuar creciendo y avanzando en nuestro paso por la vida.

jueves, 1 de agosto de 2013

El vicio de ayudar a otro y sus consecuencias

Woman helping hand

Se supone que ayudar a los demás es bueno, ¿no?. Pues no siempre. Sé que puede doler, pero si lo que sigue a continuación te suena familiar este artículo es para ti.
Estar pendiente de lo que el otro necesita,protegerle de posibles daños, ayudarle a arreglar sus asuntos, escuchar sus problemas, buscar posibles soluciones a sus problemas… son algunas maneras de cuidar y ayudar a los demás.
Hasta aquí parece que todo bien.
El problema empieza cuando traspasas una delgada línea y pasas de cuidar de alguien de forma puntual a hacerlo de forma habitual. Cuando se convierte en una manera de relacionarte con tu pareja, tus amigos, o incluso con tus padres.
Te conviertes en un Ayudador Compulsivo.
Incluso si esa persona necesita ayuda de verdad, porque está enferma o es mayor por ejemplo, puedes cruzar esa línea y convertirlo en un vicio; y ahora verás por qué.
¿Cuáles son los problemas de querer ayudar y cuidar a los demás de esta forma?
Al estar pendiente de lo que necesitan los demás te vas olvidando de ti mismo. No es que te olvides de tus necesidades; ¡es que incluso no sabes ni cuáles son!. Has dejado de preguntarte qué te apetece hacer o qué te hace bien a ti.
Adoptas un rol tóxico con la otra persona. Es decir que os daña a los dos. En parte es porque pones al otro en el rol del “débil” y sin querer lo empobreces o consideras poco capaz de poder tomar sus propias decisiones y cuidarse.
No creas una intimidad real: al tomar más responsabilidades va creciendo tu papel de cuidador y puedes caer en la trampa de creerte más importante que el otro. Cuando la relación no es de iguales, la intimidad (el compartir lo verdadero de uno) es más difícil que se dé.
Como dice Joan Garriga en su libro El Buen Amor en la Pareja:
“A menudo, el que da de manera compulsiva se pone en lugar de superioridad y esconde su necesidad de recibir, para tener al otro dependiente y bajo control, haciéndolo sentir necesitado, y argumentándole, eso sí, como amor absoluto.”
Acompañar al otro en vez de arreglarle la vida
Es la alternativa a ayudar compulsivamente. Aquí van algunas ideas sobre cómo hacerlo:
No tirar del carro sino sentarte junto al cochero. Acompañar es dar la mano a la otra persona, yendo a su mismo paso, no por delante de ella. Esto es lo que hacemos cuando nos adelantamos a sus deseos o necesidades, hacemos las cosas por ella o la sobreprotegemos.
Preguntar antes de dar. Sería decirle al otro: “Estoy aquí, ¿quieres que te ayude con esto?”. Así le das la opción de tomar tu ayuda o no. Y luego vendría: ¿Y cómo quieres que te ayude? Cuando alguien es mayor o está enfermo esto te permite acompañarle sin restarle su independencia ni dignidad.
Observa si alimentas la dependencia. Algunas personas se vuelven dependientes emocionalmente por alguna circunstancia de la vida. Ya sabes; no es tan raro que nos pase. O su carácter es así. Si te ocurre esto con tu pareja, con algún amigo o familiar observa si tú lo estás alimentando porque:
Te cuesta sostener el sufrimiento del otro y prefieres “salvarle”
En el fondo te es más fácil olvidarte de tus asuntos incómodos y ocuparte de los demás
Te crees obligado a ello por alguna razón
Porque te hace sentir fuerte y protector (¡Como un príncipe azul!)
No te vayas a la luna. Es posible acompañar al otro sin perder contacto con lo que tú necesitas.Se trata de saber cuáles son tus necesidades para ir sacando tiempo y atenderlas (si no es en ese preciso momento, sí más tarde)
Permite que el otro te ayude a ti. Para ello toca mostrar tu vulnerabilidad y dejarte acompañar; esto equilibra el dar y el tomar en una relación haciéndola más sana y duradera.

¿Te has visto tú en una situación parecida? 
(Fuente: Cristina Enjuto)